Devaluado el discurso presidencial

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José Guadalupe Robledo Guerrero.

En múltiples ocasiones, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador se quejó de que ningún presidente de México había sido tan criticado como él. Esto es cierto si consideramos que AMLO ha sido cuestionado los últimos 30 años, desde 1996 a la fecha; es decir, fue criticado desde que asumió la dirigencia nacional del PRD hasta ahora que supuestamente vive en “La Chingada”, rancho de su propiedad en Palenque, Chiapas.

Es verdad que Benito Juárez, Porfirio Díaz y Luis Echeverría fueron muy cuestionados en su momento, pero no en el tono implacable como se le critica a AMLO en las redes sociales, sin ningún respeto a la investidura presidencial que tanto dijo defender, resintiendo graves acusaciones como la de haber hecho un pacto con los cárteles de la droga y ser el responsable de la grosera corrupción de su primer círculo, encabezado por sus hijos, principalmente Andy López Beltrán, que se encuentra metido en todos los negocios inconfesables del régimen político que instauró su padre desde la presidencia.

Sin embargo, AMLO se ganó a pulso las críticas que le siguen haciendo, por su alevosa, premeditada y ventajosa actitud de difamar y señalar desde la mañanera a todos los que piensan diferente. El gran problema de López Obrador, es que se atrajo la animadversión de los sectores intelectuales y periodísticos de México y del gobierno de Donald Trump, cuyo Departamento de Justicia de Estados Unidos no ha cesado en señalar la asociación de los narcopolíticos de Morena con el crimen organizado, a los que han protegido durante los últimos 8 años de gobiernos obradoristas.

Al arribar AMLO a la presidencia, inició la polarización de la sociedad mexicana, y mostrando la opacidad de su gobierno, dio origen a la gran corrupción de los morenistas que priva hasta la fecha, permitiendo que la violencia del crimen organizado se adueñara de una tercera parte del territorio nacional, tal y como lo ha señalado Trump, por su pacto con los cárteles de la droga, a quienes el presidente estadounidense ha calificado como organizaciones terroristas. De allí la confrontación del obradorismo con los Estados Unidos, aun cuando el comercio de México depende en un 80 por ciento de nuestro vecino.

En los 8 años de gobierno no ha cambiado el discurso obradorista, incluso la elegida por AMLO como su sucesora, Claudia Sheinbaum, ha simulado hablar como AMLO, continuado con la política de su jefe y guía, y bajo ese esquema ha “gobernado”

Con la ausencia de Adán Augusto López, Gerardo Fernández Noroña y Andy López Beltrán, el pasado Primero de septiembre, Claudia Sheinbaum rindió su segundo informe de “gobierno”, y replicando la enseñanza de López Obrador, dicho informe estuvo plagado de mentiras, demagogia, maquillaje de datos, opacidad y propaganda para la 4T, lo que para no variar consiguió el aplauso de los lacayos que escucharon su discurso informativo, semejante al que dice en las mañaneras emulando a AMLO.

Con su actuar, López Obrador y Claudia Sheinbaum lograron devaluar el discurso y la imagen presidencial, a la que los usuarios de las redes sociales, la “oposición” y los sectores pensantes le perdieron el respeto, con ofensivas críticas y contundentes señalamientos. Por otro lado, AMLO y Claudia Sheinbaum no han asumido que la presidencia que detentan es para todo el pueblo mexicano, no solo de Morena. Tal vez por eso, la encargada de la presidencia comenzó su segundo informe declarando que en Morena no hay ruptura ni división, pues según ella están más unidos que nunca. ¿Entonces por qué no la obedecen en su prédica sobre la austeridad, contra el nepotismo y la corrupción?

Claudia Sheinbaum vino a Saltillo a repetir su informe, el que no tuvo variaciones en su parcial contenido ni en sus datos poco creíbles. Habló sobre el mítico crecimiento económico de México; presumió el avance de la educación, de la seguridad y de la salud con parciales y poco comprobables datos; festejó la renovación del Poder Judicial electo con acordeones y por el 10 por ciento del padrón electoral; reprochó la misoginia contra las mujeres de su gobierno, las que han sido acusadas de corrupción, ineptitud y complicidad, y le echó incienso a las inútiles obras de su antecesor como el Tren Maya, Mexicana de Aviación, el AIFA, la mega farmacia, el corredor y el tren interoceánico y la refinería de Dos Bocas, pero nada dijo de los descarrilamientos y de los incendios que han padecido, y de los millonarios subsidios que les otorgan para que sigan funcionando.

Y aunque ni los suyos le hagan caso, insistió en la austeridad y en que los políticos y gobernantes actúen con sencillez y humildad, y repitió su falsa cantaleta de que “la soberanía no se negocia”. Todo esto y más escucharon los que asistieron a la réplica del mentiroso segundo informe de “gobierno”, que no habla de los graves problemas de México y oculta la verdad sobre la situación que vive nuestro país, y a pesar de que agreda la inteligencia, se aplaudió efusivamente el discurso devaluado de la gerente-presidenta.

Política aldeana

López Obrador y Claudia Sheinbaum prometieron que no habría nuevos impuestos, pero con el pueril pretexto de disminuir el consumo han aumentado, los precios de los refrescos y los cigarros, y ahora con el mismo pretexto balín, los diputados quieren aumentar el precio de los productos con sodio (frituras) y la cerveza, pero ante los reclamos de las cerveceras, suspendieron el artero golpe.

Lo cierto, es que el gobierno obradorista necesita recursos, no ha sido suficiente que se apropiaran de los ahorros y fideicomisos y que duplicaran la deuda, por eso están pensando en crear nuevos impuestos, y ya tienen en la mira gravar las herencias y los ahorros de los mexicanos. Las opacas pensiones y la corrupción sin freno de los morenistas los tiene sin recursos y quieren sacarlos de los ciudadanos que trabajan. Estos delincuentes no llenan.

Preguntas huérfanas

¿Sabía usted que en la Batalla de la Angostura o de Buena Vista en 1847, el ejército mexicano contaba con 14 mil soldados y el ejército estadounidense tenía entre 4,700 y 7,000 soldados, pero aun con esa enorme diferencia, los mexicanos perdieron la batalla?

¿Qué hicieron los Estados Unidos con el dinero de la venta de drogas, preguntó la encargada de la presidencia, pero no ha dicho que hicieron en México con las toneladas de drogas incautadas?