Carlos Padilla Muñoz.
DESDE Gustavo Díaz Ordaz, México no había tenido un peor gobierno, represivo, antidemocrático, destructivo, corrupto y ligado directamente al narco y crimen organizado.
En su campaña, Andrés Manuel López Obrador dijo que iría contra la corrupción, los gastos excesivos con dinero del pueblo, que el presidente sería un empleado del pueblo, que habría la mayor libertad de expresión en toda la historia, que dejaría que las manifestaciones y marchas se dieran con toda libertad, tal como él lo hizo en toda su carrera.

Y muchas promesas como hacer del Sistema de Salud el mejor del mundo, igual al de Dinamarca, donde toda la población está cubierta con un sistema de salud de primera, con modernos hospitales, con una cobertura amplia al cien por ciento de la población, donde hay médicos y enfermeras suficientes para atender a toda la población y sus visitantes, con los mejores y más modernos hospitales equipados con los más modernos aparatos médicos.
Donde muchas enfermedades han sido erradicadas definitivamente, donde no han muerto niños por falta de medicamentos contra el cáncer, tampoco hay escasez de guarderías, como las que eliminó AMLO bajo el gastado argumento de que había mucha corrupción.
También dijo que nuestra economía crecería al 6.5 por ciento, mínimo anual y que México sería uno de los países más ricos del mundo. Que la gasolina bajaría a diez pesos el litro, con la Refinería Dos Bocas, cuyo presupuesto sería de 20 mil millones de pesos y que finalmente las empresas de los hijos de López Obrador, cobraron 170 mil millones de pesos, sin producir ni el 10 por ciento de su producción total calculada. La gasolina esta casi a 25 pesos el litro.
Desde su inicio de administración dijo que la manera de atacar las acciones y efectos del narcotráfico y el crimen organizado será mediante un sistema de atacar el fondo del problema, con el llamado Abrazos y no balazos, que no era otra cosa que la respuesta para los narcos a cambio del dinero que puso este sector criminal para las campañas para la Presidencia de la República.
Para documentar esto, una periodista cita en uno de sus libros que cerca de aquí, en Gómez Palacio, Durango, ciudad vecina de Torreón, López Obrador recibió de Arturo Beltrán Leyva, diez millones de pesos en dólares efectivos en el Motel Campestre.
Ahora que salió de la administración se ha comprobado que durante la administración de López Obrador, el nepotismo mayor estuvo al rojo vivo, donde sus hijos, hermanos y demás familiares, no solo estuvieron en nóminas millonarias en Pemex y CFE y otras dependencias del gobierno federal.
Si con la Estafa Maestra con 5 mil millones de pesos fue un escándalo histórico, el fraude y desvío de Segalmex ya en la administración de López Obrador fue de 12 mil millones de pesos. El negocio sucio del Huachicol fiscal en Tamaulipas y Veracruz supera los 170 mil millones de pesos por año, cinco veces más que el fobaproa en la gestión de Ernesto Zedillo.
Ni siquiera el despilfarro en los gobiernos de Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, se puede comparar con el despilfarro y derroche de los funcionarios de Morena con viajes a Europa, Japón, China y otros países.
El escándalo del ex Secretario de Seguridad de Tabasco en el gobierno de Adán Augusto López Hernández, creador del imperio mazcupano y del Cartel La Barredora, ha sido apenas la punta de iceberg, que ha estado emergiendo poco a poco ahora en el gobierno de Claudia Sheinbaum, que no ha podido cubrir del todo a su maestro.
Por esto y mucho más, se puede asegurar que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ha sido el peor gobierno de los últimos 60 años. El más represivo, realizando verdaderas cacerías de brujas contra medios de comunicación y periodistas que no solo estaban en su contra, también contra quienes no lo aplaudían y no compartían sus ideas socialistas.
López Obrador dejó un país destrozado por el narco, a quien le rindió sumisión en pago por el dinero que le otorgaron los cárteles durante varios años. Todo mundo sabe que López Obrador nunca trabajó, que no podía justificar el mantener un partido como era el PRD primero y después Morena, tampoco justificar el sostenimiento de muchos compañeros de lucha que ahora disfrutan de buenos puestos legislativos y de gobierno como Gerardo Fernández Noroña, Ricardo Monreal, Adán Augusto López Hernández, Marcelo Ebrard, la propia Claudia Sheinbaum que ahora maneja todo el presupuesto del país a discreción.
López Obrador fue muy listo, repartió dinero gratis a 17 millones de personas, para crear un grupo clientelar con sus familiares y así juntar 30 millones de votos, que de ninguna manera es el 70 por ciento de los 140 millones de mexicanos que somos.
Ciertamente que más de 100 millones de mexicanos no están de acuerdo con AMLO, pero no están organizados en partidos, tampoco reciben pensiones gratis y menos tienen la decisión de cortar las aspiraciones del mesías tabasqueño que se quiere perpetuar en el poder en México.
Durante el gobierno de AMLO hubo 220 mil muertos, con Calderón fueron 125 mil muertos, por Covid murió casi un millón de personas por falta de medicamentos, hospitales, aparatos médicos y una mala estrategia.




























