¿Acoso, montaje o vulnerabilidad presidencial?

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José Guadalupe Robledo Guerrero.

Cuatro días después del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, el pasado 5 de noviembre la nota que ocupó los espacios de la prensa fue el acoso sexual -increíble de creer- que sufrió la presidenta-gerente Claudia Sheinbaum por un vago a todas luces drogadicto, que por arte de magia se acercó a la mandataria por la espalda, la abrazó tocándole el pecho y le dio un beso en el cuello. La tibia respuesta también fue increíble, la presidenta -en presencia del sujeto que separó al acosador- le echó un rollo al abusivo, seguramente reclamándole su proceder, pero no lo detuvieron ni lo interrogaron, y siguieron el paseo.

Este bochornoso hecho fue calificado por propios y extraños a la 4T como un acoso sexual a la presidenta, pero en las redes sociales hay quienes tienen otra explicación, y aseguran que fue un montaje planeado desde el gobierno, para cambiar la narrativa en momentos en que se estaban realizando las protestas que se han dado en Michoacán por la muerte del alcalde, Carlos Manzo, quien se atrevió a denunciar al crimen organizado que tiene atemorizado a los pobladores de ese hermoso estado.

Pero también hay otros mal pensados que piensan que los guardaespaldas de la presidenta la dejaron sola por órdenes superiores, como dejaron al alcalde de Uruapan, para que los facinerosos lo mataran. Es decir, que Claudia Sheinbaum está tan vulnerable como lo estuvo Carlos Manzo cuando le pidió su apoyo, y nunca se lo dio, acusando que no estaba de acuerdo con lo que planteaba el alcalde asesinado: enfrentar a los criminales y abatirlos cuando estaban armados y agrediendo a los ciudadanos.

Estas tres posibilidades pudieron haber sucedido, porque a decir verdad, las evidencias indican que cualquiera de estas explicaciones tiene credibilidad, pues no es posible que después de lo que está sucediendo en México, los guaruras presidenciales no la hayan protegido de un posible atentado. En las grabaciones que se conocen del suceso, no se veía a nadie resguardando a la presidenta e impidiendo que un vago drogadicto se le acercara por la espalda y la acosara, sin detenerlo ni someterlo a la usanza policiaca.

Por otro lado, nos preguntamos ¿a quién del equipo gubernamental se le ocurrió que Claudia Sheinbaum saliera del Palacio Nacional, para saludar y tomarse selfies con los que transitaban por el Zócalo?, cuando nunca antes la mandataria a realizado estos eventos populistas de saludar a sus gobernados, menos aún en momentos tan críticos. Lo cierto es que lograron opacar las protestas de los michoacanos, que la están culpando del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y pidiendo su renuncia. También es verdad, que Claudia Sheinbaum ya logró hacerse la víctima con su clientela, tal y como AMLO siempre lo hizo, culpando a otros de las penurias ocasionadas por su antecesor.

Cualquiera que sea la explicación que más convenga al análisis de cada quien: Acoso, montaje o vulnerabilidad presidencial, debe preocupar a los mexicanos, porque desde las alturas de la política están incursionando en juegos peligrosos que provocarán mayores problemas y sobre todo confusión. ¿Qué se está ocultando, que desde el gobierno quieren cambiar la realidad? o ¿Querrán que atenten en contra de la presidenta?

La respuesta presidencial al asesinato de Carlos Manzo, fue hacer el “Plan Michoacán por la paz y la justicia”, el que según el periodista Carlos Loret de Mola, es semejante al que hizo en 2014 el ex presidente Enrique Peña Nieto bautizado como “Plan Michoacán juntos lo vamos a lograr”, Peña Nieto también señaló que la violencia no se combate con la violencia, pero no funcionó, como tampoco funcionará el plan de Claudia Sheinbaum, quien ya externó que le darán becas a la juventud, seguramente para que deje de protestar.

De verdad, pensarán que con becas van a resolver todos los problemas. Pero como dice el refrán: Cada quien se hace pendejo, como Dios le da a entender. Allí síganle.

Política aldeana

A la fecha ningún funcionario federal ha informado qué sucedió con los ninis (los jóvenes de 19 a 25 años que no estudian ni trabajan). Al inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador se decía que los ninis mexicanos eran en total tres millones, para los cuales se hizo un programa de apoyo económico de 8,480 pesos mensuales, al que se bautizó como “Jóvenes Construyendo el Futuro”.

Recientemente el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), organismo civil empresarial con una buena imagen, señaló que el número de ninis aumentó de 7 a 8.4 millones, lo que demuestra que el programa gubernamental fracasó, porque no se incorporó a un centro de trabajo a los ninis que al inicio apoyaron, y por el contrario, aumentó la cantidad de jóvenes que ni trabajan ni estudian, pero que reciben lo que ya quisieran los informales que superan en nuestro país el 50 por ciento de la fuerza laboral en activo.

Preguntas huérfanas

¿Qué tiene que ver la Academia Interamericana de Derechos Humanos con el fracking en Coahuila?

¿Tendrán autoridad moral los ex gobernadores Rubén Moreira y Miguel Ángel Riquelme, para criticar la corrupción y el endeudamiento del gobierno obradorista?