En la 18 de marzo, la educación va en contra de la educación

0
480

Fernando Rangel de León.

Es una paradoja que la delegación sindical (D-II-2), de la Sección 44 del  Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación SNTE, cuyo principal y único quehacer y objetivo de sus agremiados es la educación, tenga tomados los edificios de la Secundaria y Preparatoria del glorioso Instituto 18 de Marzo, de Gómez Palacio, Durango, desde el 1° de septiembre, dejándoles de dar educación a  más de 2 mil estudiantes; nada más porque quieren la destitución de su director Jesús Orozco Rodríguez, quien a su vez dio de baja al subdirector Erick Arzola Sarabia.

Los trabajadores de la educación tienen derecho a asociarse en sindicatos que son para “el estudio, mejoramiento y defensa de sus intereses”; pero no para ir en contra de la educación como malamente lo están haciendo ahorita los de la mencionada delegación encabezada por Aurora del Carmen Zubiría Cabello; a quienes la Constitución, las leyes y el Estado, las y los protegen para la defensa de sus intereses, los cuales deben de ser legítimos; utilizando los medios jurídicos para hacer efectiva su defensa.

Dejar de cumplir con su obligación las maestras y los maestros, de impartir educación a sus alumnos, no es ni legal ni ético; pues si lo fuese las y los del Instituto 18 de Marzo, tendrían todo el apoyo del mundo; quienes por el contrario están siendo repudiados totalmente  no solamente por  los paterfamilias sino también por la sociedad toda que ve con tristeza que cuando más se está necesitando la educación -como la salud-, se le está negando a las niñas y niños, adolescentes y jóvenes, que tienen el derecho humano a recibir educación, la que es una obligación por parte del Estado.

Además, los paterfamilias ya pagaron las inscripciones de sus hijas e hijos, compraron los útiles escolares, el calzado, la ropa y otros satisfactores más de sus necesidades ahorita que su precaria economía no está para esos gastos; pero sus descendientes son primero.

Ojalá que la mencionada dirigente sindical, y principalmente sus agremiados, antepongan el interés superior de la educación, a sus intereses partidistas; para que cobren conciencia de que ellos también son paterfamilias en otros planteles educativos y no les gustaría que dejaran a sus hijos sin clases; y reanuden las suyas cuanto antes.