La imperdonable deuda de Coahuila

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Armando Montalvo Olivo.
ed. 354, agosto 2018

Armando Plata Sandoval. Cómplice de la megadeuda, y la corrupción.

Mientras no se liquide siempre será noticia aquí y en todo el país. Cada vez que recuerdan la megadeuda que suma más de 36 mil millones de pesos se tiene presente a los ex gobernadores Humberto Moreira Valdés y a su hermano Rubén Moreira, quien siempre solapó todo lo que hizo. Ahora, 12 años después de que arruinaron totalmente a esta entidad, la palabra predilecta de los coahuilenses hacia ellos es que fueron unos usurpadores.

Tan pronto el gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís lanzó una convocatoria para refinanciar la deuda a 30 años, pagaderos con las participaciones federales que reciben el estado y los municipios, el tema apareció en la prensa escrita y las redes sociales convirtieron la información en un polvorín que desacreditó a los involucrados en este asunto.

Aunque las autoridades estatales se enfoquen a no aplicar una verdadera transparencia en cada uno de los procesos a pesar de que este tipo de medidas lo exige, la realidad es que Coahuila en solamente dos años, 2009-2011, elevó su deuda de 1,562 millones a 36 mil 603 millones de pesos, es decir más de 23 veces y que de entonces al 2014 tiende a disminuir levemente, para volver al crecimiento desde 2015. Esta entidad junto con la Ciudad de México, Nuevo León, Estado de México, Chihuahua y Veracruz son las entidades con mayor deuda pública en el país.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) desde el año pasado dio a conocer que el Sistema de Alertas de las entidades federativas que clasifica su nivel de endeudamiento. Y que según, el reporte, Coahuila es la única con grado “elevado”, con un foco rojo lo que implica que el gobierno no podrá contratar financiamiento adicional en ausencia de un convenio de ajuste en sus finanzas públicas. Sin embargo, en este país todo se puede hacer.

Los coahuilenses no olvidan que durante el mandato del ex gobernador Humberto Moreira Valdés fue cuando nació la megadeuda que sabrá dios cuantas generaciones tienen que pasar para ver que el gobierno estatal cubra la totalidad de los miles de millones de pesos que se deben. Su hermano el también ex gobernador Rubén Moreira pasó a la historia por cubrirlo en todo lo que hizo Humberto.

Y es que a pesar de lo que se pueda decir, a ocho meses de que tomó posesión como gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, éste de plano dejó de inquietarse, porque sabe que la deuda es heredada y que sus asesores financieros saben qué hacer de aquí hasta que concluya su gestión. Y de lo que sí está consciente es que la victoria de Andrés Manuel López Obrador, en nada lo favorece.

No se puede ocultar, pero en Coahuila si hay recursos para el selecto grupo del Ejecutivo a quienes conocen como los “5 Fantásticos”. Ellos lo saben a la perfección, aunque las finanzas estatales operan en números rojos y que quien se encargue de divulgarlo a lo largo y ancho del estado, sea el mismo Secretario de Finanzas, Blas Flores Dávila y el panista-priista Armando Rubio Pérez.

El auditor superior del Estado, Armando Plata Sandoval tiene mucho que explicar en los 11 años que tiene en el cargo. El conoce a la perfección todos los estados financieros del Gobierno Estatal y por consecuencia lo relacionado con la megadeuda, las empresas fantasmas y la corrupción. Por algún tiempo las asociaciones civiles de Torreón promovieron ante el Congreso del Estado un juicio político para que se le separara del cargo a Plata Sandoval, porque incumplía con las investigaciones y dictámenes de las irregularidades económicas y administrativas en las que incurren los funcionarios estatales. Es fecha, que nadie, absolutamente nadie, le exige cuentas y deja en evidencia a los legisladores del Congreso del Estado, que encabeza negligentemente Samuel Rodríguez Martínez.

Otros que guardan información sobre la deuda “Súper Millonaria” son el ex gobernador Jorge Torres López y el ahora diputado federal electo, Fernando de las Fuentes Hernández, hijo del ex gobernador, José de las Fuentes Rodríguez. Aunque ahora fingen demencia sobre este tema y prefieren mantenerse callados, tendrán una penitencia larga en fecha próxima.

Cargos por complicidad y silencio

José María Fraustro Siller, Blas Flores Dávila, Armando Plata Sandoval, Armando Luna Canales, Samuel Rodríguez Martínez y Rubén Moreira Valdez, son sólo algunos políticos coahuilenses que se siguen manteniendo en el gabinete estatal y otros ocupando puestos de elección popular.

Otros que pasarán al libro negro por callar y nunca exigir que se aclare la megadeuda son los legisladores: Emilio de Hoyos Montemayor, Esperanza Chapa García, Zulma Guerrero Cázares, Gerardo Sánchez Garza, Rosa González Noriega, Josefina Garza Barrera, Graciela Fernández Almaraz, Marcelo Torres Cofiño, Fernando Izaguirre Valdez, Blanca Eppen Canales, María Cazares Martínez y Lilia Gutiérrez Burciaga.
Igualmente, Jaime Bueno Zertuche, Juan Carlos Guerra López, Azucena Ramos Ramos, Boreque Martínez, Jesús Berino Granados, Diana Patricia González, Gerardo Aguado Gómez, Gabriela Garza Galván, Juan Antonio García Villa, José Ramírez Rosas, Catalina Villalobos y Claudia Ramírez Pineda. De todos no se hace uno, pero no los olvide.

La esperanza está puesta por ahora en el empresario y senador electo Armando Guadiana Tijerina y en Andrés Manuel López Obrador. Un importante número de hombres y mujeres de Coahuila tienen fe en que ellos desempolvarán el tema de la megadeuda y la aclararán para que haya cárcel para los responsables.

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