Claudia, la defensora de narcopolíticos

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José Guadalupe Robledo Guerrero.

La gerenta (con a), Claudia Sheinbaum, a quien 36 millones de mexicanos eligieron como la primera presidenta de México no está gobernando al  país, pues se encuentra ocupada en tres cuestiones fundamentales: 1.- Reformar la Constitución para tener a los tres poderes de la unión al servicio del obradorismo. 2.- Proteger a Morena y a los corruptos obradoristas. 3.- Darles impunidad a los cárteles de la droga y a los narcopolíticos de su partido. Todo con el fin de conservar el poder con un gobierno dictatorial, emulando a los regímenes socialistas de Cuba y Venezuela, los cuales han fracasado.

El infumable vocero morenista, Arturo Ávila, insiste en que la “oposición” no tiene agenda ni proyecto, lo cual es una verdad de Perogrullo, pero tampoco lo tiene el oficialismo de Morena, pues hasta ahora la gerenta no le ha dicho a los mexicanos que su pretensión es hacer de México un país “socialista” a imagen y semejanza de la Cuba castrista, pues seguramente cree que el imperio norteamericano permitirá que su vecino más importante sea contrario a sus intereses, y que todos los mexicanos están de acuerdo con su ideología.

Doña Claudia no se ha dado cuenta que México no es Cuba ni Venezuela, y que los que votaron por ella son la tercera parte del Padrón Electoral de México, y las dos terceras partes restantes es la suma de los que votaron por la “oposición” y los que se abstuvieron de votar. La gerenta tampoco se ha percatado que sus desafíos y provocaciones a Donald Trump tendrán altos costos en perjuicio de los mexicanos, pues nuestro país depende de Estados Unidos en un 80 por ciento, tanto en lo comercial como en lo energético. 

Claudia Sheinbaum está provocando que los Navy SEALs de la Armada de Estados Unidos vengan por los narcopolíticos, como fueron por Nicolás Maduro, quizás porque fantasea que Rusia, China, Irán y otros países vendrán en su auxilio, a pesar que no lo hicieron con el dictador venezolano, o que en su fantasía onírica crea que los mexicanos, incluyendo a sus aliados del crimen organizado, se levantaran en armas en contra del imperio estadounidense, pero se le olvida que desde hace 8 años, AMLO y ella misma han polarizado a los mexicanos, dividiendo a nuestro país, por eso se antoja imposible que crea que el pueblo de México se unirá, para defender a los narcopolíticos de Morena y a los cárteles de la droga, a quienes Trump calificó de terroristas y les ha declarado la guerra.

Claudia Sheinbaum no está gobernando a México, porque si lo hiciera no arriesgaría el T-MEC, entregaría a los narcopolíticos de Sinaloa y aceptaría la ayuda del gobierno estadounidense para combatir a los narcoterroristas, pues nuestro país -por sí solo- no puede liberarse de esa nefasta lacra social, pues su gobierno ya está rebasado militarmente, gracias a los “abrazos no balazos” que AMLO inventó, para cumplir con el pacto de impunidad que estableció con los cárteles de la droga, a cambio de que financiaran las elecciones presidenciales de López Obrador, de ella misma y de los gobernadores de Morena.

Tal vez por eso, hay sectores que le piden que rompa el pacto con los narcos y se ponga a gobernar, pero doña Claudia no romperá el pacto, porque ella es parte del mismo; además de su compromiso con los narcos, Trump tiene razón al advertir que la gerenta le tiene miedo a los facinerosos, y si a esto le agregamos que también está asociada con los enemigos de Estados Unidos, como lo son Rusia, China, Irán, Cuba, etc., su situación es más complicada. A propósito, Claudia Sheinbaum fue la única que salió en defensa de Raúl Castro, cuando el Departamento de Justicia de los Estados Unidos lo acusó de derribar dos avionetas y de la muerte de cuatro personas de la organización humanitaria “Hermanos al rescate”. Por eso es indudable que a Claudia le interesan más sus aliados que los mexicanos.

Política Aldeana

En 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas andaba en campaña como candidato presidencial por el Frente Democrático Nacional, en la Laguna coahuilense sus partidarios le informaron que el PRI les daba apoyos económicos para que votaran por ese partido. Cuauhtémoc les aconsejó que recibieran esos apoyos y que votaran por quien ellos quisieran.

Actualmente sucede algo parecido, pero ahora son los “siervos de la Nación” quienes visitan casa por casa para advertirles a los coahuilenses que si no votan por Morena les quitarán las pensiones que otorga el gobierno federal, que son pagadas con los impuestos de los contribuyentes, pero esos empleados del gobierno, que también les pagan con los impuestos, no les informan a los ciudadanos que las pensiones no se las pueden quitar, porque son derechos constitucionales que están amparados en la Constitución.

Entonces, los coahuilenses pueden votar por el candidato de su preferencia, por el que quieran, por el que más les cuadre aunque no sea de Morena, y seguirán recibiendo su pensión.

Preguntas huérfanas

¿Qué tan cierto es que el Fiscal General de Coahuila, Federico Fernández Montañez, y el diputado federal, Jericó Abramo Masso, son dos de los calefactos que andan en campaña para suceder a Manolo Jiménez en la gubernatura?

¿Será verdad que el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, es el precandidato de la gerenta (con a), para que sea su sucesor en la presidencia?

¿Quién será peor presidente: AMLO o Claudia Sheinbaum?