Los desplantes de AMLO y TRUMP nos atraparon

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Jorge Arturo Estrada García.

“Nada va bien en un sistema político en el que
las palabras contradicen a los hechos”.
Napoleón Bonaparte.

“Un político divide a las personas en dos grupos:
en primer lugar, instrumentos; en segundo, enemigos”.
Friedrich Nietzsche.

“Siempre una obediencia ciega supone una ignorancia extrema”.
Jean Paul Marat.

La Tormenta Perfecta se desata. Los indicadores son claros. Entramos en recesión, las proyecciones de crecimiento son muy bajas. La inestabilidad política generada por las reformas del Plan C, ya contaminaron al entorno económico. El recorte, al gasto público, parece inevitable. Las acciones, de Donald Trump, complican las cosas, en el frente externo. En lo interno, el legado tóxico de Andrés Manuel lo envenena casi todo. Lo peor del obradorismo, no son las mentiras y la corrupción, es la incapacidad para gobernar.

Es evidente, que no estábamos preparados para los embates de los gobiernos populistas. Los desplantes, de López Obrador y Donald Trump, nos atraparon. Sembraron incertidumbre, y podrían llevarnos a una crisis, económica, de proporciones similares a las de los setentas, ochentas y noventas del siglo pasado.

Ni Andrés Manuel, ni Claudia Sheinbaum, leyeron con clatidad los mensajes que emitía, el millonario inquilino de la Casa Blanca. El tabasqueño persistió en su proyecto personal de poder. Destruyendo a las instituciones mexicanas y derrochando los recursos federales. Por su parte, la nueva mandataria, Claudia Sheinbaum, prosiguió por la misma ruta. Ahora, nos encontramos  sumamente vulnerables y dependientes del inefable Trump.

El neoyorquino mandatario, ha escogido a México como un elemento propicio para lucirse. Nos tienen atenazados por varios frentes amplios: el Tratado, la delincuencia y el tráfico de estupefacientes, y la migración. Somos el rival más débil. Para sus bases electorales ya somos el origen de todos sus males.

Así, padeceremos la renegociacion del T-MEC, en las peores condiciones, con imposición de aranceles y con las remesas gravadas. Ahora, los ilegales mexicanos están en el foco de atención, por el despliegue de banderas tricolores en manifestaciones muy intensas y vistosas. Ya en estos momentos, la relocalización de líneas de producción y nuevas plantas en los Estados Unidos es un hecho. El nearshoring mexicano se desvaneció en un instante. Ese tratado, es vital para la generación de empleos de calidad. Es el motor de nuestra economía, a pesar del discurso obsoleto de la izquierda mexicana. Tan llena de tontos útiles y de corruptos.

Desde el vecino país, los reproches al gobierno mexicano siguen creciendo. Sin embargo, a la par, se intensifican las versiones de la existencia de una lista de personajes, morenistas, involucrados con delincuentes. Es indispensable recordar que, en las cárceles norteamericanas, los principales capos mexicanos están presos; y, haciendo tratos para reducir sus penas.

Los desplantes del “masiosare” del Palacio Nacional, cada día se perciben más lejanos y tímidos. Al parecer, ya están conscientes de que, Donald Trump, va en serio en los temas mexicanos; y, que cada uno de sus temas de interés se negociarán en sus términos y bajo sus condiciones.

Así, la economía mexicana ya se describe, por los expertos nacionales y extranjeros, como «muy debilitada» y «altamente dependiente» de la manufactura de exportación y del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC).

Así, se van encadenando carestía, recesión, sin generación de empleos de calidad, transferencias debilitadas, dependencia de manufacturas transnacionales, insuficiencia alimentaria y dependencia hasta del maíz blanco para hacer tortillas, y de granos para alimentar animales y aves.

El gobierno morenista se quedó sin autoridad moral. Los compromisos del Rey del Cash lo llevan a proteger a delincuentes y a funcionarios guindas en todos los niveles. Ese flanco ya es evidente, y es explotado por Trump para exigir con mayor fuerza el cumplimiento de sus demandas.

La genesis de esta tormenta perfecta, y sus vísperas, nos han dado oportunidad de presenciar la actuación de los  gobiernos morenistas, tan soberbios en lo interno y lo dóciles que son ante el gigante norteamericano.

México enfrenta una compleja «tormenta perfecta» de desafíos económicos, que combinan factores internos y presiones externas, exacerbadas por la influencia de Donald Trump.

De esta forma, el Banco Mundial, Fitch Ratings y BBVA, han reducido sus proyecciones de crecimiento para México, en 2025 y 2026, a rangos muy bajos, que fluctúan de un 0.2 por ciento en camino a una recesión brutal. El crecimiento económico ha sido nulo en los años recientes. El gobierno, de AMLO, incrementó el déficit fiscal a niveles no vistos en 35 años, durante el 2024. Esto obliga al gobierno federal, actual, a reducir el gasto en un año de desaceleración.

La incertidumbre derivada de las reformas constitucionales, del Plan C, particularmente la reforma al Poder Judicial y a los órganos autónomos, ha generado una parálisis de la inversión local y extranjera. Adicionalmente, la Inversión Extranjera Directa está «detenida» por las amenazas arancelarias de la Casa Blanca.  Entonces, las grandes inversiones se están concretando para Estados Unidos, no para México.

La Tormenta Perfecta acecha y podría desatarse con fuerza, en los próximos meses. Nuestros gobiernos no están encabezados por los mejores, ni por los más capaces. El morenismo es más una colección de personajes pintorescos que de perfiles altamente capacitados. Vienen momentos interesantes. Veremos