Corro, luego existo

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Oliverio Ascascius.

Correr es mucho más que correr.
Es un viaje a sí mismo, un descubrirnos
en lo que somos y en lo que podemos llegar a ser.
No hay nada comparable a correr.

Correr te fusiona con la naturaleza,
eres uno con ella.
Eres los caminos ondulados, sus diversas formas,
sus largas y empinadas cuestas.

Eres uno con el viento, con el respirar
y la hierba que se dobla bajo tus pies.
Correr es como volar sin tener alas
pero tocando el suelo, sintiendo
como te recibe la tierra, el bosque, la montaña,
la orilla del mar.

Te sientes como parte de todo lo que te rodea.
Te sientes como un dios, y no hay nada comparable a eso.
Correr forma parte del sol y de la sombra, del viento,
de los caminos y sus distintas formas.
Correr es una experiencia total.

Corro, luego existo.
Sin tensión, con una sensación de paz y alegría.
El cuerpo se desplaza como por inercia,
como agua que fluye por el río.

Salir a correr es como salir a recorrer el universo
aunque solo sean 12 o 15 kilómetros.
Correr es libertad y es triunfo, aun sin ganar.
Es como la vida misma con sus subidas y bajadas.
Es una práctica simple para despojarse del lastre humano.

Correr inspira, clarifica la mente,
robustece no solo el cuerpo, sino eso que llamamos espíritu.
Correr es la quinta esencia del ser humano.