En Matamoros, la ambición le ganó a la convicción

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por Fidencio Treviño Maldonado.

En nuestro país parece que los hombres y mujeres que algún día tuvieron convicciones están descansando o en el peor de los casos revolcándose en sus tumbas, esto ante los acontecimientos que se dan por el poder y los individuos que tienen convicción son ahora aves raras, los que aun usan el hábito como defensa de su racionalismo, de sus ideas, de su libertad de pensamiento, por lo que se hizo costumbre que nuestra Clase Política a cualquier nivel han cambiado el interés por todo, cambios de colores, de partidos, es decir mejor le venden el alma al diablo que defender al pueblo o sus propias convicciones. Cambiar de partido político, traicionar a quien votó por ellos, dejar y perder conocidos (no amigos) o ciertas personas que votaron o apoyaron es ahora una modalidad y rasgo de poder, ambición y hasta soberbia.

Matamoros, Coahuila, como miles de poblados sembrados en la república tiene su historia, ésta que entre héroes, caciques, villanos, bandidos, traidores, leales, fueron quienes conformaron el pueblo; sin embargo, la modernidad enseñó que lo que interesa e importa ahora es tener poder, efímero y muchas veces perverso. Hablar de convicciones en un partido político es muy bonito, sin embargo ante los vendavales tener esa convicción es difícil, son mentiras que así sea la política y es estúpido decir o escuchar que “Pues así es la política”, cuando en verdad así somos nosotros. La política como la describen muchos sofistas griegos es otra cosa, nosotros somos los que por un puñado de monedas de cobre nos prostituimos y hacemos de ésta una miasma.

Matamoros, como cientos de poblaciones se caen a pedazos, está destrozado y no sólo por la dejadez que arrastran las 6 o más administraciones pasadas, sino porque la ambición y el interés nos ganó a la mayoría de la sociedad y dejamos que hicieran lo que les dio su regalada gana a todos, desde el mismo gobernador, los diputados que sólo cobran, viajan, gastan y no resuelven nada, y ahora unidos criollos, mestizos y de la Casta, todos contra todos. La luna de miel entre Horacio Piña Avila, actual presidente municipal y el Profesor Jesús Contreras Pacheco, líder y ex líder del PRI, de la UDC y Co-dueño de un extinto partido el PPC, parece que está en puerta el divorcio y, más allá de que sea el mismo Gobernador del Estado o un Diputado metiche por ahí, o inclusive otro ex presidente de este municipio como Raúl Onofre Contreras los que entre sombras y susurros hacen que el rompimiento entre Horacio Piña y Contreras Pacheco se dé.
La cosa huele mal y sin convicción en los nuevos o noveles “políticos”, Matamoros seguirá envuelta en la anarquía que siempre ha estado y en el mandato que ahora con esta alianza se dan, entre el PES (Partido Encuentro Social), ahora desaparecido en Coahuila, pero que fue quien postuló al Dr. Piña, y el PRI con sus tres o cuatro ediles en este cabildo, pues a seguir con las mismas ideas. Morena no es un partido, es una organización, un Movimiento de Regeneración Nacional, y confabularse con el PRI es retroceder en todos los aspectos, de ahí de quienes presumen de tener una convicción y estar con MORENA, pues están rotundamente equivocados, ya que la debacle del país, del Estado y del Municipio en mucho se le debe al PRI al que ahora tal vez sin darse cuenta los del PES o como ellos dicen Morenistas ya cayeron en las redes.

Lo de la destitución del secretario Alfredo Vazquez Rocha fue el pretexto para que regresara el PRI a mandar en el Municipio, ya que es difícil aquella sentencia del ave de las tempestades AMLO que dice “No mentir, no robar, no defraudar al pueblo”. Sin usar el sentido común es para cualquier persona andar perdido, y tenerlo consigo es tener una guía en la vida y a casi todos nuestros funcionarios y los que se dicen o se creen “políticos” este rasgo llamado Sentido Común está ausente, es decir más allá de que en este país se gobierna y manda con una ley, la llamada: Ley del menor esfuerzo, es de ahí que podemos ver el estado que guarda cada pueblo, y Matamoros no merece estar así como está.

Por otra parte, por uso, costumbre y por indolencia al menos en Matamoros, desde hace muchos años que los miembros de Cabildo son de adorno, son al igual que en muchos Congresos: levantadedos, y se da el caso de que algunos como dice la canción del “Flaco de Oro” Agustín Lara “Venden Caro…” su firma, porque que no se sabe de una iniciativa para el pueblo, pues nada, siempre por dicotomía y otras cosas son el Presidente de la aldea, el Secretario del ayuntamiento y en algunos casos los parientes del Presidente en turno quienes llevan a cabo operaciones y los destinos del municipio.

Así que ahora no anden pregonando que la convicción es la que manda, cuando es conocido por propios y extraños que quien manda es el interés y quien la lleva es el pueblo, y para desgracia es quien paga desde sus salarios, hasta sus mínimos caprichos… “Pues así está el corrido”, diría el filósofo de mi rancho, Luciano Valdéz “El Pichilaco” y así cambien al secretario del ayuntamiento, y si no cambian de actitud hacia el pueblo, la cosa seguirá metida en el Gatopardismo es decir “que todo cambie, para que todo siga igual”. Y recuerden: “El zorro cambia de piel, pero no de mañas”.

kinotre@hotmail.com

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