Las Esperanzas

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por Rufino Rodríguez Garza.

Las Esperanzas es el nombre de una comunidad ejidal pero conjuntamente lleva también el nombre de la presa del lugar. Un ejido productivo pues utiliza agua de pozos profundos y de la presa misma para regar muchas hectáreas donde se producen granos, forrajes y verduras.
Al ejido se llega por caminos pavimentados, cuenta con electricidad, escuela con maestro federal y un viejo autobús que lleva y trae a gente de Ramos Arizpe y Saltillo y otras rancherías. La corrida es una vez al día.

En los alrededores de esta comunidad existen lomas pedregosas que cual mas, cual menos, tienen manifestaciones rupestres.
Allí podemos ver una extraña sierra a la que llaman El Arenoso, pues la parte más alta está cubierta de arena el cual es un caso único en la región. Al lado poniente pasa el Arroyo de Patos y al oriente el Arroyo Piedritas. La erosión a hecho que en esta parte se hayan ensanchado las paredes, así como ha aumentado la profundidad pues hay muros de hasta 15 metros, donde las tapias constituyen un peligro para los pastores que se atreven a llevar el ganado caprino por esos rumbos, pues corren el riesgo de derrumbes que ya han ocasionado la muerte de una persona no hace mas de algunos meses.

A la presa de este lugar y de la cual estaremos hablando, toma el agua del Arroyo de Patos. Lo normal es que le dure casi todo el año pero ahora la sequía se ha prolongado y está totalmente vacía del vital líquido.

En los alrededores de la presa hay todo un santuario donde los nativos dejaron sus mensajes indescifrables. Basta recorrer la loma paralela a la cortina para contar innumerables grabados de los que algunos nos dan información y otros de plano no comprendemos. El sitio fue un lugar abierto pues no hay forma de esconder la gran riqueza en señales grabadas y mas de una figura pulida. Aquí seguro se realizaron eventos públicos para pedir a sus dioses que llegara la lluvia y también solicitar por intermedio de los chamanes que la salud y la cacería les fuera propicia.

El sitio lo hemos visitado en varias ocasiones y siempre encuentra uno algunas sorpresas. En esta ocasión estuvimos de lujo pues nos acompañaron el Dr. Arnulfo Moreno y su esposa Dra. Elda Patricia Vázquez, biólogos que hicieron viaje especial desde Ciudad Victoria, Tamaulipas para conocer este espacio rico en biodiversidad; pero no sólo eso, vinieron también las hijas de este matrimonio, chicas estudiosas que harán carrera igual que sus padres. Ellas son Patricia Renée, Beatriz Alejandra y Camila Estefanía. Cabe aclarar que las raíces familiares de la Dra. Elda son de Múzquiz, Coahuila.

Entre los grabados se observan cuentas a base de puntos, relacionadas con eventos calendáricos.
Al igual que en El Pelillal y otras localidades de estos rumbos, aquí hay representación abundante del “hongo” que para nosotros no es más que un símbolo de territorialidad. Recordemos que los grupos tenían sus territorios que proteger y por eso los marcaban con esa insignia. Hemos encontrado símbolos territoriales en Ramos Arizpe, General Cepeda y Parras.

En este mismo lugar también se observan huellas finamente grabadas de la fauna que cazaban en esos tiempos idos, se trata de improntas de venados, berrendos y bisontes.

Es importante recalcar que los cazadoresrecolectores eran grandes observadores del firmamento y aquí en presa Las Esperanzas nos dejaron evidencias que así lo confirman: figuras del sol con sus rayos, también cometas pues a la representación se le agregó una cauda o cola; el planeta venus está representado cuando menos en dos ocasiones.

Otras figuras son abstractas, dibujos que aún no sabemos su significado, pero con el tiempo algunos estudiosos podrán abrir la oculta grandeza de estos símbolos.

El recorrido por este sitio fue en el reciente mes de mayo por lo que pudimos ver flores de algunos cactus como thelocactus bicolor comúnmente conocido como biznaga bicolor.

Entre la herramientas grabadas se pueden observar puntas de proyectil, navajas enmangadas y el átlatl, máquina para arrojar lanzas o azagayas. Éstas armas están suficientemente representadas.

Aunque en los alrededores hay mezquites y nopales sólo se observó un solitario mortero fijo.

También se nos atravesó una serpiente de cascabel que no pudimos retratar, pues huyó al sentirnos y acabó perdiéndose.

Como es una presa en las orillas crecen huizaches y mezquites en los que vuelan aves y mariposas, mismas que las chicas Moreno se dieron gusto tomando fotos y recolectando conchas y caracoles.

Esta familia originalmente fue conocida por el compañero Ventura, pues ya en alguna ocasión fueron de exploración a Jalpa, municipio de Ge- neral Cepeda.

Después de una sabrosa cena compartida, un merecido descanso. Por la mañana se hizo un recorrido por las lomas vecinas a la presa y se tomaron toda una cesión de fotos de un inigualable amanecer. Ellos se despidieron, pues el retorno era largo (mas de 400 kms.) y por seguridad se procura manejar de día.

Ya de regreso de esta experiencia, al llegar a la comunidad Ventura alcanzó a ver un hermoso camaleón cornudo, el cual es una especie en extinción, con tan buena suerte que se dejó tomar todas las fotos que quisimos. Al final lo espantamos para sacarlo del camino con la idea que no fuera a ser herido por algún vehículo del rancho. Las Esperanzas es un sitio digno de visitarse y rico en vestigios arqueológicos y paleontológicos.

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