Lluvias récord azotan Tailandia: al menos 41 muertos y millones afectados en 20 provincias

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redacción

La devastación provocada por precipitaciones extraordinarias en el sur de Tailandia dejó un saldo preliminar de al menos 41 personas fallecidas y cerca de 2.7 millones de personas afectadas en 20 provincias, lo que evidencia una tragedia de consecuencias graves y de largo plazo para la región. Las lluvias, calificadas como las más intensas en 300 años en algunas localidades, provocaron inundaciones masivas, con viviendas bajo el agua, infraestructura dañada, hospitales afectados y una emergencia declarada en al menos la provincia de Songkhla como zona de desastre.

Las lluvias récord en Tailandia dejan 41 muertos y 2,7 millones de personas afectadas

La ciudad de Hat Yai, en la provincia de Songkhla, ha sido una de las zonas más golpeadas: en 24 horas registró alrededor de 335 milímetros de agua, el registro más alto en tres siglos, circunstancia que provocó el colapso de sistemas de drenaje, saturación de ríos y cortes de servicios básicos esenciales. Las autoridades estiman que cerca de 941 000 viviendas sufrieron daños de diversa gravedad, especialmente en las regiones del sur, aunque también hubo impacto en provincias del centro y norte del país.

El gobierno tailandés respondió declarando emergencia en las zonas más afectadas y movilizando amplios operativos de rescate: barcos, helicópteros, equipos de la marina y del ejército, además de unidades de socorro, con el fin de atender inundaciones, evacuar poblaciones en riesgo y entregar ayuda humanitaria urgente. Hasta ahora, las estimaciones preliminares alertan de un impacto profundo en la vivienda, salud, infraestructura y economía local, y advierten que la recuperación será lenta y costosa.

Este desastre natural no sólo revela la vulnerabilidad estructural de zonas altamente propensas a lluvias extremas, sino también pone en evidencia la urgencia de políticas públicas con visión de largo plazo: mejor planeación urbana, sistemas de drenaje eficientes, alerta temprana, rescate climático y apoyo internacional, así como la necesidad de estrategias de mitigación ante fenómenos cada vez más frecuentes de este tipo, posiblemente vinculados con los cambios climáticos globales. Para Tailandia —y para el Sudeste Asiático en general—, lo que se vivió debe ser un llamado a replantear su modelo de desarrollo, infraestructura y resiliencia frente a desastres.

con información de EFE