La clase media, entre los pobres y los ricos

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por Augusto Hugo Peña Delgadillo.
ed. 357, noviembre 2018

 

 Giulio Mazarini más conocido como el cardenal Mazarino, siendo en el siglo XVII el Primer Ministro en Francia, tuvo un encuentro anecdótico con uno de los encargados de las finanzas en Paris, quien alarmado le consultó que de qué forma se podrían recaudar mayores recursos ya que las arcas del Estado no completaba para los inmensos gastos programados, dispendiosos algunos de ellos, y que por otro lado, la mayoría de los franceses se alborotaban por falta de pan en sus mesas, la miseria los acosaba. Le sugirió a Mazarino gravar con más impuestos a los ricos, los que acostumbran, en base a sus influencias y acercamiento con la corte, pagar muy pocos impuestos. Mazarino espetó: ¡Estás loco!… Si a los pobres no se les puede pedir que paguen más impuestos debido a su precaria situación, a los ricos menos, pues

 

Ese era el dilema entre Mazarino y su secretario de finanzas, ¿entonces qué hacer? Le cuestionó su secretario. Cóbrales a los de en medio, contestó; la clase media es la más esforzada, viven en una eterna lucha por ser ricos, y por no caer en la pobreza. Grávalos con mayores impuestos, soluciona el problema de esa forma, pero no lo hagas abruptamente, poco a poco ve imponiéndoles mayor carga impositiva y verás cómo esta gente -la clase media- se esforzará más para no caer en la miseria, seguirán ilusionados en que algún día podrán ser ricos, esa es la naturaleza de esta clase de gente, la clase media.

Giulio Mazarini más conocido como el cardenal Mazarino

Probablemente Giulio Mazarini quien en un lapso de 10 años acumuló tal fortuna personal, al grado que fue considerado el hombre más rico del mundo -el Carlos Slim del siglo XVII- ignoraba lo que han ignorado en todos los tiempos los políticos, que de las clases medias surgen los líderes que van a dirigir a las masas empobrecidas para sacudirse a los gobernantes ineptos y ladrones, y que la gente rica, por su naturaleza, suelen ser malos consejeros. Esta breve anécdota ejemplifica lo que le sucedió al PRIAN este 1º de julio, que desde la clase media surgió un líder que logró convencer a una masa superior a los 30 millones de mexicanos, para que, por medio del sufragio libre, sacaran a patadas de la presidencia a los corruptos e ineptos gobernantes que durante seis gobiernos los fueron sometiendo a la miseria.

De la clase media surgen todo tipo de líderes políticos, luchadores sociales, científicos, intelectuales y empresariales. López Obrador es ese ejemplo, lleva tres decenios luchando por un ideal que para muchos era de corte personalista, populista, mesiánico, como fue tildado por un intelectualoide de segunda, como Enrique Krauze Kleinbort, miembro por largo tiempo de la mafia de Televisa, y no estaba tan equivocado el tal Krauze, AMLO resultó ser el “mesías tropical” que vendría a liberar a su pueblo de sus opresores. Lo hizo por medio de las leyes establecidas por la clase dominante, les jugó con las propias normas impuestas por ellos y les venció.

El triunfo de López Obrador en realidad es nuestro, solo es el principio, y tanto él como los que votamos por el cambio de gobierno y gobernantes, tenemos que seguir luchando para que el triunfo se consolide y se puedan cristalizar todas sus propuestas y se cumplan sus promesas de campaña. El primer paso ya lo dimos, hay que seguir caminando para afianzar al gobierno y robustecer nuestras instituciones. Tener instituciones fuertes es la condición necesaria para evitar exabruptos en la gobernanza y desencuentros de gobernantes y gobernados, la transparencia y claridad son el sine qua non de la equidad y concordia.

Los afectados con el cambio que se dio el 1º de julio no son solo de la clase política tradicional que resultó perdedora sino los dueños del país, los muy ricos que han vivido acostumbrados a expoliar los recursos nacionales, como de la gente, imponiéndoles salarios de hambre. De las pocas verdades que ha dicho Donald Trump sobre México y los mexicanos, destacan las que dijo que nuestros gobiernos eran ineptos y corruptos y que trataban al pueblo como si se tratase de esclavos, pues los salarios aprobados como mínimos por el gobierno, por sugerencia de la clase empresarial, eran más exiguos que los necesarios para mantener a un esclavo. También mencionó que los empresarios mexicanos y extranjeros radicados en México, eran improductivos y poco emprendedores y que sus ganancias las obtenían en base a los bajos salarios, razón por lo que en la “modernización” del TLCAN obligó a que un porcentaje de trabajadores en las plantas armadoras de autos, ganasen a la hora 16 dólares, ya que en Estados Unidos y Canadá los salarios fluctúan entre 29 dólares y los 42 dólares por hora.

Esto que dijo Trump es lo que ha orillado a la clase empresarial, más que a los del PRIAN, a oponerse de forma férrea a López Obrador con el fin de no perder privilegios y canonjías a las acostumbradas desde hace 36 años. Lo mismo hizo que explotara pública y mediáticamente el asunto de la cancelación de la construcción del aeropuerto en Texcoco, el que sería, un negocio redondo para políticos y empresarios, como siempre sucede en México, y con cargo a la gente jodida. En medio de este pandemonium y estira y afloja entre los que se van del gobierno y la cúpula empresarial, y los que van a asumir el mando como gobernantes, aparece como por arte de magia, una Caravana de Migrantes de Honduras, que suman entre ocho y 10 mil personas, todos ellos desarraigados de su patria, en la que no dejaron nada porque nada tenían. Para los mexicanos no debe dificultársenos comprender el fenómeno de la emigración, porque en casi todas las familias nuestras hay uno o varios miembros que han partido hacia allende el Bravo en busca de un destino mejor.

Se dice que la Caravana está inducida por manos extrañas que buscan algún fin que aún nadie ubica, e incluso a Peña Nieto le tomó de sorpresa pues en principio hubo escarceos violentos contra la Caravana, y la policía federal, la que usó gases lacrimógenos para controlar a la masa de desarraigados que quieren llegar al Norte, al país que los hizo víctimas en su nación. De repente, el día 26 de octubre decidió Peña Nieto ofrecerles ayuda a condición que se quedasen en Chiapas o Oaxaca, los migrantes bien organizados no aceptaron su ofrecimiento, y han seguido por la ruta que tienen perfectamente trazada, sin embargo, algunos cansados o sin aliento, han aceptado quedarse, y el día 27 de octubre, la Secretaría de Gobernación (SG), por conducto del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión de Ayuda a Refugiados (Comar), entregó las primeras CURP (clave única de registro de población) a 111 migrantes. ¿Qué va a pasar después? Lo ignoro, pero el nuevo gobierno resolverá cabal y cumplidamente el compromiso que AMLO ya hubo hecho para la solución de este caso que no es ningún problema insalvable, pues cada año nuestro gobierno deporta entre 28 mil y 42 mil centroamericanos, y Estados Unidos, entre 37 mil y 44 mil. Queda en el aire saber el por qué se dio esta migración de forma organizada. O, ¿usted qué opina, apreciable lector?

 

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