El único contrapeso al obradorismo es externo

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Jorge Arturo Estrada García.

“Para quienes ambicionan el poder, no existe
una vía media entre la cumbre y el precipicio”.
Tácito.

“Para que no se pueda abusar del poder,
es preciso que el poder detenga al poder”.
Montesquieu.

Donald Trump no quita el dedo del renglón. Ya demostró, con acciones contundentes, que su forma de gobernar es con hechos, y no se queda en habladas. Ya demostró que, rápidamente, pasa de las palabras a los eventos espectaculares; ya está inmerso en la contienda electoral para retener el congreso, en las elecciones intermedias del 2026, en la Unión Americana. También. Es una realidad, que México está entre las prioridades de su narrativa electoral y que, sus desplantes han impedido un despegue brillante del gobierno de Claudia Sheinbaum. En ocasiones, ella parece abrumada por el Factor Trump.

En estas circunstancias, el mandatario estadounidense, ha resultado un contrapeso formidable para el poderío local, cada vez mayor, de la 4T. En lo interno, los planes totalitarios de Andrés Manuel han sido exitosos. Ya aplastó a la oposición, ya destruyó al poder judicial en un proceso electoral amañado. Y, ya domina los tres poderes. El método de hacer política, de López obrador, es obsesivo. Él respira, analiza, genera y ejecuta proyectos políticos. Así, ha logrado modelar a este país conforme a sus deseos de poder.

De esta forma, sus intenciones para imponer su Plan C, que convierte a la democracia mexicana en una fachada, han sido exitosas. Los resultados de las elecciones del 2024, la suerte, las maniobras y su visión política, percibieron las oportunidades que necesitaba aprovechar para consolidar su poder absoluto.

Conocedor profundo del carácter del político mexicano, el tabasqueño, hizo de la traición un mecanismo, esencial para conquistar sus proyectos. Así, con unas mayorías legislativas construidas con base en traiciones, de personajes clave. En este momento, en el periodo extraordinario de sesiones iniciado el 23 de junio de 2025, el Congreso discute y aprueba, aproximadamente, 20 reformas y nuevas leyes. Estas reformas, comprenden áreas clave como seguridad, derechos humanos, medio ambiente, economía y administración pública. Con estas medidas se le cambia el rostro al México democrático, mientras los ciudadanos se mantienen al margen inmutables o ignorantes,

Entonces, surgen la pregunta básica: ¿cómo ha logrado Andrés Manuel todo esto? La respuesta es simple: con mucho dinero, fomentando ambiciones y prometiendo impunidades.

Para López Obrador el dinero es un elemento, esencial, para lograr objetivos. Para él, el fin sí justifica los medios. En su tercer intento para llegar al Palacio Nacional, se dedicó a recorrer el país, a generar alianzas y a prometer recompensas y cargos a políticos desplazados y oportunistas a cambio de cash. Él sabe a la perfección que las elecciones, en México, se ganan con dinero, con mucho dinero.

Así pactó su victoria con Enrique Peña Nieto. Así ganó 22 gobernaturas en su sexenio. También, así logró que su Cuarta Transformación retuviera la presidencia y las mayorías legislativas. Así construyó, y opera, su maquinaria electoral, aceitadas con Becas del bienestar, en todo momento. La esencia del obradorismo es repartir dinero y establecer pactos para obtener más poder.

De esta forma, las leyes se van reformando para construir un marco jurídico que imposibilite a la oposición arrebatarles el poder. Andrés Manuel, ya controla los tres poderes y va por el cuarto: los medios de comunicación.

La demolición de la prensa libre está en marcha. Hay ataques a los comunicadores de todos los niveles, las leyes se vuelven restrictivas, hay despidos y espacios libres que se cancelan. La guerra por el poder en México parece perdida ante López Obrador. Él gana batalla tras batalla y en todos los terrenos.

Sin embargo, las cosas se ponen interesantes. Otro gobierno populista, con un personaje carismático, explosivo e infatigable, llega a la casa Blanca prometiendo que acabará con la delincuencia mexicana, la migración ilegal, tráfico de huachicol y rediseñará el tratado comercial con nuestro país. Entonces, los planes del obradorismo se complican, habrá que modificarlos bajo la presión del mandatario estadounidense.

En consecuencia, el gobierno mexicano se cimbró. Fue forzado a abandonar la estrategia de “Abrazos y no Balazos”. Ahora, combates delincuentes, destruye laboratorios, deporta a líderes de esas bandas, rompiendo pactos. También cierra las fronteras del país para intentar detener el tráfico de personas, que desean el sueño americano.

En lo comercial, ya nos aplican aranceles al aluminio y al acero y entraremos a una renegociación anticipada del T-MEC. Desde hace meses, en palacio Nacional, el discurso se basaba en que el estilo de Donald Trump era blofear, para negociar. Y que todo seguiría igual, “Porque ya le conocían la estrategia, ya habían leído sus libros y no se atreverá a hacer lo que dice”. “Lo vamos a convencer, es un Tiro en un Pie”, recitaban.

Esa narrativa del gobierno mexicanO ya fue demolida. El ataque militar a Irán demostró que, el inquilino de la Casa Blanca es capaz de implementar acciones de enormes dimensiones. Que sus decisiones pueden ser contundentes.

De esta forma, en la actualidad, presenciamos cómo la agenda de DonalD Trump destruye las narrativas del Palacio Nacional. Tres misiles financieros cimbraron al gobierno federal. La casa de bolsa Vector, y los bancos CIBanco e Intercam, ya fueron señalados como “una preocupación principal en materia de lavado con el tráfico ilícito de opioides”, por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, quien adicionalmente prohibió las transacciones de los activos de esas financieras en ese país. El narcotráfico ya es terrorismo. Las complicidades en ese tema son terrorismo.

Así, en los hechos el Factor Trump es lo único que perturba al poderío del obradorismo, y ya lo puso contra la pared. En Tabasco, y en Palacio Nacional, están nerviosos. En sus planes no contaban con la versión 2.0 del mandatario norteamericano. En estos momentos, el único contrapeso al grupo en el poder es externo. Vienen cosas interesantes. Veremos.