Rancho Mina (I)

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Rufino Rodríguez Garza.

En el marco de la Feria del Libro en el campus Arteaga de la Universidad Autónoma de Coahuila y de la reunión ordinaria octogésima quinta de la Asociación Estatal de Cronistas e Historiadores del Estado, pude conocer al licenciado Roberto Díaz García, el cual me fue presentado por el profesor e ingeniero Ramiro Flores Morales. 

Recuerdo que hace más o menos 10 años, que el entonces gobernador Rubén Moreira me había hecho referencia de este buen hombre, que por cierto fue funcionario de la administración estatal en el gobierno de los Moreira. Rubén me proporcionó su nombre y su teléfono, pero por estar explorando otros sitios del estado se fue pasando el tiempo, pero ahora gracias al profesor Ramiro Flores pude entablar una amable charla y pedir permiso para visitar su propiedad. 

En su rancho que se ubica a poco más de 50 kms de Saltillo capital hacia el norte, se localizan sitios con arte rupestre. Cabe mencionar que las mejores pinturas del sureste de Coahuila se encuentran en estos áridos parajes. Sabedores de un día feriado me comuniqué con el licenciado Díaz, para decirle que tenía la intención de recorrer la Sierra de San Francisco para documentar las pinturas de este apartado lugar. 

Gracias al profesor Carlos Cárdenas supe de este sitio y ya va para más de 20 años que estuve en el mismo. El profe Cárdenas escribió en algunos de sus libros de este importante lugar el cual contiene manifestaciones rupestres, y como él daba clases en la Escuela Normal Superior y en el Ateneo pudo llevar en alguna ocasión a grupos de estudiantes de ciencias sociales a este apartado lugar. En otras ocasiones fui bien acompañado por el fotógrafo Miguel Ángel Reina y el buen camarada José Guadalupe Flores Ventura y también el conocido amigo y librero licenciado Ariel Colín Morales. 

Llegar tiene cierto grado de dificultad, primero tomar la carretera 57 hacia el norte, internarse al poniente hasta llegar al ejido San Felipe, cruzar la comunidad y seguir un camino de tierra que nos conduce a la puerta del Rancho La Mina. El licenciado Roberto Díaz no nos pudo recibir por compromisos familiares previos, pero avisó que llegaríamos al lugar  para que nos dieran acceso a la puerta, nos atendió amablemente el ingeniero Ricardo de León. 

En las orillas de la entrada dejamos el vehículo, cargamos las mochilas y nos encaminamos al referido sitio de las pinturas, agarramos vereda hacia el norte cruzamos algunas cercas caídas y llegamos a un ancho arroyo que subimos para llegar al pie del monte, y enseguida encaramarnos por una escarpada y empinada elevación que nos condujo al lugar donde se encuentran las pinturas. 

Cámara en ristre empezamos a tomar nota y retratar los interesantes motivos. 

En su mayor parte las pinturas son de color rojo o en sus diferentes tonalidades, solo se observa un motivo en color naranja y con un marco vivo en rojo, da la impresión de una piel de un mamífero. 

Los protocolos indican que se documente el sitio de izquierda a derecha, donde solo se dejaron 5 líneas verticales paralelas; enseguida siempre hacia la derecha un dibujo que nos da idea de una red, donde 12 líneas inclinadas a la derecha y otras tantas a la izquierda nos hacen una trama de rombos. 

A la derecha del motivo anterior una línea quebrada que en la parte media está muy erosionada, pero que al decir del profesor Claudio de León se trataría de figuras humanas «colgadas» de la línea quebrada, que nos da la idea de un mitote con 12 personajes en línea. 

Casi junto al dibujo anterior se observan seis manos en positivo, es decir se pintaba la mano y se plasmaba la misma en la pared. 

El compañero de exploración Sergio López, detalla que son manos de diferentes tamaños y que unas son derechas y otras son izquierdas. Las primeras están muy erosionadas y las últimas tres están muy bien conservadas. 

Los estudiosos al hablar de las improntas nos indican que «simbolizan principalmente la identidad humana, la presencia, la autoafirmación del ser yo estuve aquí, y la conexión espiritual o chamánica con el territorio», marca de territorio o la firma del o los artistas. 

Antes de seguir con la descripción de la pintura quiero agregar que justo antes del monte se localizan unos grabados de factura tlaxcalteca de muy buena hechura, pero muy posteriores a las pinturas. Se puede observar a simple vista la garza en dos ocasiones y una cruz cristiana, de esas que se dibujaban en el siglo XVI o XVII con triángulos en los extremos, figuras en otros espacios muy deterioradas pero que no corresponden a los cazadores-recolectores. 

Destaco la compañía de la señora Chacón, esposa de Sergio, y el entusiasta Ernesto hijo de los amigos, también la atención del ingeniero Ricardo de León García nuestro agradecimiento por permitirnos visitar tan importante lugar de la pintura rupestre en el estado.