Rigoberto Losoya Reyes.
El origen del mercado público de Piedras Negras se remonta al siglo XIX, cuando funcionaba un lugar denominado “La Plaza del Comercio” y que se ubicaba en las calles Zaragoza, Allende, Hidalgo y Terán. El propio José Vasconcelos lo cita en su autobiografía “Ulises Criollo”, como La plaza del Cabrito.

La Voz Parián proviene del tagalo (idioma filipino) y significa mercado. “Parián» se refiere principalmente a un tipo de mercado o centro comercial cerrado que existió en México durante la época colonial y que se caracterizaba por la venta de productos importados, especialmente de Asia, como sedas y especias.
Antes de 1886 se desarrollaba el comercio en dos lugares, en la plaza de armas y en la Plaza del Comercio, especialmente los domingos cuando se conglomeraban los comerciantes ambulantes tanto locales como de las congregaciones y llegaban a ofrecer toda una variedad de productos del campo. Era una mañana de fiesta y algarabía. El marchante encontraba animales de granja, mantas, aperos de labranza, y por supuesto no podía faltar la comida que ahí mismo se preparaba con sus tortillas hechas a mano. Algunos citadinos acudían solo para ir a comer los sabrosos guisos cuyos olores cautivaban a los visitantes.

El periódico El Regidor de San Antonio, Texas, publicó el 9 de febrero de 1899 que, el gobernador del estado Miguel Cárdenas, “vendría a la inauguración del nuevo palacio municipal y colocación de la primera piedra del nuevo mercado que va a levantarse en la plaza del Comercio”. Lo cierto es que, don Hilario Delgado siendo presidente municipal impulsó este proyecto al ver que la plaza del Comercio era un conjunto de tendejones insalubres y desordenados.
El mercado Zaragoza terminó de construirse en el año de 1902 y el ayuntamiento de Ciudad Porfirio Díaz solicitó al Congreso de Coahuila la autorización de pagar al contratista a plazos la diferencia faltante de liquidar. En septiembre de 1902, el ayuntamiento hizo un pago de veinte mil pesos al contratista y quedaron pendientes de pagar la cantidad de treinta y un mil cuatrocientos seis pesos en parcialidades cuyo plazo vencerían en agosto de 1904.
Le correspondió al nuevo alcalde coronel fructuoso García Lozano terminar el proyecto de construcción del nuevo Mercado Zaragoza en el cual, se invirtieron cincuenta y un mil pesos bajo un diseño muy en moda en esos días durante el porfiriato, el conocido Art Nouveau.

Una vez terminado el nuevo mercado, se invitó a los comerciantes a que se reubicaran en este edificio para facilitar a la población encontrar sus víveres en un solo lugar. Sin embargo, al no ver la respuesta esperada el municipio autorizó el 9 de octubre de 1902 un aumento las contribuciones a los comerciantes que no arrendaran un local. El ayuntamiento aumentó las cuotas a los expendedores que no estuvieren dentro del Mercado Zaragoza bajo el pretexto de vigilar que se cumplieran las normas de salubridad.
Al pasar los años este hermoso edificio no recibió el mantenimiento adecuado como toda construcción merece y ocurrió lo menos esperado: un incendio el 1 de julio de 1946 que acabó con este emblemático edificio. La instalación eléctrica no recibió mantenimiento y los cables se encontraban sin ninguna protección aislante.

El 19 de diciembre de 1946 en una sesión del cabildo durante la administración municipal de Abraham González se plantea la necesidad de construir un nuevo mercado después que en julio un incendió acabó con el Mercado Zaragoza. El siguiente alcalde, don Gabriel Rentería, obtuvo los recursos para terminar el nuevo mercado Zaragoza. El 22 Julio de 1950 el subsecretario de bienes nacionales, Lic. Hugo Rangel canto, inauguró el nuevo mercado con un diseño modernista y funcional. El nuevo Mercado fue construido por la Junta Federal de Mejoras Materiales de esta ciudad.



























