La estafa maestra y la colusión de gobernadores del PRI y rectores de universidades

0
232


por Augusto Hugo Peña Delgadillo.
ed. 356, octubre 2018

 

Un chiste: Un paciente pregunta a su doctor, ¿Cómo me encuentra? La respuesta fue: le tengo dos noticias, una mala y otra buena. Dígame la mala dijo el paciente. La mala es que se le amputaron los dos pies, y la buena es que le doy 50 dólares por sus botas. Eso mismo nos pasa a los mexicanos, la buena es que Peña Nieto ya se va, y la mala, es que nos deja un tiradero que hay que recomponer.

 

Para los que ignoren que es la UNAM, para menesteres de la educación y más, y cuáles son sus funciones, aquí se los expongo: Tiene 349 mil 515 alumnos desde bachillerado hasta posgrado; 40 mil 578 académicos; 123 licenciaturas, 36 carreras, técnico profesionales, y 83 programas de especialización y posgrado, 15 facultades, 5 unidades multidisciplinarias y 8 escuelas nacionales; 9 planteles de Preparatoria y 5 de CCH. La UNAM cuenta con 34 institutos, 14 centros de investigación y 10 programas universitarios, en los que concentra más del 30% de la investigación científica del país. Realiza más de 13 mil actividades artísticas y culturales al año, con una asistencia superior a dos millones de persona. Produce seis libros electrónicos y en papel cada día, lo que significa más de 2 mil libros anualmente.

Es responsable entre otros, del servicio sismológico nacional, el observatorio astronómico nacional, la hemeroteca nacional, tres reservas ecológicas y el monitoreo del volcán Popocatépetl, cuenta también con dos buques oceanográficos: El Puma y el Justo Sierra. La dimensión y alcance de nuestra máxima casa de estudios, por sí sola, es la institución más sólida en esas materias y por ello hay que evitar que intereses mezquinos, políticos partidarios y la intrusión de los poderes fácticos, la desestabilicen. La dirigencia del PRI y la oligarquía, están detrás del ataque artero, pues a nadie más que a ellos, les interesa dejar sembrado de problemas el país, antes que tome posesión el próximo gobierno.

Otro asunto, de los muchos que vale la pena explorar, es el de Rosario Robles sobre “el desvío” -así se le dice al dinero que se roban los políticos y funcionarios públicos- para no decirles, descarados robos al erario y a nuestras instituciones. Rosario Robles Berlanga, lo sabe ella y todos lo sabemos, es el ajonjolí de todos los moles en cuanto a robar dinero del pueblo, ello independientemente de ser traicionera por antonomasia, su historial dentro de los cargos públicos que ha tenido, lo dicen puntualmente. Bueno eso es historia, pero vamos directo al grano. En su paso por SEDESOL, desde su dirigencia, se fraguaron una serie de atracos a la hacienda pública. Participó en contubernio con el secretario de hacienda, José Antonio Meade Kuri y con Peña Nieto, en varios operativos para robar miles de millones de pesos del erario. 7 mil setecientos millones de pesos en LA ESTAFA MAESTRA con la colusión de gobernadores del PRI y rectores de universidades, para embolsarse el 80% de esa suma por medios de empresas fantasma. El robo efectivo fue de 6 mil l60 millones de pesos, los que se presume fueron a parar a las campañas del PRI y a alguno que otro bolsillo, como el de Peña Nieto, Meade Kuri y la propia Rosario Robles, por ejemplo. Otro operativo se denominó “Operación Zafiro”, y ahí Rosario Robles, no desvió sino se robó, también para las campañas del PRI, y al bolsillo de los mismos, 4 mil 600 millones.

Hay que insistir, reitero, que el gobierno de López Obrador no deje impunes estos y otros atracos a la cuenta pública, como lo son los de ODEBRECHT en el que está involucrado, fehacientemente, Emilio Lozoya en un soborno de 18 millones de dólares, de los que 10 millones fueron a parar a la campaña de Peña Nieto en el 2012, y los 8 millones de dólares restantes, se los quedó Emilio Lozoya, el que ya lo ha reconocido por medio de sus abogados para llegar a un “arreglo”, y que si el caso amerite cárcel -como lo amerita- la condena sea de menores proporciones y logre salir de prisión, en dos o tres años. También hay otros asuntos de corrupción, el de La Casa Blanca que no se ha resuelto plenamente, ya que Peña Nieto supone que no amerita un juicio penal. Pero ojo, La Casa Blanca todavía es de su propiedad y no hay visos de que le regrese al erario. Su valor, según expertos inmobiliarios, es superior a los 7 millones de dólares, más millón 500 mil dólares del precio estimado de muebles y enseres. ¿Qué va a pasar, Peña Nieto se quedará con La Casa Blanca como trofeo de sus pillerías? Lo correcto es que se reintegre ese valor a los bienes de la nación, y de paso, pero en amparo a la ley, Peña Nieto tiene que ser demandado penalmente, y si es meritorio un castigo, incluso con cárcel, que se le juzgue y condene.

Las bancadas de MORENA en la cámara de diputados y en el senado, se han pronunciado en el sentido de que no haya impunidad en estos casos, y en otros por pequeños que sean, y comentan que Peña Nieto, a pesar de haberle dicho a Rosario Robles, “NO TE PREOCUPES”, tendrá que ocuparse y preocuparse por los problemas en que se metió por ladrona. Es muy probable -eso se ha manejado en los círculos cercanos a Peña Nieto y a la presidencia- que Rosario Robles se haga cargo del papel de Chivo expiatorio, ya nadie pone en duda que irá a parar a la cárcel, cosa que llenaría de alegría a los mexicanos, pero eso no es suficiente. Lo que sí sería un gozo enorme para la ciudadanía, por justicia plena y no venganza, es que Peña Nieto sea juzgado por tantas tropelías, robos, peculados y crímenes de toda laya, y que pague con prisión el mal que le ha hecho al país y a sus habitantes, pero no sin antes que se le requise, todo lo que se ha robado. O, ¿usted qué opina, apreciable lector?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here