El regreso del ferrocarril a México

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Juan Martínez Veloz.
ed. 357, noviembre 2018

Con agrado hemos visto diferentes notas en los medios de comunicación donde el presidente electo de México Lic. Andrés Manuel López Obrador se propone desarrollar el llamado “Tren Maya” para comunicar diferente estados del sureste de México (Tabasco, Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Chiapas).

Aún falta precisar muchas cosas operativas en este proyecto que seguramente se conocerán cuando el presidente electo tome posesión de su cargo el 1º. de diciembre.

Es interesante también que el Congreso de la Unión y la Secretaría del gobierno federal competente en el tema abrieran mesas de análisis sobre este tema del ferrocarril.

Hay que empezar por dotar de un marco jurídico apropiado a estos nuevos proyectos para desarrollar las líneas férreas en el país. Hay varias preguntas sobre la mesa:

1.- ¿Cómo recuperar el nivel competitivo en cantidad de kilómetros de vías férreas que tuvimos en el Porfiriato?
Hoy México ocupa el tercer lugar en América Latina (después de Brasil y Argentina) y muy debajo de los grandes países: EUA, China, Rusia, India, Australia y Alemania.
2.- ¿Por qué fracasó la empresa estatal a partir de su nacionalización en 1937 de este importante medio de transporte?
3.- ¿Por qué al privatizar la empresa estatal no se cuidó que el servicio de tren de pasajeros se siguiera prestando a los mexicanos?
4.- ¿De acuerdo a los avances tecnológicos y a nuestra infraestructura, qué tipo de ferrocarril le conviene a México?

El ferrocarril forma parte importante del desarrollo de México. Muchas ciudades y pueblos se desarrollaron desde finales del siglo XIX gracias a este importante medio de transporte. Según algunos historiadores el primer ferrocarril que tuvo México fue el México-Veracruz, inaugurado el 1º. de enero de 1873.

Torreón y otras ciudades de La Laguna, como Gómez Palacio, Durango, pueden considerarse como “hijas del ferrocarril, pues su desarrollo se debió en gran medida al paso de diferentes líneas del tren por la región.
Saltillo y Durango son ciudades coloniales que ya existían cuando las primeras líneas del ferrocarril llegaron al norte mexicano. El Ferrocarril Nacional Mexicano (1, 350 kms.) que enlazó a la Ciudad de México con Nuevo Laredo inició su construcción en 1872 y las vías llegaron a Saltillo en 1888. A la ciudad de Durango el Ferrocarril Internacional llegó hasta 1892.

Varios historiadores afirman que el evento que contribuyó a ser el detonante para el progreso de La Laguna: Torreón y Gómez Palacio, se suscitó el 23 de septiembre de 1883 con la llegada del tren de la Compañía de Ferrocarril Central Mexicano, que comunicó a la Ciudad de México con Ciudad Juárez (entonces llamada Villa Paso del Norte).
Una interesante obra publicada en México a finales del siglo XIX “Ferrocarriles de México” señala:

“El Ferrocarril Central tiene su origen en la Ciudad de México, y desde este punto con dirección general al Norte siguiendo la línea central del país, llega a la frontera con E.U. tocándola en el punto conocido como Paso del Norte sobre el Río Bravo. La longitud total del trayecto es de 1,970 kilómetros y se ha construido según el contrato celebrado el 8 de septiembre de 1880 entre el Gobierno de la República Mexicana y la compañía denominada Ferrocarril Central establecida con arreglo a las leyes de Massachusetts E.U.”

El desarrollo de La Laguna no puede entenderse sin el Ferrocarril Central Mexicano. Para lograr que el trazo del ferrocarril cruzara por Torreón y no por la ciudad de Durango, los fundadores de Torreón convencieron a los ejecutivos de la empresa acerca de las ventajas de proyectar los carriles por estas tierras de La Laguna, para lo cual demostró que se reducirían los costos debido a que habría una mejor viabilidad geográfica de la obra.
La compañía del Ferrocarril Central Mexicano originalmente construyó 3 estaciones en la Laguna: Lerdo, Torreón y Jimulco. De éstas, inicialmente la más importante fue Jimulco (tenía talleres) y la de Lerdo (después estación Gómez Palacio) por ser estación de embarque. Torreón era solo una estación de bandera (el tren se paraba cuando le hacían señas).

La fortaleza de la Laguna como principal centro ferrocarrilero del norte de México se consolidó en 1888 con la llegada a Torreón de Ferrocarril Internacional (870 kms.) procedente de Piedras Negras, Coahuila (entonces ciudad Porfirio Díaz) y con destino a la Ciudad de Durango a donde llegó en una segunda etapa el 1º de octubre de 1892.
A estas dos grandes líneas del ferrocarril se le agregó posteriormente el Ferrocarril Lerdo-San Pedro de las Colonias-Paredón, que después se extendió hasta Monterrey y fue adquirido por la compañía del Ferrocarril Central y se le llamo “División Monterrey”.

Nuestros mapas registran otra línea de ferrocarril que salía de Torreón-Matamoros-Viesca-Parras-General Cepeda-Saltillo llamado Ferrocarril Coahuila (321 kms.).

Aparte de estas líneas principales, La Laguna contó con una gran cantidad de ramales que comunicaban la región.
De la estación Lerdo (después estación Gómez Palacio) siguiendo hacia el norte hasta la estación Zavalza hay una recta de 144 kilómetros con 10 estaciones y varios ramales; los ramales más conocidos fueron: Brittingham-Dina-mita de 37 kms; Bermejillo-Mapimí de 24 kms; Bermejillo-Estación Horizonte-Tlahualilo de 23 kms; Ramal Conejos-Hornillos de 51 kms a la altura de kilómetro 1225.

Coahuila tuvo otros ferrocarriles importantes como el Ferrocarril Nacional Mexicano (Chihuahua a Sierra Mojada, Coahuila); el Ferrocarril Tampico-Pare-dón (529 kms) y el Ferrocarril Coahuila-Zacatecas (125 kms).
Más allá de la iniciativa del presidente electo de México por constrir el Tren Maya, el Congreso de la Unión debe retomar el tema para evaluar cuál es la mejor forma jurídica de que Méxi- co vuelva a tener una impor- tante red de ferrocarriles en el país como la tuvo en el pasado.

juanmartinez_veloz@yahoo.com

Fuentes de datos:

Arreola Valenzuela, Antonio: La Región Lagu- nera; UJED, Durango, 2002.
Coahuila; Diccionario General Ilustrado; Fernán- dez editores, México 1977.
González Galindo, Marco Antonio: Los Ferrocarriles en Coahuila (1888-1920), Coahuila, México, 2016.
Guerra, Eduardo: Histo- ria de Torreón, Ayunta- miento de Torreón, México, 2002.
Martínez Veloz, Juan: Torreón; Historia y Pros- pectiva de la Ciudad de los Grandes Esfuerzos; Edi- tora Laguna, México, 2005
Secretaría de Obras Públicas, Ferrocarriles de México (Reseña histórica-reglamentos; siglo XIX) México, 1976.
Terán Lira, Manuel: Los primeros 50 años en la historia de Torreón; Ed. Macondo, México, 2002.

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