Los evasores de impuestos

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La intención de los opositores de AMLO es bajarle una rayita a su popularidad y, que cuando tome las riendas del gobierno las cosas se le compliquen.

por Augusto Hugo Peña Delgadillo.
ed. 357, noviembre 2016

Si partimos de la base de que quienes no pagan impuestos tendrá que hacerlo a partir del nuevo cuadro regulatorio fiscal más estricto, veremos que los ataques a López Obrador encuadran en la lógica de los intereses particulares que intentan
sobreponerse sobre los de toda la sociedad.

El informe y estudio del BM y el FMI da una explicación amplia de como ha sido el proceso en que el gran capital trasnacional y doméstico -se refiere en lo general a muchas naciones, y en lo particular a México- ha sometido a nuestro país, coludiéndose con políticos y funcionarios públicos para no pagar los impuestos correctamente, según las normas y reglas fiscales de nuestras leyes. Empieza con esto: “Desde la caza de la antigüedad hasta la cosecha de primavera de la sociedad agrícola, y la producción en líneas de montaje en el periodo industrial, el concepto de “trabajo” se ha redefinido continuamente. Una y otra vez, las innovaciones tecnológicas, junto con los métodos de producción, conducen de forma inevitable al pánico laboral”. Esto por un lado restringe los ingresos de los trabajadores, y por el otro, el poder de las grandes corporaciones por medio de sobornos, dejan de pagar impuestos o pagan lo que se les antoja, según el tamaño de los sobornos, dañando el tejido social, y el buen funcionamiento de las instituciones. Este panorama en esta transición democrática es gris, y hay que pintarlo de colores.

“Al mismo tiempo, las compañías de plataforma, o sea las grandes corporaciones industriales, comerciales y de servicios, han traído nuevos desafíos regulatorios. Las multinacionales, especialmente las compañías de tecnología utilizan el arbitraje regulatorio para evitar impuestos”. Por lo mismo: “el sistema impositivo corporativo global, debe actualizarse con urgencia. El gobierno debe fortalecer aún más la seguridad social y el seguro social. Complementados con reformas institucionales para promover la transferencia y el reempleo entre industrias”.

Lo que nos dicen, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, no es solo que evaden y eluden responsabilidades fiscales los grandes consorcios extranjeros y nacionales en México, sino que, aunado a ello, precarizan el empleo, causando un gran daño estructural al buen funcionamiento, tanto del gobierno, como de la sociedad, la que se está sometiendo a la pobreza deliberadamente, creando un gran problema social que aterriza en corrupción, violencia, inequidad, injusticia e impunidad.

Nuestro gobierno en los últimos 36 años, interrumpidamente, ha frenado el alza de salarios para favorecer a la clase patronal, de eso se trata el neoliberalismo, el que debería llamarse: Ley Robin Hood al revés, porque al contrario del forajido y héroe inglés medieval, que robaba a los ricos para ayudar a los pobres, los gobernantes mexicanos, desde el 1º de diciembre de 1982 hasta nuestros días, su tarea principal ha sido la de robar a los pobres para enriquecer más a los ricos, y de paso a ellos. Lo que ha provocado una desigual- dad, en la que los ricos son más ricos y los pobres, cada día, son más pobres.

La cuestión es señalar puntualmente que las grandes corporaciones nacionales y extranjeras radicadas en México, con la evasión fiscal y la corrupción generalizada dentro de las instituciones del gobierno, han cerrado la llave a los ingresos gubernamentales y, con ello, los presupuestos de egresos no alcanzan para solventar el gasto. México no ha progresado y crecido al ritmo necesario de forma sustentable, por ésta y otras causas, razón y motivo por lo que nuestro país se ha ido rezagando en rubros prioritarios como la educación, la salud, el combate a la pobreza, la tecnología e innovación, y muchos etcéteras, y de paso se ha generado violencia dentro del entrama- do social como del Estado y sus instituciones.

Lorenzo Meyer nos cuenta que Maquiavelo en El Príncipe, capítulos (III y VI) advirtió que en la política no había empresa más complicada para el gobernante que aquella que busca introducir nuevas reglas (leyes) en el ejercicio del poder, pues los beneficiados por anteriores gobiernos se tornarán en opositores feroces, y una parte de los que apoyaron al nuevo gobernante, se mudarán en descontentos y quizá en adversarios, al advertir que no se les concede lo que esperaban lograr con el cambio.

Este es el primer reto que va a enfrentar López Obrador pues es imposible lograr que, al beneficiar a las mayorías, algunos sectores no resulten perjudicados. El desafío se complica cuando hay una campaña orquestada en contra del nuevo gobierno, de parte del PAN, por todas y cada una de sus propuesta y promesas, poniendo en duda, pública y mediáticamente, que las pueda cumplir.

La intención de los opositores de AMLO es bajarle una rayita a su popularidad y, que cuando tome las riendas del gobierno las cosas se le compliquen y debiliten sus movimientos hacia La Cuarta Transformación. Si analizamos bien el probable daño que se le haga al nuevo gobierno con esta campaña de descalificaciones, lo que realmente se está haciendo es perjudicar a la población en su conjunto, ya que, al irle mal al nuevo gobierno, quienes van a pagar los platos rotos seremos los ciudadanos, esto no lo ignora Marcelo Torres Cofiño y la cúpula del PAN, sin embargo y a pesar de ello no han cejado en su empeño de intentar descarrilar al próximo presidente, sin hacer un cálculo de las consecuencias.
Doy por hecho que la campaña de descalificaciones e infundios contra AMLO no les funcionó en la precampaña y campaña sino por el contrario, le favoreció, porque la gente está hasta la madre del PRI y del PAN, del PRIAN. O, ¿usted qué opina, apreciable lector?

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