El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó recientemente una resolución redactada por los Estados Unidos que respalda el plan de paz de Donald Trump para la Franja de Gaza y autoriza el despliegue de una fuerza internacional de estabilización en dicha región, con el objetivo de poner fin a más de dos años de conflicto.

La propuesta incluye un marco de alrededor de veinte puntos que contemplan, como primera fase, el alto al fuego, la liberación de rehenes y la desmilitarización progresiva del territorio. Además, crea la figura del llamado “Board of Peace”, un organismo internacional de transición que supervisará la administración civil, la reconstrucción del enclave y la supervisión de su seguridad, en colaboración con una fuerza multinacional autorizada por Naciones Unidas.
La votación registró 13 votos a favor y dos abstenciones (de China y Rusia), lo que marca un respaldo amplio, aunque no unánime, a la iniciativa. El respaldo internacional se considera clave para que los países miembros se sientan legitimados a enviar tropas o recursos para la estabilización del territorio.
Sin embargo, la resolución no está exenta de polémica. Hamas rechazó de plano el acuerdo, calificándolo como una forma de tutela externa sobre Gaza y una imposición de su desarme, lo que amenaza la implementación de la paz en los hechos. Por su parte, algunos países y expertos expresaron inquietud por la falta de claridad aún sobre los mandatos exactos de la fuerza internacional y el rol que la ONU jugará en la fase de transición.
La resolución, además de apuntalar el alto al fuego y la liberación de rehenes, abre la puerta a un futuro esquema de autodeterminación palestina, condicionada a una reforma institucional y progreso en la reconstrucción de Gaza. De esta manera, el mundo observa si esta hoja de ruta conducirá a una paz duradera o si, por el contrario, quedará en una declaración simbólica sin aplicación real sobre el terreno.
con información de Reuters




























