Los empresarios y el gobierno de AMLO

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por Augusto Hugo Peña Delgadillo.
ed. 359, febrero 2019

Las fuerzas políticas tienen que hacer su trabajo, unos para mantenerse arriba, los otros para salir del hoyo en que se encuentran; los empresarios, por lo pronto en este sexenio, no serán parte del elenco gobernante, No pasa nada con sus reclamos, son como los beodos, no hay borracho que coma lumbre.

La kakistocracia llegó con de la Madrid y Salinas; los peores gobernantes y el gobierno de los peores llegó para quedarse durante 36 años, del 1º de diciembre de 1982 al 1º de diciembre del 2018. De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto representan las antípodas de un buen gobierno, son el pus de la política y el estiércol de un sistema político añejo nacido en 1929, que su único fin era mantenerse en el poder a cualquier precio.

AMLO conoce a los empresarios
y sabe cómo tratarlos.

Los seis expresidentes se enriquecieron a lo bestia a costa del pueblo, particularmente de la gente más jodida, la que nunca reclama. Hay algunos priístas que aseguran que Miguel de la Madrid no robó, y es probable que sea cierto, pero Federico y Enrique, sus hijos, si lo hicieron asociándose con Jorge Kahwagi Gestine, a la sombra de las influencias, por ser los hijos del presidente. Kahwagi es el prestanombres de este par de zánganos y además de la maestra Gordillo. Atrás de cada presidente ratero hay un prestanombres, pues no son tan tontos como para exponerse ostentosamente con dinero robado al pueblo que juraron gobernar correcta y honestamente.

Por ejemplo: tu eres político en México y te has robado 2 mil millones de dólares (38 mil millones de pesos) Antes de seguir en esta materia, -mencioné 2 mil millones de dólares porque es una suma promedio que se roban los políticos del nivel de gobernadores y secretarios de Estado- 38 mil millones de pesos no son fáciles de ocultar, la única forma es, que se coluden con grandes empresarios, y ahí está la clave; los empresarios a partir del 1º de diciembre de 1982 hubieron sellado un pacto de complicidad contra México y los mexicanos; los unos por conservar el poder y de paso enriquecerse, y los otros por enriquecerse y de paso adquirir poder, así de simple.

Prueba de lo antes dicho la tuvimos el jueves 24 de enero en el Club de Industriales en la Cd. de México, una reunión -comida mensual de los miembros del Club de Industriales- en la que el invitado fue Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia. En la mesa principal, estuvo el propio Alfonso Romo acompañado de Rogerio Azcárraga y Valentín Díez Morodo entre otros, y más 450 de los empresarios más connotados del país, además, contaron con la asistencia de embajadores y otras prominentes personas. El moderador fue Leonardo Curzio. Veamos que fue lo que aconteció en tan distinguida comida:

Lo primero que le preguntaron es si había posibilidades de que la construcción del Nuevo Aeropuerto de Texcoco se diera de nuevo. La respuesta fue un “No” tajante y un “ya denle vuelta a esta página”, y esto provocó una serie de inquietud, gritos de No… Y murmullos. “Me canso ganso que no”, respondió Romo.

Las expresiones de rechazo abundaron dentro del empresariado, de forma ostentosa con muestras de enojo. Luego que anunciara la desaparición de ProMéxico porque no había forma de otorgarle recursos a la promoción de sus oficinas, porque el 80% de las representaciones no servían de nada, por lo que ahora las embajadas se harán cargo de realizar ese trabajo; aquí se escucharon más murmullos y muestras de molestias y de rechazo entre los empresarios; luego Alfonso Romo mencionó que la prueba de aceptación y de confianza hacia este gobierno, es que el peso se fortaleció ante el dólar y otras monedas, la respuesta empresarial fue de gestos de molestia y algunos comentarios en el sentido que no es el peso el que se fortaleció sino que el dólar se debilitó.

Al finalizar la comida Romo sintió el desplante frío de algunos empresarios, a los que momentos antes a su llegada, les dijo ser el embajador de AMLO ante ellos. Este escenario nos muestra que el sector empresarial apostó todo en contra de AMLO, y al verlo en la presidencia, no todos atinan a actuar correcta y ordenadamente.

Lo primero que hay que saber es que a los empresarios la política les importa menos que el dinero; ellos están para ganar y en todo quieren ver pesos y centavos, y ganancias tempraneras. No creo que exista un solo empresario, que se jacte de serlo, que no trate de utilizar sus influencias y contactos con políticos para ganar más dinero, esa es su esencia, y la del político tradicional mexicano, sobre todo los de los últimos 36 años, es la de enriquecerse primero y de paso, si se da la ocasión y Dios les da licencia, servir a la ciudadanía.

Visto lo anterior podemos suponer que la llegada de un político -un presidente nuevo- con un paradigma distinto para la gobernanza, en donde los arreglos en los oscurito con los empresarios van a restringirse a un mínimo, lógico es que brinquen, que se inconformen y critiquen, pero esto no debe de preocuparnos, porque los empresarios son como los borrachos, no hay uno que coma lumbre y, ni un solo empresario que se pelee con una de las fuentes más importantes de ingresos y, con quienes tiene que estar en óptimas condiciones para poder seguir evadiendo y eludiendo sus obligaciones fiscales. López Obrador ya los conoce y sabe tratarlos como ellos se merecen. O, ¿usted qué opina, apreciable lector?

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