Jorge Arturo Estrada García.
La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad.
Nicolás Maquiavelo.
La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.
San Agustín.
Los hechos te marcan permanentemente. Las palabras te definen. Y, la historia, pone a cada uno en su lugar. Se acerca el momento de las definiciones. Para México, es indispensable conseguir un tratado comercial ventajoso con Estados Unidos. Para, Donald Trump, es importante imponernos condiciones en seguridad y aranceles, y lucirse ante su base electoral. El futuro del país es tormentoso. No hay desarrollo, no hay prosperidad, no hay Estado de Derecho y ni siquiera hay servicios de salud eficientes. El triunfalismo y la soberbia invaden a la Cuarta Transformación, pero la realidad los revela como miembros de una clase política corrupta y con relaciones con la delincuencia. En consecuencia, la Casa Blanca, y su aparato de justicia, ya negociarán con ventaja. Y, con una pistola cargada sobre la mesa.

Los plazos establecidos desde Washington están por agotarse. Ha llegado el momento de establecer el tratado de seguridad con Marco Rubio. También, de sentar las bases para el comercial y sucesor del T-MEC. Esos temas forman parte, relevante, de las agendas electorales de la Casa Blanca. Ambos asuntos, son veneno para los gobiernos morenistas. Hay demasiados cabos sueltos y muchos pecados bajo las alfombras.
La incompetencia, las alianzas inconfesables; y, las ambiciones de poder y dinero pusieron al morenismo en jaque. Sin embargo, la amenaza no es con el electorado mexicano, tan dócil, sino con Trump y sus desplantes de poder y promesas de campaña.
Entramos a otra etapa. Destacan el primer informe presidencial, la implantación del nuevo poder judicial y el totalitarismo instalado, en los hechos. Simultáneamente, la corrupción ya es evidente entre los morenistas. Adicionalmente, desde el otro lado de la frontera, Trump y su aparato de justicia presionan por un convenio de seguridad más amplio. En el discurso, el Palacio Nacional se defiende, alega soberanía. En los hechos, más de 50 líderes de carteles mexicanos hacen tratos y detallan complicidades con políticos, militares y policías de todos los niveles. Se filtran las listas de personajes públicos mexicanos involucrados. Y, la mitad del territorio está bajo dominio de criminales.
Es evidente que el panorama sociopolítico actual, de México, está marcado por una creciente presión, externa e interna, exacerbada por las acciones e intereses de Donald Trump, y las implicaciones de los juicios a líderes del narcotráfico en Estados Unidos.
Asimismo, la presidencia de Claudia Sheinbaum se encuentra atrapada entre el Legado Tóxico, de Andrés Manuel López Obrador, y las exigencias de Trump, quien utiliza la debilidad económica, y las problemáticas de inseguridad de México, para consolidar su poder y cumplir promesas de campaña. Trump ha impuesto políticas arancelarias, ha violado las reglas de origen del T-MEC, y ha clasificado a los cárteles mexicanos como terroristas, aumentando la presión sobre las exportaciones e inversiones mexicanas.
Así, la administración federal se ha visto obligada a endurecer la estrategia contra el crimen organizado, desmantelando la política de «Abrazos y no Balazos», lo que a su vez abrió un flanco vulnerable ante la justicia estadounidense.
En esta ocasión, se presenta un elemento central, que agrava los escenarios, que consiste en las declaraciones y revelaciones de lazos entre la clase política mexicana y el crimen organizado, expuesta a través de los procesos judiciales en Estados Unidos. Los líderes narcotraficantes mexicanos, encarcelados en aquel país, están negociando acuerdos a cambio de información que implica a políticos y empresarios mexicanos.
Así, surgen las versiones de una «lista de Marco Rubio”, señalando a figuras relevantes del morenismo y a personajes como el «Rey del Cash». La etiqueta de «narcoestado» ya se ha impreso, en el mundo, en las percepciones sobre México. La incógnita que surge es acerca de si el gobierno federal persistirá en defender a estos personajes en medio de la creciente presión internacional y la fragilidad económica local.
Internamente, el país experimenta un deterioro del Estado de Derecho y de la democracia. La reforma judicial, impulsada por el gobierno de López Obrador, es vista por críticos como un intento de consolidar un régimen autoritario, sustituyendo a jueces de carrera por figuras afines al gobierno y eliminando contrapesos. Esas elecciones son calificadas como fraudulentas.
En la actualidad, la sociedad mexicana es descrita como apática o resignada, con una corrupción que ya no indigna y una violencia generalizada que ha dejado cientos de miles de muertos, desplazados y desaparecidos. Sin embargo, las Becas del Bienestar parecen conformar a muchos millones de mexicanos.
En el ámbito social y económico, a pesar de la narrativa oficial de una reducción de la pobreza, los críticos señalan que las estadísticas del INEGI son «falsas» y que la metodología ha sido manipulada para subestimar el problema. Aunque los ingresos familiares puedan haber aumentado por programas sociales, el acceso a servicios de salud ha disminuido drásticamente, con 24.4 millones de mexicanos perdiendo acceso entre 2018 y 2024, lo que ha llevado a un incremento del gasto de bolsillo en salud.
Adicionalmente, la informalidad laboral sigue siendo un desafío, con el 54.6% de la fuerza laboral en este sector en 2024, lo que dificulta el crecimiento sostenido y la recaudación fiscal. Así encontramos que el empleo informal creció en poco más de 398 mil personas, entre el segundo trimestre de 2024 (abril-junio) y el segundo trimestre de 2025, según el INEGI. Una economía con más de la mitad de su fuerza laboral en la informalidad difícilmente puede sostener tasas altas y duraderas de crecimiento.
En consecuencia, la informalidad genera una gran brecha de desigualdad. Ya que quienes trabajan fuera de la formalidad tienen ingresos menores, que son más volátiles y carecen de acceso a crédito y a la protección social.
Para agravar las perspectivas, los grandes proyectos gubernamentales como el AIFA, el Tren Maya, Dos Bocas y Mexicana de Aviación operan con pérdidas significativas, que deben ser cubiertas con subsidios del erario, contribuyendo a una deuda externa creciente y una situación de «quiebra técnica» del gobierno, de Pemex y de la CFE. Vienen tiempos intensos, pero muy interesantes. Veremos.




























