Rufino Rodríguez Garza.
Siempre es toda una experiencia visitar este icónico sitio arqueológico del Estado de Coahuila, el cual se encuentra ubicado en el municipio de Ramos Arizpe.
Aquí seguramente fue un sitio en el cual se llevaban a cabo rituales propiciatorios: se pedía por la valiosa lluvia, por la buena caza, por la mejor recolección, por la salud, por una maternidad sin dificultades y hasta para hacer rituales para alejar los malos espíritus convertidos en males corporales.

Pantalones es un sitio de larga data, pues así nos lo indican los múltiples grabados en los que podemos advertir “palimpsestos” es decir: “grabados de diferentes antigüedades y épocas sobrepuestos o empalmados sobre otros grabados previamente elaborados”.
Este sitio es un lugar para visitarlo y volverlo a visitar muchas veces, con la característica de que siempre encontraremos nuevos grabados o encontrar una nueva interpretación basados en la experiencia de un grabado, un enigmático dibujo, una forma primitiva de escritura en la cual se cifraban avisos para que los miembros de la tribu así como los venideros supieran donde se podía encontrar algunos aguajes, donde recolectar frutos y tubérculos; o en las sierras aledañas donde poder cazar venados, bisontes, osos, roedores y cuanta especie animal ayudara a la difícil supervivencia grupal.
Podemos observar lo que desde nuestro punto de vista hemos identificado como símbolos de orientación, a saber, un círculo con una cruz; la forma de la cruz era para los antiguos la forma de indicar por donde salía el sol y por donde se ocultaba, es decir la anotación gráfica del este y el oeste; por consiguiente, la línea vertical señalaba el norte y el sur.
En la Presa Pantalones tanto del lado oriente como del poniente de la cortina se observan grabados que representan a la panta del maíz; con esto podemos demostrar que ya para el siglo XVI, en esta región del Septentrión del norte ya se tenía conocimiento de esta gramínea.
No se sembraba en grandes extensiones sino en pequeñísimas labores donde había humedad.
Desde el centro de México se demuestra que hubo un intercambio de Mesoamérica con la Gran Chichimeca. Otra evidencia de esa relación con el centro de México es una rara representación del dios Tláloc.
Dentro de la mitología azteca uno de los dioses más importantes para los mexicas era el dios Tláloc, dios del agua en todas sus representaciones, incluyendo las nubes, la niebla y hasta los relámpagos y truenos. No muy lejos de Pantalones se encuentra el Valle de Chupaderos, donde podemos encontrar un manantial de agua dulce que hasta la fecha proporciona generosamente en este lugar de alta aridez el vital líquido.
El viejo Octaviano Alonso, originario del ejido El Pelillal me platica de otros aguajes, escasos pero constantes al igual del agua que se conserva en algunas partes del Arroyo de Patos, que es lo más cercano que tenemos a un río en esta región del sur del estado.
En los alrededores de la Presa Pantalones se pueden apreciar infinidad de “chimeneas o fogones” con su respectivo rodete de piedras con lo que los antiguos cazadores-recolectores protegían el fuego, el anciano fuego que era útil para la preparación de los alimentos y también que calentaba en las épocas de invierno, les alumbraba en las noches y les ayudaba a ahuyentar a las fieras.
Seguiremos insistiendo para que se le dé la relevancia que tiene este sitio arqueológico y propugnamos para que en un futuro se le conceda el lugar de Zona Arqueológica para la conservación, memoria y estudio de los antiguos cazadores-recolectores que habitaron esta región.








































