Oliverio Ascascius.
Soy yo el que escuchas,
pero al mismo tiempo no soy.
Soy otro.
Alguien que está naciendo de ti,
de tu interior.
De tu ser como eres,
y quién eres.
No me pertenezco,
sino que te pertenezco a ti,
porque surjo de tu vida.
No me escuchas porque te hablo,
sino porque tú me llamas,
– aunque no lo sepas -.
Me desconozco
pero me descubro en ti
para reconocerme de nuevo.
Soy yo el que te habla,
pero no soy el que tú escuchas.
Soy alguien diferente
que estoy naciendo de ti.
Aquí estoy,
impredecible e incontrolable.
Lejos de mi realidad
pero muy cerca de la tuya.
Sin razón,
pero con las fibras del corazón
altamente sensibles
emitiendo sus notas alucinantes.
Aquí estoy
con los ojos iluminados de felicidad
por la simple certeza
de sentir tu presencia.
Sin futuro,
o con un futuro incierto e incognoscible.
Sin presente
pero con un pasado extraño
donde sentimos haber vivido juntos
en otra dimensión,
o en otro siglo.
En un siglo de luces
donde era fácil encontrarse.
Estamos frente a frente
y asistimos
al advenimiento de una fuerza extraña
que siente deseos de vivir
y que lucha por vivir.
Algo quiere vivir,
pero también hay algo
que frena ese nacimiento.
Son cosas, de te quiero, pero no.
Es como una llamarada suicida
Que no sabe si morir de miedo
o entregar su corazón para siempre.



























