Rigoberto Losoya.
En 1906 asumió las funciones de alcalde el Dr. Lorenzo Cantú, médico de profesión, cuyo consultorio y botica se encontraba en la calle Zaragoza. Era uno de los pocos que contaba con una línea telefónica en su establecimiento.
Este personaje amable y de carácter social, logro inyectar un gran entusiasmo a las familias notables de la ciudad cuya única diversión eran las tertulias semanales. Originario de Nuevo León llegó a esta ciudad por invitación de su hermano Espiridión para que ejerciera su profesión en esta localidad.

Sobresalió en todo tipo de actividades, inclusive como propietario del periódico «El Internacional». En 1903, propuso organizar un club social cuyos miembros integrantes de la élite social se reunían en la planta alta del nuevo mercado Zaragoza lugar que arrendaba al municipio, antecedente del actual Casino Nacional.
Su carácter afable le permitió ganarse el afecto y apoyo de los notables, quienes lo impulsaron a postularse como presidente municipal.
El 31 de enero de 1907, en su carácter de alcalde, compró una finca a la señora Dionisia Riojas de Miller ubicada en la calle Zaragoza, lugar donde proyectó construir el Teatro Acuña. En 1913 llegaron los vientos revolucionarios y su posición institucional le ganó el menosprecio de los constitucionalistas que, lo hostigaron hasta no dejarle otra opción que huir a Eagle Pass. Texas, donde contaba con amistades que le brindaron todo tipo de apoyo.
Los constitucionalistas lo obligaron a contribuir económicamente con la causa al igual que a todos los empresarios y comerciantes.
Su consultorio y botica fueron cateados en busca de armas. Sin embargo, no se le probó ningún acto ilegal.
Siguió ejerciendo exitosamente como médico en la hermana ciudad de Eagle Pass.




























