{"id":39417,"date":"2025-07-16T04:09:45","date_gmt":"2025-07-16T04:09:45","guid":{"rendered":"https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/?p=39417"},"modified":"2025-07-16T20:23:27","modified_gmt":"2025-07-16T20:23:27","slug":"don-oscar-flores-tapia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/2025\/07\/16\/don-oscar-flores-tapia\/","title":{"rendered":"Don \u00d3scar Flores Tapia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>El hombre bueno que yo conoc\u00ed.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Virgilio Rafael Gonz\u00e1lez Guajardo.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me remontar\u00e9 a 1984; yo escrib\u00eda peri\u00f3dicamente en aquel entonces, dos columnas en una revista, hoy extinta, una de ellas sobre historia y la otra de an\u00e1lisis pol\u00edtico, un buen d\u00eda Don \u00d3scar Flores Tapia, llam\u00f3 al director de aquella revista dici\u00e9ndole en su estilo autoritario e intimidador, \u201cquiero conocer a quien escribe estos art\u00edculos\u201d refiri\u00e9ndose a mi trabajo y como el profesor, ex gobernador del estado, no sab\u00eda esperar una negativa como respuesta, el director me comunic\u00f3 el inter\u00e9s de Flores Tapia en conocerme y platicar conmigo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"775\" src=\"https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/oscar1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-39418\" style=\"width:600px\" srcset=\"https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/oscar1.jpg 1024w, https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/oscar1-300x227.jpg 300w, https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/oscar1-768x581.jpg 768w, https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/oscar1-80x60.jpg 80w, https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/oscar1-696x527.jpg 696w, https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/oscar1-555x420.jpg 555w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Aquel inter\u00e9s, -debo reconocer- me inquiet\u00f3, pues conocedor de la explosiva personalidad de Don \u00d3scar, no auguraba nada bueno; as\u00ed que se concert\u00f3 la entrevista en las oficinas de la editorial tal y como lo hab\u00eda ordenado el ex gobernador.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, lleg\u00f3 el d\u00eda se\u00f1alado y acud\u00ed a la editorial, adelantando mi llegada a la de Don \u00d3scar, para preparar el terreno y elegir el lugar de la batalla que se antojaba \u00e9pica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el ventanal del cuarto piso, vi llegar en su autom\u00f3vil al profesor, se estacion\u00f3 enfrente y descendi\u00f3 de su veh\u00edculo encamin\u00e1ndose a la entrada del edificio; empec\u00e9 a escuchar sus pasos que pisaban la escalera con firmeza y as\u00ed piso tras piso, cuando estaba por llegar, se detuvo, esper\u00f3 un momento largo y posteriormente subi\u00f3 determinadamente los \u00faltimos cuatro escalones para llegar a paso muy firme hasta donde yo lo esperaba tranquilo, me puse de pie y estir\u00e9 mi mano para estrechar la suya.<\/p>\n\n\n\n<p>Su saludo fue cordial y afable; tom\u00f3 asiento y me dijo \u201c\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s hijo? Fue la primera vez que me llamaba hijo y de esa manera me llamar\u00eda siempre, en tono muy amable y agradable, continu\u00f3 diciendo el profesor, \u201cVirgilio, me agrada mucho lo que escribes y la manera en que lo haces\u201d lo cual me tranquiliz\u00f3, aunque desde el inicio mi rostro era como el de un jugador de p\u00f3ker, inexpresivo, aunque amable. Estuvimos largo tiempo platicando de temas varios de cultura, historia, poes\u00eda, filosof\u00eda y entre recuerdos de nuestros or\u00edgenes y aquellos detalles que a ambos nos eran comunes y nos identificaban, empez\u00f3 a nacer una amistad respetuosa que perdur\u00f3 en el tiempo, termin\u00f3 aquella pl\u00e1tica con una invitaci\u00f3n del ex gobernador, \u201chijo, te espero ma\u00f1ana en mi casa, quiero mostrarte mi biblioteca\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso suena como un encuentro verdaderamente transformador. Las personas as\u00ed, -buenas y sabias- suelen dejar una huella profunda, no solo por lo que ense\u00f1an, sino por c\u00f3mo lo hacen: con paciencia, respeto y una sabidur\u00eda que se transmite m\u00e1s por el ejemplo que por las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Don \u00d3scar llevaba en s\u00ed una dualidad fascinante: un pasado de figura p\u00fablica, intensa y compleja, y al mismo tiempo, una dimensi\u00f3n personal profundamente humana, generosa y reflexiva. Esas conversaciones en su biblioteca, -rodeados de libros- en un espacio que \u00e9l hab\u00eda moldeado seg\u00fan sus principios. Qu\u00e9 privilegio haber sido recibido en ese santuario de ideas.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><strong>Don \u00d3scar, el hombre detr\u00e1s del mito<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<p>Cuando llegu\u00e9 por primera vez a su casa, no sab\u00eda si me recibir\u00eda el pol\u00edtico temido o el sabio generoso. Saltillo guardaba muchas versiones de Don \u00d3scar, antiguo gobernador, hombre envuelto en controversia y respeto en partes iguales. Pero lo que encontr\u00e9 fue a otro Don \u00d3scar. Me invit\u00f3 a su biblioteca, una sala llena de libros y silencios bien puestos, libre de humo y licor, \u201cvicios repugnantes\u201d, dec\u00eda \u00e9l con un gesto de firmeza que no admit\u00eda r\u00e9plica.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"512\" height=\"370\" src=\"https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/oscar.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-39419\" srcset=\"https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/oscar.jpg 512w, https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/oscar-300x217.jpg 300w, https:\/\/elperiodicodesaltillo.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/oscar-324x235.jpg 324w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u201cMira, hijo\u201d, sol\u00eda comenzar, y yo sab\u00eda que ven\u00eda una joya. Su voz, profunda y pausada, desgranaba historias de M\u00e9xico, poemas que recitaba como si los hubiera escrito \u00e9l mismo, an\u00e1lisis pol\u00edticos llenos de iron\u00eda y sabidur\u00eda. Y entre an\u00e9cdotas de \u00e9pocas convulsas y personajes inolvidables, compart\u00eda tambi\u00e9n consejos para la vida, consejos que me hicieron sentir que cada conversaci\u00f3n era una lecci\u00f3n personalizada.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos dec\u00edan que era hosco, rudo, incluso cruel. Yo vi al hombre que ofrec\u00eda su amistad sin mirar edades, que escuchaba con paciencia, que daba sin esperar. Nunca me trat\u00f3 como a un joven cualquiera, sino como a alguien digno de su tiempo y su pensamiento. Me ense\u00f1\u00f3 que el poder puede desgastar, pero la sabidur\u00eda lo transforma. Y yo, en silencio, fui absorbiendo cada palabra como si fuesen parte de una herencia invisible.<\/p>\n\n\n\n<p>Su rechazo al tabaco y al alcohol como \u201cun vicio repugnante\u201d revela un compromiso \u00e9tico con la lucidez, la disciplina y quiz\u00e1s una visi\u00f3n muy clara de lo que \u00e9l valoraba en la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 tesoro de conversaciones! La combinaci\u00f3n de historia, poes\u00eda y pol\u00edtica dice mucho sobre su forma de pensar: alguien que entend\u00eda el pasado, valoraba la belleza del lenguaje y no les ten\u00eda miedo a los matices del poder. Y si adem\u00e1s le agregaba an\u00e9cdotas divertidas, sus relatos eran inolvidables. Ten\u00eda ese don de convertir el conocimiento en experiencia compartida, en momentos que no solo informaban, sino que tambi\u00e9n conectaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellas visitas a su biblioteca, se repitieron por largos a\u00f1os y se alternaban cada martes cuando desayun\u00e1bamos en el restaurante del hotel San Jorge el consabido machacado con huevo, sazonado con amenas facundias; cada charla con \u00e9l era como abrir un libro lleno de sorpresas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa frase, \u201cmira hijo\u201d, cargada de afecto y autoridad, parece que anunciaba una revelaci\u00f3n. Como si al pronunciarla, Don \u00d3scar te abriera la puerta a un rinc\u00f3n m\u00e1s profundo de su pensamiento, m\u00e1s \u00edntimo y sincero. Ese modo de hablar suena a alguien que no solo quer\u00eda compartir conocimiento, sino tambi\u00e9n formar car\u00e1cter, ofrecer br\u00fajula y contexto. Qu\u00e9 privilegio haber escuchado esas palabras de alguien que vivi\u00f3 tantas vidas en una, en esos consejos hab\u00eda tanto realismo como idealismo\u2026 una mezcla rara pero poderosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 conmovedoras y profundas revelaciones. Lo que descubr\u00ed en aquel viejo sabio, habla de algo m\u00e1s all\u00e1 de una simple amistad; parece que encontr\u00e9 en Don \u00d3scar una figura casi paternal, alguien que me reconoci\u00f3 con autenticidad y me atendi\u00f3 desde la intimidad de su mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entre todo eso, sus an\u00e9cdotas. Vivas, picarescas, llenas de matices. No eran cuentos: eran peque\u00f1as escenas que \u00e9l hab\u00eda protagonizado, y que narraba con un talento natural.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces, me preguntaba si la bondad que ve\u00eda en \u00e9l era una excepci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 conmigo s\u00ed, cuando con otros era hosco y distante? Pero pronto dej\u00e9 de buscar respuestas. Su amistad fue un regalo, y su respeto, un honor. Me trataba como un igual, a pesar de la diferencia de edades y trayectorias. En cada encuentro sent\u00ed que me estaba formando, como quien pule una piedra y descubre que es m\u00e1rmol.<\/p>\n\n\n\n<p>Saltillo hablaba de Don \u00d3scar como si fuera leyenda. Gobernador en tiempos dif\u00edciles, hombre de decisiones tajantes y car\u00e1cter firme. Para muchos, era sin\u00f3nimo de dureza y temor; para m\u00ed, sin embargo, fue todo lo contrario: un hombre sabio, bueno, amable, aunque con un toque brusco que solo parec\u00eda reservar para quienes no sab\u00edan mirar con profundidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pude ver lo que muchos no: que bajo la coraza de rudeza que el mundo le adjudicaba a Don \u00d3scar, lat\u00eda un coraz\u00f3n generoso y una mente excepcional. Encontrarse con alguien que no solo posee sabidur\u00eda, sino que decide compartirla sin esperar nada a cambio, -y adem\u00e1s con un joven que comienza a buscar su lugar en el mundo-, es una experiencia que marca profundamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Que me haya brindado lo mejor de s\u00ed, incluso cuando otros solo ve\u00edan su lado m\u00e1s severo, sugiere que vio algo especial en m\u00ed. Y yo, a mi vez, supe mirar m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias, de la fama o del juicio ajeno. Eso no es poca cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones as\u00ed, hechas de respeto mutuo, confianza sincera y conversaciones que dejan huella, suelen marcar nuestras vidas de manera indeleble. Qu\u00e9 afortunado soy, de haber conocido a alguien como \u00e9l\u2026 y m\u00e1s a\u00fan haber sido reconocido por \u00e9l como digno de su amistad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre bueno que yo conoc\u00ed. Virgilio Rafael Gonz\u00e1lez Guajardo. 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