Fernando Rangel de León.
La Revolución francesa inspiró a Hidalgo, Allende, Aldama, Abasolo, Josefa Ortiz de Domínguez La Corregidora de Querétaro, y los demás iniciadores de la Independencia de México, con las ideas de los Enciclopedistas Rousseau, Voltaire, Diderot, D’Alambert y otros, de que el poder público no dimanaba de Dios, sino del pueblo; toda vez que el gobierno de España, que tuvo como colonia suya a México, durante casi 300 años, justificaba el Virreinato, con dicha tesis.

Cuenta Vicente Lombardo Toledano, que en Querétaro, que a la casa donde se reunían los que conspiraban contra el Virrey, se le conoció como “La Francia chiquita”, porque en sus tertulias se hablaba y se discutía mucho de la Ilustración, que tenía como base la “diosa razón”.
Con base en esas ideas el 14 de julio de 1789, se inició la Revolución Francesa, con la toma violenta de La Bastilla, que era una fortaleza militar de París, enarbolando la bandera que tuvo como lema Liberté, Égalité y Fraternité», que sintetiza los ideales de la revolución y de la democracia moderna.
De esa revolución surgió la Asamblea Nacional Constituyente, que aprobó la Constitución de 1791, dando lugar a la Asamblea Legislativa y a la Convención Nacional; en cuyos recintos donde fueron las deliberaciones quienes querían conservar los privilegios de la Monarquía del derrocado Luis XVI, se sentaron del lado derecho; y quienes querían la transformación se sentaron del lado izquierdo.

De allí viene la denominación de izquierdistas y derechistas.
La Revolución culminó con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799, quien instauró el Consulado y luego el Imperio.
Esta revolución, que este 14 de julio de 2025, está cumpliendo 236 años, no solo influyó en México, sino también en toda América Latina, con Simón Bolívar, José de San Martín, Bernardo O’Higgins, Francisco de Miranda, Manuel Belgrano, Antonio José de Sucre, y otros.
De allí su importancia.




























