Enjuiciar a Peña Nieto por traición a la patria

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por Augusto Hugo Peña Delgadillo. 

Si la sublevación electoral funciona como se tiene previsto, ¿qué seguirá? Creo que es justo, legal y pertinente, enjuiciar a Peña Nieto por traición a la patria. Es lo justo y no porque haya dicho López Mateos, que: “Quien venda las riquezas de nuestro subsuelo -petróleo, gas y minerales- deberá ser enjuiciado por traición a la patria”. ¿Haremos algo al respecto? Anaya se ha inclinado por eso.

 

Y… Mientras el pueblo espera definiciones claras de los que aspiran a gobernarnos, Peña Nieto privatiza el agua. El pasado 5 de junio en el ex convento del Desierto de los Leones, Peña Nieto firmó 10 decretos de reserva de agua para las regiones de los ríos Santiago, Ameca, Pánuco, Papaloapan y Actopan y Antigua y Grijalva Usumacinta, así como la costa de Jalisco, y las costas grande y chica de Guerrero. Lo anunciado en esa ocasión por Peña Nieto es una puñalada al interés público, pues bajo el disfraz de buenas intenciones, entraña la cesión de la disponibilidad de agua a entidades privadas, con grandes empresas mineras, energéticas, inmobiliarias, agropecuarias y de otras índoles, ávidas de recibir los beneficios de las aguas nacionales. Este proyecto es una promesa de Peña Nieto a quienes en su tiempo le aportaron sumas importantes de dinero para su campaña en el 2012.

Peña Nieto modificó el estatus de veda que existía sobre 295 cuencas hidrológicas de las 756 que existen en el país. Esta es la enésima prueba de que Peña Nieto y el PRI son enemigos del pueblo y la nación. Hay que lidiar con este entreguismo de las riquezas de la nación a unos cuantos, cosa común y corriente en este gobierno que no ha entendido que gobernar, no es robar a unos, y privilegiar a otros. Gobernar es una tarea que debiera ser un privilegio del gobernante para ser justo, ético y equitativo; sin embargo, con Peña Nieto -más que con otros presidentes ineptos y rapaces- la equidad, la justicia y la ética han resultado letra muerta. Este estado de cosas desastrosas, para la población, los ha llevado a sublevarse electoralmente contra el PRI de Peña Nieto, el que se conformó aplicadamente en una cueva de bandidos y club de millonarios. Las malas acciones de este gobierno aún no han terminado. Hoy la tarea principal de Peña Nieto se centra en llevar a cabo un fraude electoral en complicidad con el INE; el TRIFE y las altas esferas del sector empresarial, porque no quieren que las cosas cambien, “así están muy a gusto”, y están haciendo hasta lo indecible porque las cosas permanezcan en donde les conviene.

Sobre la Reforma Energética, Peña Nieto decía en el 2013, “PEMEX va Primero”, se refería a fortalecerlo y no privatizar parte de los hidrocarburos; ahora PEMEX es una empresa quebrada. Cuando Peña Nieto tomó las riendas del gobierno, PEMEX debía alrededor de 650 mil millones de pesos, y esta deuda lo estaba ahogando. Peña Nieto en un discurso dijo que la solución era quitarle cargas, extraer más crudo y producir más gasolinas y diesel, para que los mexicanos disfrutáramos de precios más bajos. Sucedió exactamente lo contrario, PEMEX ahora debe tres veces más (Un billón 960 mil millones de pesos), los precios de las gasolinas, el diesel y el gas, subieron un 80% y la economía del pueblo se fue al caño. De los muchos daños que nos ha causado este gobierno, algunos no podrán revertirse.

Se privatizó la mitad de PEMEX y se extrae un 40% menos de crudo. La Comisión Federal de Electricidad se ha privatizado en buena parte; los campos petroleros de las aguas profundas, someras e incluso en tierra, ya están en manos de la oligarquía nacional y de empresas trasnacionales, ya nada es nuestro; la conducción, el transporte y la distribución de gasolinas y diesel están en manos de 11 compañías particulares, la mitad de ellas ligadas a empresas extranjeras. Ya el petróleo y el gas no son nuestros, las riquezas del subsuelo son de unos cuantos mexicanos y extranjeros y, ahora el agua, tampoco es nuestra, Peña Nieto las acaba de entregar para su extracción y utilización a manos privadas de la agroindustria, la minería, la agricultura privada de unos pocos y para el uso de las industrias. Si queremos beber agua potable, tenemos que comprarla en garrafones para cuidar nuestra salud. Este ya no es el México que Peña Nieto recibió por medio de un fraude electoral. Nuestro país ya es otro, y tenemos que lidiar con ello. ¿Después de estos considerandos, que debemos hacer? Lo primero que me viene a la mente es enjuiciar a Peña Nieto por traición a la patria.

Traicionar a la patria es en lo que han incurrido Peña Nieto y algunos de los más conspicuos secretarios de Estado como Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía, como los varios que han desfilado en la dirección de PEMEX y de la Comisión Federal de Electricidad como Enrique Ochoa Reza. López Obrador dice que no va a enjuiciar ni perseguir a nadie porque él no es hombre de venganzas. Aquí no estamos hablando de venganza sino de justicia, para eso es la ley y para eso lo mandata nuestra Carta Magna. Ya olvidémonos de las elecciones, tenemos que someter a juicio a quienes han vendido la patria en jirones y Peña Nieto, y algunos de sus allegados y cómplices, son traidores a la patria. Restañar las heridas que este mal gobierno le ha hecho a la nación, merece una respuesta puntual y justa; la justicia no se vende ni se compra, por esto no estoy, para nada, en este sentido, del perdón y olvido, con López Obrador.

Hay un caso en el que se ha dañado a la patria; un contrato que suscribió Peña Nieto y Pedro Joaquín Coldwell con ODEBRECHT, en el que le van a vender petróleo crudo a u8n 70% del su precio, esto nos va a costar cada año, pérdidas por más de 30 mil millones de pesos. Para darnos una idea del tamaño de este quebranto a las arcas nacionales, comparémoslo con el GASOLINAZO. El alza desmesurada del precio a las gasolinas y el diesel, le ingresaron a Hacienda 267 mil millones de pesos al año, dinero que solo sirvió para completar el pago de intereses de la deuda en un cuatrimestre del 2017. En cambio, la firma del contrato de parte de Peña Nieto y Pedro Joaquín Coldwell, le cuesta a la nación una suma superior a los 300 mil millones de pesos al año. ¿Son o no son una traición a la patria, todas estas acciones de Peña Nieto? Hay que averiguarlo. AHORA LA BUENA NOTICIA: Las clases medias altas y los ricos, en las últimas encuestas se han inclinado a favor de López Obrador al igual que el 51% de las mujeres. A dos semanas del 1º de julio, ya tenemos un electorado sin divisiones importantes en cuanto a preferencias electorales: ni por género, ni por región y tampoco por status socioeconómico. Los mexicanos ya estamos aprendiendo lo que nos conviene. O, ¿usted qué opina, apreciable lector?

 

 

 

 

 

 

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