Amaranta Madrigal.
Giran las siglas en cambio de color,
naufragando en un sistema
de más de lo mismo.
Transición con rostro de mujer,
respirando esperanza.
¿Cómo cambias el “más de lo mismo”?
¿Cómo rescatas al país
si todos son monstruos disfrazados?
Y llegó.
No con sable ni discurso hueco,
sino con voz de quien ha cargado
la historia en la espalda y aun así sonríe,
a pesar de encontrar más de lo mismo.
Por primera vez,
una mujer toma las riendas del país
y el aire se llena de símbolos nuevos:
la maternidad del poder,
la templanza en el fuego,
la ciencia de la escucha.
Pero los viejos ecos no callan:
Más de lo mismo, dice la tinta;
más de lo mismo, dice la realidad.
El aire que debía celebrar los esfuerzos
difama.
La palabra que debía unir en la lucha
divide.
Se escriben titulares como heridas,
se fabrican dudas en lugar de sueños.
El monstruo sigue creciendo.
Aun así,
ella camina entre el ruido
y sabe que es ella quien gobierna.
La sombra de la plaza la cobija,
y algo en nosotras —muy adentro—
susurra:
¡Por fin, la cumbre es de mi género!
Aunque… ¿Más de lo mismo?
Irremediable condición humana…



























