Nuevo Poder Legislativo y nuevo Ejecutivo Federal en diciembre

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AMLO decidió traer al senado a Napoleón Gómez Urrutia, a pesar de que tiene un juicio penal pendiente.

Jesús M. Moreno Mejía.
ed. 355, septiembre 2018

“Todo gobierno y poder que no se basa en el bien del gobernado, es siempre tiranía”.
William James.

 

A partir del 1 de septiembre nuestra nación tiene nuevo Poder Legislativo, al entrar en funciones la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión, con 500 diputados federales en la Cámara Baja, y 128 senadores en la Cámara Alta, predominando en mayor número los represen- tantes del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

El 1 de diciembre, por su parte, toma posesión como nuevo Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuyo nuevo mandatario ha anticipado el comienzo de la Cuarta Transformación de la República, al prometer una auténtica vida democrática en cuanto a toma de decisiones trascendentales, pero no le han faltado críticas adversas al anunciar algunos nombramientos no bien vistos por una buena parte de la ciudadanía.

Todo gobernante tiene el derecho de nombrar a quiénes integrarán su gabinete y cercanos colaboradores, pero lógico es que siempre habrá “prietitos en el arroz”, como ha sucedido con el anunciado nombramiento del “viejo lobo de la política”, Manuel Bartlett Díaz, como futuro director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pues dentro de la vida pública tiene en su haber decisiones nada éticas, sobre todo cuando fue titular de la Secretaría de Gobernación, pues a él se le atribuye “la caída del sistema electoral” en 1988 y, de esa manera, considerar ganador a Carlos Salinas de Gortari ante un eventual fraude en contra de Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Frente Democrático Nacional.

Pero es lógico es que Bartlett siempre ha negado que hubiera existido fraude en aquella ocasión, cuando las elecciones eran manejadas por Gobernación, pues no existía el Instituto Federal Electoral. Sin embargo, de que es un viejo lobo de la política no cabe duda, pues ha ocupado diversos cargos públicos y legislativos desde 1962 en calidad de militante del menguado Partido Revolucionario Institucional (PRI) hasta 2006, pues fue expulsado al hacer un llamado al “Voto útil” a favor de AMLO, en ese entonces candidato a Presidente por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

No es nuestra intención ahondar sobre la vida política de Bartlett Díaz, pero desde luego que no podemos negar que en los últimos doce años ha estado trabajando con el hoy candidato electo, quien hoy lo premia con la dirección general de la CFE para bien o para mal.

Se le ha querido achacar a AMLO algunas decisiones que él no ha tomado, pero que para el común de la gente con argumentos aseguran que algo tuvo que en ello, como es el caso de Elba Esther Gordillo, líder del magisterio, quien estando sujeta a proceso fue puesta en libertad intempestivamente.

La situación legal de la “maestra” era competencia del Poder Judicial, pero todo mundo sabe que el Ejecutivo Federal en turno tiene la facultad no escrita de ordenar que cambie algún proceso, como seguramente lo hizo el presidente saliente, Enrique Peña Nieto, aunque éste lo niegue.
Donde sí es obvio fue que López Obrador decidió traer al señalado líder del gremio minero, Napoleón Gómez Urrutia, para ocupar un escaño en el Senado, a pesar de que tiene un juicio penal pendiente. No cabe duda que es un caso que nada abona a favor de AMLO. Pero como dicen algunos rancheritos: “Allá él, pues ka quien”.

En cuanto al nuevo Congreso de la Unión, no cabe duda que la bancada de quienes han estado desde hace tiempo a favor del presidente electo, impulsarán las medidas legislativas que el Ejecutivo ordene desde antes de rendir la protesta de ley el primer día de diciembre del presente año.

¡Hasta la próxima!

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