Rufino Rodríguez Garza.
Después de tres semanas salí el domingo 13 de abril. El sábado en el Ejido Pelillal había una gran fiesta de quince años, Fernanda era la agraciada; parece que hay una competencia no declarada relativa a quien hace más grande y elaborada la respectiva fiesta; grupos musicales de mediana fama, carros ostentosos, mucha comida, pero mucha más cerveza, sus padrinos Mima (Irma) y José, hija de Fina y el yerno.

Cuando arribé al lugar al día siguiente de la fiesta solo encontré todo un patio lleno de basura, vasos, platos, envases de cerveza y latas de aluminio, restos silenciosos de una noche larga y opípara en excesos.
Con los rayos del sol apenas saliendo todavía se encontraba gente buscando donde comprar más cerveza; solo hubo un pleito, el nieto mayor de Pina quien al calor del alcohol y los puños solo sacó un ojo morado… pero como es de piel morena pues ni se le notaba.
Me dirigí al oriente, pero a la altura de la loma de la cal di vuelta hacia el sur y continué un muy rodado camino enterándome que esa vía lleva a pequeñas labores, donde al decir del compadre Octaviano se siembra avena, sorgo, maíz y si el ciclo es bueno hasta frijol.
Las más de las labores están cercadas y se riegan con agua de la presa Pantalones… cuando hay agua. Sale del vertedero y por un modesto canalito se lleva el agua por gravedad a las minúsculas parcelas.
Lo bueno es que me di cuenta de que por aquí, entre las tierras de labranza se puede uno acercar bastante a la cortina, todo por el lado sur.
Me cargué con la cámara, agua y un atún y me fui faldeando hasta llegar a la cortina, pasé el vertedero que cuando hay agua alimenta al canalito y de esa forma se riegan las labores.
En el faldeo vi unos cuantos grabados, nada espectacular; regresé al ejido y la comadre me cargó con una buena cantidad de barbacoa, parte de la comida de la fiesta de la quinceañera.
En la parte superior de esta elevación hay gráfica rupestre, poca pero la hay. En cambio, el frentón que se ve al norponiente es el lugar con mayor densidad de petrograbados y una o dos pinturas.
Es frecuente que las pinturas estén solas, pero en la Loma de Pantalones se da el caso de un tablero donde se mezclan tanto pinturas como grabados.
En los alrededores en el Cañón de la Falsa se da otro tablero donde se observan pinturas y grabados, no sabemos si se hicieron al mismo tiempo o se realizaron en épocas diferentes.
La apariencia indica que cuando menos en estos sitios las pinturas dan la idea de ser más antiguas. Esto de la antigüedad de una y de otro data de tiempos inmemoriales, pues los especialistas no se ponen de acuerdo en que es primero: ¿La Pintura o el grabado? ¡Todo un enigma!
El visitante o estudioso tendrá que dedicar más tiempo al frentón de aquí, Pantalones o de otros sitios de Coahuila.


































