Los “estalinistas” de morena

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José Guadalupe Robledo Guerrero.

Hace años, durante la campaña para elegir al alcalde de Ramos Arizpe, el candidato de Morena me llamó para comentarme sobre los planes “socialistas” que realizaría en beneficio de los pobres, nunca me habló de los obreros, pese a que la mayoría de la población del municipio que deseaba gobernar eran trabajadores fabriles, pero comprendí su confusión, pues este expriista era de los muchos que se convirtieron en militantes del socialismo, mejor dicho de la propaganda de Cuba y Rusia, incluso sin rubor se autodefinió como estalinista. Allí terminó la plática.

De joven, como estudiante universitario y obrero de la extinta empresa Zincamex, participé en diferentes movimientos reivindicativos y nunca vi a tantos “socialistas”, al contrario, si existieron siempre estuvieron ausentes en las luchas sociales, por eso supe que esa era moda de Morena, y comprendí su desconocimiento del marxismo y de la historia del socialismo mundial, que terminó en fracaso. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) desapareció en 1989 con la caída del Muro de Berlín, y los países que sobrevivieron con un régimen socialista, allí siguen dando lástima, Cuba es el ejemplo más conocido, y China es la más avanzada debido a que su régimen político es socialista (dictatorial) y en lo económico es capitalista.

La gran ignorancia que padecen los socialistas latinoamericanos se basa en la propaganda de Cuba-Rusia, no más. Por eso muy poquitos saben cuál fue la diferencia entre José Stalin y León Trotsky, quien fue asesinado en México por un sicario enviado por Stalin en 1940. Las diferencias entre estos dos personajes se debe a que el testamento de Lenin dejó claro que Trotsky sería su sucesor, pero ambos tenían un proyecto de nación distinto: Stalin quería cerrar las fronteras de la URSS y construir el socialismo, y Trotsky planteaba que la URSS exportara su revolución a otros países, lo que él llamaba la Revolución Permanente. Stalin salió victorioso, y durante 29 años -de 1924 a 1953- gobernó a la URSS, esclavizando al pueblo ruso, por eso su control totalitario sobre sobre el estado y la economía pasó por un proceso de industrialización acelerada, gracias al régimen de terror, purgas políticas y campos de trabajo forzado que impuso. Stalin fue responsable de la muerte de entre 6 y 20 millones de rusos.

A Cuba la subsidió la URSS durante 30 años, de 1959 a 1989, en estos años la manutención de los cubanos corrió a cargo del régimen soviético, a cambio de alquilarle su país para instalar misiles apuntando a Estados Unidos, lo que puso al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial en 1962, pero el castrismo también adoptó la idea trotskista de exportar su revolución, lo que inició Ernesto “Che” Guevara, quien fue asesinado en 1967 en Bolivia, por una traición del Partido Comunista Boliviano.

Aun así, el castrismo siguió exportando la propaganda de su revolución a todos los países de América Latina, apoyando a grupos guerrilleros, aliándose con los narcotraficantes y todo tipo de terroristas, y tuvieron éxito. Hace apenas unos años que toda Latinoamérica estaba gobernada por los seguidores de la revolución cubana. México no fue la excepción, pero sus frutos se dieron tardíamente cuando ganó la presidencia Andrés Manuel López Obrador, avalada por el Partido Demócrata de los Estados Unidos.

Actualmente, los sectores capitalistas de América, encabezados por Donald Trump, han levantado la bandera de luchar contra la violencia socialista, con el objetivo de exterminar en el continente este régimen dictatorial; y ante esta realidad, México se encuentra solo en medio de graves acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense, como ser un narcoestado, gobernado por narcopolíticos y enfrentado con el gobierno trumpista, cuya promesa de campaña fue exterminar al narcotráfico, terminar con la producción de las letales drogas que distribuyen en el Estados Unidos y sacar del poder a los socialistas.

Pero eso no es todo, México depende económicamente de Estados Unidos, pues somos su principal socio, ya que el 80 por ciento de nuestro comercio es con nuestro vecino, que representa el mercado más grande del planeta. Pero los socialistas mexicanos, sin ningún proyecto de país ni capacidad para gobernar, quieren hacer de México un país de pobres, no de obreros ni trabajadores como lo señala el marxismo, y en esas estamos mientras el gobierno obradorista modifica la constitución a su antojo, para perpetuarse en el poder con todas las instituciones sometidas a su dominio, defendiendo a los narcotraficantes y a los narcopolíticos de Morena… ¿Y los mexicanos? Callados mientras los ignorantes, corruptos e incapaces destruyen nuestro país. ¡Pobre México!

Política aldeana

Los padres de la científica que AMLO impuso como encargada de la presidencia, Claudia Sheinbaum, son judíos: su padre nació en Lituania y su madre proviene de Bulgaria. Ninguno tiene que ver con el ADN de los pueblos originarios de América ni con su cultura. Los padres de Claudia le inculcaron la ciencia y su activismo político de izquierda, pues fueron militantes de Partido Comunista Mexicano.

La tesis de licenciatura en Física de Claudia la tituló: “Estudio termodinámico de una estufa doméstica de leña para uso rural”, no se ría, esto lo realizó en comunidades indígenas de Michoacán, y se centró en mejorar las formas tradicionales de cocinar, para hacerlas más eficientes, reducir el consumo de leña y disminuir el impacto ambiental. Hoy como encargada de la presidencia, giro instrucciones de fabricar 50 mil estufas, desviando dinero del erario a esta importantísima labor. Pero las tesis de Maestría y Doctorado de Claudia no se escapan de lo mediocre. Así es la encargada de la presidencia de México.

Preguntas huérfanas

¿Sabía usted que la precandidata de los duros de Morena para sustituir a Claudia Sheinbaum, es Clara Brugada, la Jefa de gobierno de la CDMX, pues a Andy lo desinfló su corrupción?