La victoria de AMLO, otro circo de la partidocracia

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por José Guadalupe Robledo Guerrero.

Aún siguen en campaña los votantes de la partidocracia, unos insistiendo en la votación “histórica y única” que obtuvo Andrés Manuel López Obrador, porque no saben que ha habido otros Presidentes que han obtenido el triunfo electoral con mayor porcentaje de sufragios, por ejemplo, Lázaro Cárdenas del Río sacó el 98.1%. Quizás tampoco sepan que en el triunfo “histórico” sólo votó el 63% del padrón nacional, el mismo porcentaje de todas las elecciones, pero con mayor número de abstencionistas, porque somos más.

Otros están ocupados exigiéndole desde ahora al ganador de Morena lo que nunca le exigieron a sus presidentes, mientras tanto hacen una profunda reflexión para encontrar el motivo de la derrota de José Antonio Meade Kuribreña, y aunque ya una periodista les echó una mano dándoles una orientación: ¡Por la corrupción estúpidos!, ellos siguen intentando descubrir el hilo negro. Cada quien se hace tonto como quiere.
Algunos más siguen con su cantaleta de que nos van a convertir en otra Cuba, con un gobierno socialista y un régimen con un solo presidente en el poder durante 50 años. Estás preocupaciones salidas de la imaginación, irrumpen a la luz pública porque son de mala leche o se olvidan de los datos reales: AMLO no es Fidel Castro, tiene 64 años, no es socialista sino todo lo contrario, es evangelista, tampoco ganó la presidencia con una revolución armada, sino con el 53% de los votos que emitió la clientela de la partidocracia.

Lo cierto es que las elecciones donde triunfó AMLO, fueron un circo más de la partidocracia, porque la clientela de los partidos fue la que le dio la victoria a López Obrador, ya que el abstencionismo fue el mismo de todas las elecciones, porque los que no votan no confían en los partidos parásitos, incapaces y corruptos del sistema mexicano. Incluso muchos oportunistas de otros partidos, principalmente del PRI, emigraron a Morena. Por eso el 50% de los candidatos de Morena eran ex priistas, comenzado con AMLO.

Los feligreses de López Obrador querían exterminar al PRI, pero no lo lograron, quedó un PRI bonsái que despertará las ambiciones de quienes quieran quedarse con los despojos priistas. Una parte mayoritaria del PRI ahora está dentro de Morena, por eso es importante saber que la partidocracia se refundó, quedando dos partidos principales: PRIMOR y PRIAN.

“Hay que tener cuidado al elegir a sus enemigos, porque uno termina pareciéndose a ellos”.
Jorge Luis Borges.

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