Jorge Arturo Estrada García.
“Ignorar el mal es convertirse en cómplice de él”.
Martin Luther King.
“Quien vota a los corruptos los legitima, los justifica
y es tan responsable como ellos”.
Julio Anguita.
La corrupción lo invade todo. Estados Unidos, presiona más cada día. Ya no es solamente con los temas comerciales, ya se trata de temas de seguridad y procesos judiciales. La Cuarta Transformación, con sus principales personajes, es investigada por agencias de inteligencia del vecino país. En lo político, Andrés Manuel López Obrador, aún domina a su movimiento, pero enturbia los escenarios políticos. El Palacio Nacional está acotado. Por el momento, desde la Silla del Águila, el objetivo principal es protegerlo. Mientras, el desarrollo del país permanece en segundo plano, en picada.

Sin embargo, la herencia del tabasqueño es tóxica. Su gobierno destacó por el derroche, la ineficiencia y la corrupción. En la actualidad, los escándalos por desvíos de recursos, y fortunas mal habidas, se destapan semana tras semana. Lo mismo las relaciones inconfesables. Ya sin magia, las palabras de las mañaneras suenan huecas a propios y a extraños. Entonces, sólo con las becas en efectivo y los acarreos masivos se obtendrán los votos en el 2027.
Es evidente que, en ocho años, las principales figuras del morenismo y sus séquitos, en el poder, se convirtieron en multimillonarios al amparo de los presupuestos oficiales y “negocios” oscuros. De igual forma, se convirtieron en cómplices del tlatoani a los que, también, hay que proteger. El tabasqueño aprendió que los procesos electorales se ganan con mucho dinero. Para las mega elecciones del año próximo se aplica la misma fórmula.
En la actualidad, la necesidad de proteger a López Obrador ha hecho que se antepongan los intereses del expresidente y de Morena, para conservar el poder, por encima de los intereses del país. Entonces, se arrastran serios problemas que involucran a la inseguridad, la economía, la educación y la salud.
Los cientos de miles de asesinatos y desaparecidos, las megadeudas del gobierno federal, de Pemex y la Comisión federal de Electricidad, son pozos sin fondo. Los hospitales saturados, sin medicamentos, y los pésimos resultados en las pruebas PISA de la OCDE, en donde los jóvenes mexicanos son incapaces de pensar y resolver problemas de razonamiento elementales, redondean los escenarios de los fracasos.
Es evidente que México marcha a la deriva. El reparto de becas, y el mantenimiento de los elefantes blancos en que se convirtieron las obras faraónicas de AMLO, han duplicado la deuda externa. Adicionalmente, el vital tratado comercial T-MEC no ha sido renovado. Las pláticas van lentas para el nuevo acuerdo.
De esta forma, Washington busca imponer revisiones anuales al tratado y endurecer las reglas de origen en sectores estratégicos como acero, energía y microchips. Las autoridades estadounidenses acusan a México de servir como plataforma de transbordo ilegal para mercancías de origen chino.
El embajador estadounidense, Ronald Johnson, también. ha opinado públicamente acerca de congelar e incautar los activos financieros de los cárteles, «quitarles el dinero» dice, Advierten, que la corrupción interna ahuyenta a la inversión privada y desestabiliza el entorno de negocios. El problema policial ya es una amenaza de seguridad binacional, afirman.
México ya es incapaz de garantizar la justicia, la seguridad y el progreso tras ceder el control territorial al crimen a cambio de mantener el potencial electoral. Ahora, la narrativa de Washington cambió radicalmente. México ya no es percibido solamente como un socio comercial con problemas de narcotráfico rutinarios, sino como una amenaza directa a la seguridad nacional de Estados Unidos. Así lo dijo el presidente Donald Trump ante el pleno de la Organización de las Naciones Unidas. Así lo ha reiterado, Marco Rubio, el secretario de Estado, en diversos foros. Este entorno contamina la agenda comercial. Estos escenarios complican directamente a la revisión del T-MEC, el instrumento vital para nuestra viabilidad como país. En consecuencia, la Casa Blanca, aplica la presión comercial.
El «huachicol fiscal» ya reventó la confianza: Para los visores en Washington, la red de contrabando de combustibles, con fraudes tributarios estimados en 600 mil millones de pesos e investigaciones abiertas a proveedores en Houston como Ikon Midstream, lo que demuestra que la corrupción operó desde el corazón de la alta burocracia y la infraestructura estatal. Esto invalida el discurso de certezas jurídicas que exige la inversión extranjera.
Andrés Manuel, vendió su alma al diablo. El proyecto de poder que construyó se hizo con base en complicidades cuestionables y con el Rey del cash recolectado dinero y adherentes a lo largo y ancho del país.
Adicionalmente, Andy López Beltrán y sus principales amigos y operadores aparecen en expedientes en las cortes y las agencias de seguridad estadounidenses, lo mismo gobernadores, legisladores, alcaldes y muchos funcionarios. El acecho estadounidense se intensifica. En Morena, las fracturas internas se profundizan. La corrupción ya es imposible de ocultar. Sin embargo, el partido de AMLO sigue siendo favorito para ganar entre 10 o 13 gubernaturas de las 17 que estarán en juego en primer domingo de junio de 2027. En México los ciudadanos libres y socio conscientes son escasos y apáticos. Las cosas vienen intensas. Veremos.




























