¿Éxito o fracaso en el proceso electoral?

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por Luis Fernando Hernández González.

“El arte de la simulación y el engaño, para provocar la irritación social, base de la victoria política en este 2018”.

El desarrollo de la campaña y con ello los múltiples elementos que aderezaron el contenido de todo el proceso electoral, seguramente para los analistas tendrá un conjunto de variables y de factores por valorar en sus tareas de interpretación, para encontrar en espacio, contenido y forma las distintas respuestas al planteamiento de sus hipóstasis e interrogantes.

Las promesas de AMLO a empresarios: restringirles impuestos, respetar la autonomía del Banco de México, libre flotación del peso y conservar el
equilibrio macroeconómico.

Muchos ciudadanos tanto de la academia como de la misma sociedad, organizados o no pondrán como base de sus análisis la grave inconformidad social configurada por odios, rencores, desahogos y traiciones, lo mismo que el repudio a actos de corrupción difundidos por los medios y aceptados tácitamente por un gran número de personas, se suma a esto la participa- ción desmedida de las redes sociales y sus efectos depredadores con el lenguaje, el insulto y a la misma escasez en el debate para la claridad de conceptos e ideas.

La actitud de cambio y transformación del México que dio sentido y forma al siglo pasado y los tres primeros quinquenios de este XXI, según los apologistas de la victoria electoral de este domingo 1 de julio, fueron desechadas de manera inmisericorde por aquellas esperanzas de alternativa para la busqueda de mayor justicia, equilibrio en oportunidades, romper la grave brecha existente entre ricos y pobres, cultos e incultos, miseria y hambre, para de esta forma crear una nación con bases superiores en lo interior y frente a naciones hegemónicas que nos explotan y someten al arbitrio de intereses supranacionales tanto en sus relaciones comerciales, productivas y beneficiándose con las materias primas de México.

Utilizando los mecanismos y convenios que el país suscribe entre los que se encuentran FMI, el Banco Mundial, OMC, OCD, TLC y sus derivaciones en áreas energéticas y productivas de aquellos de diversa índole que espolean nuestra riqueza nacional, planteamientos que en el discurso de plaza y mítines sonaron en el trascurso de la campaña de parte del candidato Andrés Manuel López Obrador, con los cuales este candidato ofertó las ideas que acabarían con la pobreza, ayudando a personas adultas, jóvenes, mujeres.

Los primeros comentarios poselectorales, son llamados a la reconciliación nacional. Bajo el argumento de la que sociedad en su conjunto está polarizada y que su gobierno estará sustentado en el respeto, las leyes y en la búsqueda de la unidad nacional, tan es así que se reúne y reconcilia con los empresarios a los que en el mes de mayo acusó de minoría rapaz y ser los causantes de la pobreza de México, por sus abusos y negocios derivados del tráfico de influencias con el poder político; mas en su reunión con estos integrantes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), mismos que le habían nombrado socialista y populista calificándole como un riesgo para el país si en el proceso electoral obtenía la victoria.

Entre sonorizas aplausos y felicitaciones el propio AMLO disipó sus dudas y ofreció un gobierno de confianza para ellos; además generándoles una propuesta de aplicación presupuestal de dinero público por la cantidad de 110 mil millones de pesos, para que sea el pago salarial a jóvenes por permitirles emplearse en sus empresas como primera ocupación, los cual sin duda provocó la alegría y reconciliación de los concurrentes a este encuentro de quien tendrá el poder con quien posee el dinero para la inversión.

Además en otras reuniones, el propio ganador hubo de promover la Eliminación de Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), entre las promesas de AMLO a empresarios, la unidad con ellos tal como lo concibe López Obrador es el restringirles impuestos para controlar la inflación, respetar la autonomía del Banco de México, libre flotación del peso y conservar el equilibrio macroeconómico.

Otra de sus propuestas de campaña fue aprovecharse de la irritación social de los automovilistas y consumidores de gasolina, diesel y gas, a quien ofertó si votaban por él, bajar el precio de los energéticos por estar demasiado elevados y dañar gravemente la economía del hogar, pero mire usted que sólo hace un par de días Carlos Urzúa, quien presume de que será el próximo Secretario de Hacienda en el gobierno de López Obrador, ha puntualizado en medios televisivos que el precio de la gasolinas se sostendrá y que cada año se incrementará conforme a los indicadores inflacio- narios de la economía, pregunto a usted, ¿cuál beneficio ofertado?

Bien dicen algunas voces populares que en las campañas políticas de algunos candidatos como AMLO, son como la lucha libre, en donde dan la impresión de ira y enojo, pero al final el único que se ofende y se genera rabietas es el pueblo, los de arriba del rin se saludan y sonríen amablemente.

Como colofón de este proceso, surgen expresiones de balcanización en Nuevo León, para la separación de México entre el Norte y el Sur, teniendo como eje central en el planteamiento, la aportación económica al Producto Interno Nacional, entre las entidades geográficas de un lado y el otro.

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