Cae un beneficiario atroz de privilegios gubernamentales

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Jesús M. Moreno Mejía.

Lo único seguro que tenemos en la
vida, es la muerte y pagar impuestos.
Dicho popular

            Ricardo Salinas Pliego, el siniestro personaje que siempre estuvo apapachado durante sexenios por el poder gubernamental, finalmente ha sucumbido en sus persistentes intentos por evadir el pago de impuestos de sus empresas, requeridos por el Sistema de Administración Tributaria (SAT), y adoptando para ello una nueva postura en su lucha por evadir el pago de 48 mil 326 millones de pesos.

Finalmente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió ratificar una parte de los adeudos que tiene con el fisco, mismos que el empresario negaba reconocer, “por considerarlos injustos”, promoviendo para ello una serie de amparos ante la justicia federal desde hace más de una década.

“El problema de fondo de Salinas pliego >comentó Mathieu Tourlier<, periodista y autor del libro “La fórmula Salinas”, aparte de dolerle la pérdida de miles de millones de pesos, reside en no poder hacer creíbles sus fanfarronerías al presentarse ahora como libertador de la Patria, pues se volvió un furibundo crítico de lo mismo que fue, un beneficiario atroz de privilegios gubernamentales, cuando dejó de contar con estos.”

“Él, que siempre apoyó las cartas presidenciales viables, para luego cobrar dividendos usureros, ahora pretende victimizarse. Creyó ser más poderoso que el sistema que lo engendró”, remató Tourlier.

Viendo venir la tormenta y secundado por los poderes fácticos de la oposición al gobierno de Claudia Sheinbaum, decidió apoyar una segunda marcha de protesta en la CDMX del grupo Generación Z, muy diferente a la primera y que resultó ser escindida, pues unos elevaban su justa queja al gobierno por la falta de oportunidades de trabajo para los jóvenes, mientras que el otro enderezaba su queja a la inseguridad que vive el país.

Pero volviendo a las consecuencias de la resolución de la SCJN (sin adentrarnos a la segunda marcha, pues esta ocurre cuando entregábamos esta colaboración), fueron nueve los ministros que resolvieron, mediante juicios de nulidad, que las empresas de Salinas Pliego, deben de pagar en forma definitiva la totalidad de sus adeudos al SAT, no siendo del parecer del empresario que se niega a cumplir sistemáticamente con la ley fiscal, como lo debe hacer cualquier ciudadano.

Pero, dada la ratificación del alto tribunal de justicia, el Grupo Salinas dio a conocer que no se doblegará a la resolución judicial, según lo comentó en redes sociales, pero sin indicar cómo y de qué manera lo hará.

Cabe recordar que Salinas Pliego es el quinto empresario más rico del país, con una fortuna cercana a los cinco mil millones de dólares, y el monto que deberá pagar al SAT equivale al presupuesto destinado a las secretarías de Gobernación, Relaciones Exteriores, Hacienda, Turismo, Tribunales Agrarios y la Oficina de la Presidencia.

Y visto desde el ángulo de la iniciativa privada, los adeudos del dueño de Banco Azteca, TV Azteca y Total Play, superan lo que pagaron al SAT BBVA, FEMSA, IBM, Grupo Modelo, Walmart, América Móvil y Minera Fresnillo, durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, según las estimaciones de los periodistas Aldo Canedo y Miguel Ángel Ensástigue.

Cabe recordar que dicho empresario tiene otros juicios pendientes en México y en Estados Unidos de América, que tan sólo éste último asciende a 580 millones de dólares, pero se ha incrementado debido a los retrasos en los pagos y ha sido revocado por un tribunal federal, obligando al empresario a enfrentar sus compromisos financieros con sus acreedores.

 Para evitar ser detenido en Nueva York, el pasado mes de septiembre, Ricardo Salinas Pliego, tuvo que pagar una fianza de 25 millones de dólares, pues la jueza Andrea Masley, le exigía cubrir los 600 millones de dólares  que tiene con la empresa AT&T, y cuyo litigio quedó pendiente en tanto sigue el pleito por incumplimiento de abonos a su acreedor, alegando el demandado en su defensa que esos abonos no los debe “por haberse atravesado la pandemia del Covid.”

Salinas Pliego ha demostrado ser un furibundo evasor de tributos que todo ciudadano debe pagar al fisco, tal como lo hacemos todos, incluyendo muchos acaudalados empresarios, salvo algunos que ahora lo utilizan como coadyuvante en sus embestidas políticas en contra del gobierno.

A nadie le gusta pagar impuestos, pero como señala el dicho popular: “Lo único seguro que tenemos en la vida es la muerte y pagar impuestos.”

¡Hasta la próxima!