Rigoberto Losoya Reyes.
El plantel educativo conocido como Instituto del Pueblo, construido a principios del siglo XX, fue sometido a un juicio de nacionalización por parte del gobierno federal. Este edificio, considerado emblemático por su historia y su función educativa, se encontraba en la esquina de las calles Zaragoza y Fuente de la ciudad de Piedras Negras.

El 14 de octubre de 1926, el Juzgado Numerario de Distrito en el Estado, con sede en Piedras Negras, notificó por Edicto a la Junta de Misiones Metodista Episcopal del Sur de los Estados Unidos del Norte el contenido de un acuerdo para llevar a cabo el juicio de nacionalización promovido por el Agente del Ministerio Público. El objetivo era declarar que el inmueble conocido como Instituto del Pueblo pertenecía, en pleno dominio, a la Nación mexicana.
El proceso de nacionalización
La organización norteamericana fue demandada por la vía ordinaria civil, bajo el argumento de que el edificio, así como el terreno que ocupaba, eran propiedad nacional. El edicto correspondiente se publicó en el Diario Oficial de la Federación y en el Periódico Oficial del Estado, ya que se desconocía el domicilio oficial de la Junta de Misiones.
El juez Miguel Medina Machado, titular del Juzgado de Distrito en Coahuila, dio trámite a la demanda. El abogado Mauro Arroyo, Agente del Ministerio Público Federal adscrito al juzgado, fue quien entabló formalmente la acción civil de nacionalización en contra de la propietaria del edificio.
Antecedentes del plantel
En noviembre de 1910, la organización denominada The Christian Woman’s Board of Missions, representada por su apoderado Samuel Guy Inman, adquirió un terreno en la esquina noroeste de Zaragoza y Fuente mediante escritura número 133, otorgada ante el notario público Manuel Galindo Barrera. El terreno fue comprado al señor Evaristo Madero por la cantidad de tres mil pesos oro nacional.
El predio medía 19.60 metros de frente por 41.90 metros de fondo, con las siguientes colindancias:
Norte: propiedad del licenciado Francisco Molina y Sánchez
Oriente: calle de por medio con los señores Palacio Hermanos
Sur: calle de Fuente de por medio, con propiedad del Erario de la Federación
Poniente: propiedad de doña Luisa B. Valdés.
Características arquitectónicas
El edificio principal, de dos plantas y construido en ladrillo, se componía en la planta baja de dos amplios departamentos, dos anexos, una carbonera y una escalera hacia el piso superior.
En la segunda planta se encontraban una cocina, comedor, sala, tres recámaras, pasillo, baño con tina y sanitario con lavabo portátil, además de una habitación destinada a biblioteca y un anexo con acceso a la azotea.
El edificio anexo contaba con cinco apartamentos en la parte baja, un portal, pasillo y baño con regadera; y en la parte superior, dos departamentos adicionales. El inmueble incluía un patio y tres sanitarios con drenaje.
Para su construcción se recurrió a donativos de vecinos de la ciudad, apoyo del ayuntamiento y recursos propios de la asociación religiosa, lo que evidencia la colaboración entre comunidad y misión.
El argumento del gobierno federal
Según el gobierno federal, el edificio fue construido con el propósito de impartir enseñanza religiosa protestante. Posteriormente fue adquirido por la Junta de Misiones Metodista Episcopal del Sur de los Estados Unidos del Norte, que continuó con la misma labor educativa y religiosa.
El director del plantel era el ministro metodista J. A. Philips. En febrero de 1926, el Ayuntamiento clausuró el edificio por contravenir las disposiciones constitucionales relativas a la enseñanza. Más tarde, el 3 de septiembre del mismo año, se entregaron las llaves al jefe de la Oficina Federal de Hacienda en Piedras Negras, quien asumió su custodia.
Una institución con huella perdurable
El gobierno federal justificó la nacionalización del Instituto del Pueblo argumentando que había sido construido y destinado desde su origen a la enseñanza de un culto religioso.
La organización The Christian Woman’s Board of Missions (CWBM), fundada el 21 de octubre de 1874 en Cincinnati, desempeñó un papel importante en el establecimiento de orfanatos, escuelas, iglesias y hospitales en diversos países, dejando una huella significativa en la historia educativa y social de la frontera norte de México.

Fue un predicador estadounidense nacido en Texas, recibió educación bautista y en 1905 fue destinado a predicar en México. Centró su labor en Coahuila donde fundó en 1908 el Instituto del Pueblo, que era un lugar para enseñar idiomas y algunos oficios a la clase media y que pronto comenzó a ser concurrido también por figuras críticas



























