Enrique Gómez Dena.
Cuantas veces…cuantas
Que en tus sueños contemple
¡Ese tu hermoso rostro…hermoso!
Que no me canse de mirar…
Una cara serena, con respirar suave
En esa tu ternura reflejada
Para mí, Un Ángel de Dios
Que con mis manos toque
Ése tu rostro, con sonrisa dibujada
Mientras te contemplaba…
Sentía que, en tu sueño, tú me mirabas
Mientras tu mano apretaba mi mano
Tu mano, que yo no soltaba. . .
Hasta que el sueño por fin me vencía
Y al amanecer del nuevo día
Ahora tus hermosos ojos ahora miraban
Y el rostro dormido sereno
Despierto nuevamente contemplaba
Un amor correspondido. . .
Ése tu beso de siempre mañanero
Acompañado de tu amoroso abrazo
Esos recuerdos que vivirán eternos
Cuantas veces…cuantas
Que en tus sueños contemple
¡Ese tu hermoso rostro…hermoso!
Que no me canse de mirar…
Una cara serena, con respirar suave
En esa tu ternura reflejada
Para mí, Un Ángel de Dios
Que con mis manos toque
Ése tu rostro, con sonrisa dibujada
Mientras te contemplaba…
Sentía que, en tu sueño, tú me mirabas
Mientras tu mano apretaba mi mano
Tu mano, que yo no soltaba. . .
Fin.



























