Enviar petróleo a Cuba, una provocación

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José Guadalupe Robledo Guerrero.

Durante 67 años, el régimen castrista ha responsabilizado a Estados Unidos de su fracaso, debido al “bloqueo” que prohibió el comercio entre EU y Cuba, como respuesta a las expropiaciones que hizo Fidel Castro al triunfo de su revolución, lo cual ha sido un pretexto para justificar que Cuba es un estado fallido, pues en esos años la URSS se apoderó de la Isla y por consecuencia de su manutención a cambio de alquilarles su territorio, para que instalaran misiles apuntando a EU, lo que originó la crisis de los misiles en 1962 y puso al mundo al borde de una guerra nuclear. La generosidad “filantrópica” soviética duró hasta la caída del Muro de Berlín en 1989, dos años antes de que se disolviera la URSS en 1991.

El pretexto del “bloqueo gringo”, logró engañar al mundo, haciendo ver a la Cuba castrista como una víctima del imperio norteamericano, y consiguió la conmiseración de países como España que invirtió dinero en la Isla y le otorgó préstamos a Fidel Castro que nunca pagó, lo mismo hizo con sus demás acreedores: Rusia, China, Francia, Alemania y otros. Posteriormente, ante su lamentable orfandad, el régimen cubano consiguió el apoyo económico y petrolero de Venezuela y México. Entonces, ¿De qué bloqueo hablan?

Tanto estuvieron los castristas invocando el supuesto bloqueo, que en el segundo periodo del presidente Donald Trump se los hizo válido, bloqueando los envíos de petróleo venezolano luego de la detención de Nicolás Maduro, y prohibiendo que México le siguiera enviando petróleo a Cuba como “ayuda humanitaria”, para provocar la caída del régimen cubano, pues el petróleo es básico para todas sus actividades.

Sin embargo, esta prohibición o petición que Trump le hizo a Claudia Sheinbaum ha sido desoída, poniendo en riesgo el T-MEC que está próximo a revisarse con el fin de confirmar su continuidad, del cual depende el 80 por ciento de las exportaciones de México a los Estados Unidos. De dicho Tratado también dependen las millonarias inversiones empresariales y los miles de empleos para los mexicanos.

Claudia Sheinbaum ha desoído a Trump, en un ambiente de tensión comercial, ante la política proteccionista del presidente estadounidense que ha dicho, que Estados Unidos no necesita de los productos mexicanos, y que insiste en que regresen las empresas norteamericanas que se han establecido en nuestro país. En esta situación, la respuesta política-ideológica de la presidente de México se ve como una provocación, pues deja claro que seguirá apoyando a la dictadura cubana, antes que salvaguardar el T-MEC.

Ante esta provocación, Trump ha reaccionado imponiendo aranceles a los productos de los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, entre los que se encuentra México, gracias al “socialismo” trasnochado que Claudia Sheinbaum aprendió en las aulas de la UNAM, en donde gozó de un privilegiado sueldo, alejada de la pobreza que nunca conoció y exaltando a las dictaduras “socialistas”, como la que pretende instaurar en nuestro país.

El títere castrista, Miguel Díaz-Canel también respondió haciéndose la víctima con la retórica de los dictadores-populistas, para conseguir la conmiseración de las “buenas conciencias” que defienden a la dictadura castrista, para que siga sometiendo a un país que nada produce y su pueblo se muere de hambre, y cuyo único atributo es estar geopolíticamente situado en un lugar estratégico.

Finalmente, Claudia Sheinbaum dijo que buscaría otras medidas alternativas, para ayudar a Cuba y evitar una crisis humanitaria en la Isla. A la fecha, su gobierno le ha enviado a Cuba miles de millones de dólares en petróleo a manera de ayuda humanitaria. Ojalá que la presidente de México también se dé a la tarea de encontrar otras alternativas, que no sean las obradoristas, para ayudar a los mexicanos a superar la violencia en que se encuentran vastas regiones del país, y encuentre la forma de surtir los medicamentos que requiere la salud de sus gobernados; además que imparta la educación de calidad que tanto necesitan los mexicanos para salir de la pobreza, y que termine con la grosera corrupción que se da en su gobierno y deje de mentir en sus mañaneras.

Política aldeana

En días pasados, en la Tesorería de Coahuila, le hicieron un reconocimiento a Manuel Rodríguez Mireles, quien fuera Cajero General del Estado durante 67 años, de 1953 a 2020.

Alguna vez, allá por los 80, un tesorero del estado me confió por qué había ratificado en su puesto a Manuelito, como solían llamarle. Resulta que cuando tomó posesión como Tesorero, le habló a Manuelito para notificarle el nombre del nuevo cajero que lo reemplazaría, pero don Manuel fue al grano y le dijo: “Sé lo importante que es mi puesto para el nuevo Tesorero, porque ahí se manejan asuntos confidenciales, pero por experiencia le pido que me ratifique, pues conmigo tendrá la total seguridad de que no le informaré a su sucesor de los asuntos confidenciales que me ordene realizar, como lo he hecho con todos sus antecesores.

¿Y qué pasó? pregunté, “pues lo ratifiqué”, respondió el Tesorero. Entonces no hay duda que su discreción, profesionalismo y capacidad, le permitió a don Manuel Rodríguez Mireles desempeñar durante 67 años las labores de Cajero General del Estado.

Preguntas huérfanas

¿Sabía usted que la iglesia católica ya se modernizó, pero no en su aceptación del aborto y del uso de anticonceptivos, tampoco en aceptar a las mujeres como sacerdotisas, sino en poner terminales para que con tarjetas bancarias puedan otorgar limosnas en la tumba del papa Juan Pablo II?

¿Por qué no responsabilizaron a ningún funcionario del descarrilamiento del Tren Interoceánico en donde hubo 14 muertos y más de 100 heridos?

¿A qué se debe que los gobiernos obradoristas han nombrado como embajadores a personajes corruptos?