Cambios forzados en el equipo de Román Alberto

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Jesús M. Moreno Mejía.

“Lo que poco antes fue
lícito, ahora no lo es…”
San Agustín.

            Recientemente, el Presidente Municipal de Torreón anuncio cambios y enroques en su equipo de trabajo, señalando con énfasis: “Somos el mismo equipo ideológico y con la misma gente”, pero en los corrillos de bares y cafés se comenta que eso no es verdad, sino un movimiento ordenado por el ejecutivo estatal en el tablero político que él controla desde el Palacio Rosa.

Desde hace tiempo, los medios informativos (en especial de Saltillo) habían venido señalando que la administración municipal de Torreón se veía envuelto desde hace meses en una serie de corruptelas, supuestamente avaladas por el alcalde Román Alberto Cepeda, mismas que se supone ya habían sido denunciadas por líderes de Morena, según dichos del senador Luis Fernando Salazar Fernández y el diputado local, Antonio Attolini Murra.

El 25 de agosto en rueda de prensa, el edil dio a conocer cambios en siete de las principales áreas de su administración, aclarando que algunas eran meras propuestas en ese momento, pues algunas tendrían que ser avaladas por el cabildo el viernes 29 y ratificadas por el Congreso del Estado.

Fueron dos los principales cargos producto del relevo en el gabinete del alcalde Cepeda, el Secretario del Ayuntamiento y el Tesorero Municipal, pues salen José Elías Ganem Guerrero y Óscar Gerardo Luján Fernández, respectivamente, supliéndolos en el primer caso el ex presidente municipal, Eduardo Olmos Castro, en tanto que en el segundo, Javier Lechuga Jiménez Labora, hasta hace poco tesorero del Congreso de Coahuila.

Hubo movimientos en otras áreas de la administración, en los que no hay necesidad de ratificar su nombramiento: Martha Alicia Faz se hace cargo de la Dirección de Tránsito y Vialidad, en sustitución de Mario Alberto Campos. También fue suplido Antonio Hernández González, en la Dirección de la Dirección de Desarrollo Económico, y entra Marcelo Valdés Quintanilla, actual presidente de la Cámara Agrícola y Ganadera de Torreón.

Otro cambio será la del titular del Instituto Municipal de Planeación y Competitividad (Implan), cuyo nombre de la persona propuesta no fue dada a conocer por el Alcalde, pues será el consejo directivo de esa dependencia autónoma, quien sesionará para resolver sobre el particular. Por otra parte, el empresario restaurantero, Guillermo Martínez Ávila, será el nuevo director de Turismo, en lugar de Natalia Hoyos.

Marcos Durán Flores escribió recientemente en un medio informativo: “Los seres humanos somos pésimos para percibir la realidad objetiva. Observamos y aceptamos, o bien damos como cierta la realidad que nos venden, o la que queremos o nos conviene ver”,  por lo que, partiendo de esa premisa, pensamos que dichos cambios y posibles enroques, solo es un primer movimiento en el tablero político del gobernador, a fin de ejercer el control directo en los mandos del municipio de Torreón.

De sobra es conocido que existió un marcado distanciamiento entre Román Alberto Cepeda y Manolo Jiménez, que ahora se resuelve con dichos acomodos (según declaraciones del edil), “creando un sello de unidad, para reposicionar el priísmo con miras al 2026”.

Sucedió hace no mucho tiempo, al ver Román Alberto el triunfo de su reelección como alcalde, se atrevió a asegurar públicamente que ahora se encaminaba a conquistar el cargo de Ejecutivo del Estado, dando a entender que no necesitaría del aval de nadie; ese dicho fue interpretado como una afrenta directa al gobernador Manolo Jiménez y de ahí vino el aparente distanciamiento entre ambos.

Las denuncias judiciales interpuestas por el senador Salazar ante la Unidad de Inteligencia Fiscal (UIF) y la Fiscalía General de la República (FGR), por un supuesto desfalco del orden de 66 millones de pesos en el seno del Sistema Municipal de Agua y Saneamiento (Simas), agravaron la situación del Presidente Municipal de Torreón.

El senador Luis Fernando Salazar opinó que los movimientos dados en la administración municipal, “significan una intervención desesperada del gobernador Manolo Jiménez, para contener la corrupción, la deshonestidad y la ineficiencia de la autoridad municipal de Torreón”.

Olmos Castro y Javier Lechuga, son elementos del equipo de Manolo Jiménez, así como quienes suplirán a los recientemente removidos, por lo que ahora queda Román Alberto con las manos atadas en sus decisiones.

Hay quien asegura que habrá más sorpresas en los próximos meses. Veremos qué es lo que sigue en la administración municipal de Torreón.

¿O usted, amable lector, qué opina de todo lo anterior?

¡Hasta la próxima!