“Deja que tu memoria sea tu maleta de viaje” Alexander Solzhenitzin

0
976

José Luis Rodríguez Flores.

En algunas ocasiones, ha tocado que algunas personas curiosas preguntan ¿sobre qué escribo mis artículos? Fascinante cuestión, ya que, algunas veces tenemos ante nosotros mismos, un rompecabezas difícil de armar, sobre todo interpretar que lo que vas a escribir debe resultar interesante para nuestros lectores. Este día para encontrar un tema interesante fue todo un rompecabezas, tal como el rompecabezas de 1000 piezas del mundo Agatha Christie y sus misteriosos detalles como su libro “El asesinato de Roger Ackroyd” considerado en 2013 la mejor novela del crimen de todos los tiempos, por la asociación de escritores de crimen.

            Pero tan pronto hallé un sugestivo tema que aparentaba ser lacónico, me refiero a una simple maleta de viaje, penetrando en sus misteriosos apéndices, me encontré con uno de los temas más apasionantes que hubiera obtenido en muchos años, al ir escudriñando acerca los diferentes aspectos, te adentras en muchos contextos, descubriendo que la maleta adquiere significados más profundos y metafóricos, tales como: Cambio y transición, pudiendo simbolizar una nueva etapa en la vida, mudanzas, viajes, comienzos. Una persona que tal vez pudiera ser tu hijo, hija, nieto, novia, se van a estudiar a otra  ciudad, o a otro país por lo que “preparan su (s) maleta (s)” para dejar atrás parte de su vida, amistades, noviazgo, seres queridos, y por lo general es un comienzo de una nueva etapa de vida; efectivamente el equipaje según la autora Erika Durante se refiere en su libro “Entre inseguridad y Nomadismo”: la maleta como símbolo y objeto de globalización

Las maletas pueden ser hechas por migración y desplazamiento, cuántas veces hemos visto que la maleta representa el acto de dejar el hogar,  ya sea por elección o en algunos casos por necesidad, hago un pequeño paréntesis,  para referirme al maravilloso libro infantil  “Las maletas de Auschwitz” en el cual la autora del libro Daniela Palumbo refiere  haberse apoyado en lo sustentado por  el escritor Paul Auster en como “la memoria  es un lugar real al que podemos visitar”, luego atestigua  Palumbo que –ese lugar que conserva la memoria de esos niños y sus maletas se llama Auschwitz– y podemos visitarlo.

 Continúa narrando desgarradoras historias sucedidas en relación al campo de exterminio Nazi establecido en la segunda guerra mundial en la ciudad de Oswiecim, en Polonia con una sola finalidad:  acabar con los judíos. Exterminarlos. En nuestros días, el campo de exterminio que en alemán se dice Vernichtugslager se ha convertido en un museo… sigue narrando la autora, que en la estancia 4 del bloque 5 hay un largo cristal que separa al visitante de maletas amontonadas unas encimas de las otras. (Resumo) al entrar a este lugar, el visitante se queda inmóvil mirando las maletas. En todas ellas aparece un nombre un apellido y una dirección.

Las hay pequeñas y grandes. Pero no son las dimensiones de la maleta lo que dice si la esperanza que traía era pequeña o grande. Una esperanza es una esperanza. Punto y una maleta es el lugar adecuado para conservarla, porque hay sitio para ir y para volver por lo general es así como funciona. Sin embargo, no es así como funciona en esa historia, no es así con esas maletas. Como no sabían a donde iban ponían un poco de todo, juegos, zapatos, muñecas, cuadernos, dinero, libros…. Los objetos entrañables, las cosas de uso diario. Las mismas cosas que pondrían de vuelta a casa. Pese a que después comprenderían que sería difícil porque nadie había vuelto de aquel viaje. Los soldados nazis los hacían creer que después de la ducha, se les restituirían sus efectos personales. No todos daban crédito a esas promesas, pero de todos modos escribían sus nombres y apellidos para que quedará constancia escrita de que habían existido. Más tarde hombres, mujeres, y niños eran introducidos en una pequeña estancia donde desde unas pequeñas grietas salía un gas que los mataba en minutos.  Aquellas maletas se encuentran en el bloque 5, detrás del cristal. De tal modo que nadie podría decir que aquellas personas no existieron, permanecen en la memoria  (Palumbo, 2019)   

 Las maletas entre otros riesgos pueden contener materiales peligrosos, sustancias prohibidas en el equipaje, porque pueden ser inflamables, explosivas, o tóxicas, (baterías de litio mal embaladas, aerosoles, productos químicos. Las maletas si no son bien revisadas, podrían contener objetos peligrosos que si no se detectan, representarían un grave riesgo para el vuelo. Pueden representar una amenaza en atentados terroristas, por eso existen controles como escaneo por rayo X y los perros antiexplosivos. Las maletas pueden ser usadas para transportar drogas, armas, dinero no declarado u otros bienes ilegales, lo cual representa un riego tanto legal, como de seguridad al aeropuerto, y sus sistemas de control. Equipaje sin dueño: una maleta abandonada puede ser tratada como una amenaza potencial (sospecha de bomba) lo que pudiera generar evacuaciones y riesgos de seguridad nacional. También maletas demasiado pesadas o mal ubicadas pueden afectar el balance de la aeronave, especialmente en aviones pequeños. Maletas mal colocadas en compartimientos no adecuados, pueden caer durante el viaje y herir a los pasajeros.

Grandes escritores han abordado ese apasionante tema de las maletas de viaje; ahora visualizo porque mi esposa Elisa, siempre tiene las maletas listas para viajar, ya sea a San Cristóbal de las Casas, a San Antonio Texas (pues allá vive una de mis hijas y nietos, o de Las Alazanas seguido vamos a las famosas gorditas, o cruzar el charco al viejo continente. Viajar es tema de globalización así lo entenderían José Saramago en su libro “Las Maletas del Viajero”. Truman Capote en “Equipaje Literario: que llevan los escritores en sus maletas”. Esperanza García Silva en “Viaje Sin Equipaje”. Dr. Alejandro Lepetic en “Historia de dos maletas” Orhan Pamuk “La maleta de mi padre” y otros bellos ejemplares como “Aligere su Equipaje” de Max Ducado. Como bien diría una culta compañera de la Generación Ateneísta 106 “Estoy en el proceso de viaje interno, enfrentado mis sombras y mis miedos con el propósito de llevar ligera la mochila, o maleta a la hora de partir” comparto esa sabia alusión…Dudas, sugerencias o comentarios – al correo:

joseluisrf1@hotmail.com