José Guadalupe Robledo Guerrero.
Hace días, en el programa televisivo-informativo que conduce Jesús Alfonso Jiménez Álvarez, “Chuchuy”, fue invitado el abusivo y corrupto ex procurador Raúl Felipe Garza Serna con motivo de su jubilación como profesor de la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC, la cual dirige otro de sus iguales, Alfonso Yáñez Arreola.

En dicha entrevista televisiva, Garza Serna, además de adoptar una pose de falsa modestia, mintió y olvidó mencionar con nombres el caso que él como procurador planeó, instrumentalizó y dirigió alevosamente -el 28 de octubre de 1992- en contra de mi hijo Ernesto, entonces de 19 años y estudiante del Instituto Tecnológico de Saltillo, a quien mandó secuestrar, para acusarlo de llevar en la combi un revólver calibre 38 especial mientras repartía El Periódico de Saltillo, que desde hace 37 años edito. Esta arbitrariedad la ordenó Garza Serna para callar mis críticas periodísticas a su corrupto benefactor, el entonces gobernador de Coahuila, Eliseo Mendoza Berrueto.
Para realizar el secuestro, Raúl involucró a dos funcionarios policiacos más: el director de Seguridad Pública Óscar Pérez Benavides y el director de la Policía Judicial Gerardo Arellano Acosta, quien le ordenó a dos agentes que detuvieran ilegalmente a mi hijo y le sembraran el revólver para fabricarle el delito de posesión de armas. Por eso lo secuestraron y lo intimidaron.
Durante las seis horas que estuvo detenido mi hijo, el procurador y el director de la Policía Judicial lo mantuvieron incomunicado, presionándolo psicológicamente para que aceptara que el arma que le habían sembrado era de mi propiedad, pero mi hijo Ernesto nunca firmó ni afirmó nada, pese a su juventud fue valiente y firme, pues sabía que el revólver no era mío y que yo estaba al pendiente de él.
Las seis horas que estuvo detenido mi hijo, yo estuve en las instalaciones del periódico Vanguardia, pues su propietario y director, Armando Castilla Sánchez me detuvo en su oficina “para que no vayas a hacer una pendejada”. Durante esas seis horas mi hijo, fue amedrentado e intimidado por los funcionarios mencionados, hasta que mi esposa fue a la Procuraduría a rescatarlo; entró al despacho de Garza Serna le mentó la madre, lo acusó de cobarde y abusivo y sacó a mi hijo de aquel arbitrario secuestro.
Horas después del secuestro se supo que la pistola que le habían sembrado a mi hijo aparecía en el inventario de la Policía Judicial. Los polizontes que lo detuvieron se la habían sembrado “por órdenes superiores”.

Días después, un amigo me sugirió que pusiera mi denuncia en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y me consiguió una audiencia con su presidente Jorge Madrazo Cuéllar, a quien puse al tanto del caso; el funcionario se sorprendió de la acusación que le hacía a su amigo, el Procurador de Coahuila, al que dijo conocer, por eso nunca investigó nada. Garza Serna miente cuando afirma que luego de la investigación no encontraron ninguna violación, que según él se había denunciado como abuso de algunos policías.
Pero no había duda, pues al que denuncié fue al Procurador Raúl Felipe Garza Serna como el autor de tal abuso. A sugerencias del mismo Jorge Madrazo, también puse mi denuncia en la Comisión de Derechos Humanos de Coahuila, cuyo presidente era Javier Villarreal Lozano, otro cortesano del gobernador, también nombrado por Mendoza Berrueto. Tampoco éste hizo algo por aclarar la situación, por eso nunca he creído en esas instituciones.
Para que Garza Serna recupere la memoria, relataré una anécdota que tiene que ver con el caso: tiempo después del secuestro de mi hijo me encontré al ex Procurador en un evento político al que nos invitó Jorge Masso Masso en un salón de su propiedad. El encuentro con Garza Serna fue en los baños, en donde me dijo, a ver cuando le dices a tu esposa que se disculpe públicamente conmigo por la mentada de madre y los insultos que me hizo. Eso está muy difícil, le respondí, pero lo haré cuando tú te disculpes con mi hijo, porque lo secuestraste arbitrariamente. Su respuesta fue: “Mejor déjala así”. ¡Ahh que Raúl!
Y a propósito del ex Procurador Raúl Felipe Garza Serna, transcribo a continuación parte de un mensaje que hace días llegó a mi correo electrónico, de cuya remitente omito su nombre y algunos renglones del escrito, para proteger su identidad:
Estimado Sr. José Guadalupe Robledo:
Hace ya varias semanas terminé su libro -Mis sexenios- me ha gustado un montón, en gran parte porque a uno de los personajes que se menciona recurrentemente le conozco muy bien: Raúl Felipe Garza Serna.
Él fue mi maestro … ¿Qué puedo decir de él? Nada bueno, como docente bastante soberbio y simplón, pero además raboverde (por muchas historias que desafortunadamente me tocó no sólo escuchar sino vivir) y vengativo.
Le he creído a usted todas y cada una de las palabras sobre este individuo que, aunque en la Facultad lo llenan de decoros y hasta ceremonia de jubilación le hicieron, en realidad siempre fue una persona con extravagancias vulgares y de mal gusto. Un acomplejado más creyéndose más de lo que es.
…
Política aldeana
Finalmente, los mexicanos ya se dieron cuenta de la invasión de migrantes que entraron a México por la frontera sur, desde el día que AMLO les abrió las puertas de nuestro país, para que entraran como Pedro por su casa. Los mexicanos hartos de las exigencias de los migrantes venezolanos, cubanos y haitianos que demandaban dinero, casa, alimentos y ropa, y por su confrontación con ciudadanos y policías.
Estos migrantes llegaron a México y comenzaron a delinquir, robando, vendiendo y consumiendo drogas a la luz del día y exigiendo a gritos e insultos lo que nunca exigieron en su país. Los venezolanos y cubanos fueron enviados por sus gobiernos, para que ingresaran ilegalmente a Estados Unidos y crearan problemas como lo hicieron en México. En esas caravanas venían todo tipo de delincuentes, Maduro y Díaz-Canel vaciaron las cárceles para liberarlos e infiltrarlos en las caravanas, tal y como lo hizo Fidel Castro en 1980 en la oleada migratoria conocida como el “Éxodo del Mariel”.
Venezolanos, cubanos y haitianos hartaron a los mexicanos, impidiéndoles que continuaran su camino por el territorio nacional, mostrando además que no los quieren en nuestro país. Al mismo tiempo, Claudia Sheinbaum fue presionada por Trump para que cerrara la frontera con Guatemala y los devolviera a su país, pero muchos de ellos, los maleantes y criminales, se quedaran en México, porque ese fue el acuerdo que tuvo AMLO con los gobiernos de sus países. Esta migración era una invasión planeada.
Preguntas huérfanas
¿Sabía usted que el gobierno del títere castrista Miguel Díaz-Canel, prohibió que el pueblo cubano festejara (el 21 de octubre) el primer centenario del nacimiento de la cantante Celia Cruz?
¿Será cierto que la presidente de Morena, Luisa María Alcalde Luján, “escupió para arriba” cuando dijo que en el relanzamiento del PAN “son los mismos impresentables”?
¿Por qué no hay alguien que le diga a la dirigente de Morena, Luisa María Alcalde Luján, y a los voceros de ese partido, que el silencio, quedarse callados, es el mejor escudo de los espías, ignorantes, mentirosos y tontos?




























