Oliverio Ascascius.
Recibe un pedazo
más de mi alma
que conquistas día a día.
Y otro pedazo más
de mi corazón
que me robas
a cada instante
que pienso en ti.
Te regalo mi alma
te regalo el cielo
el mar
el tibio aire del atardecer
el verano de mi vida
el otoño y el invierno.
Te regalo aún
toda mi eternidad
a cambio de lo que quieras
o puedas dar a mi fe,
que es irremediablemente tuya.



























