La guerra por Michoacán: el conflicto que enfrenta al CJNG y grupos rivales

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redacción.

La disputa por el control territorial en Michoacán entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), encabezado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, y organizaciones criminales rivales ha convertido a la región de Coahuayana en un foco permanente de violencia que se arrastra desde hace más de una década.

De acuerdo con información periodística, la policía comunitaria de Coahuayana, encabezada por Héctor Zepeda, conocido como el Comandante Teto, surgió en 2014 como una respuesta ciudadana frente al dominio de Los Caballeros Templarios. Con el paso del tiempo, esta corporación quedó inmersa en el conflicto con el CJNG, mientras autoridades federales han señalado presuntos vínculos entre la policía comunitaria y Cárteles Unidos, organización liderada por Juan José Farías, alias El Abuelo, uno de los principales adversarios de El Mencho en la entidad.

La pugna por el control de la franja Sierra-Costa y las zonas montañosas cercanas a Tierra Caliente se ha intensificado en años recientes. El pasado sábado, un coche bomba explotó frente a la sede de la policía comunitaria de Coahuayana, dejando muertos y heridos entre habitantes de la zona. El ataque, perpetrado cuando dos sujetos condujeron el vehículo directamente hasta la comandancia, es considerado por autoridades de seguridad como un acto deliberado dentro del enfrentamiento entre el CJNG y Cárteles Unidos.

Fuentes de seguridad advierten que la violencia en la región no es un fenómeno reciente. El CJNG ha ampliado su presencia en Michoacán y Colima, y las investigaciones apuntan a que los responsables del atentado con explosivos habrían llegado desde este último estado. La zona ha sido escenario recurrente de enfrentamientos armados, lo que ha dificultado los intentos gubernamentales por recuperar el control y garantizar la seguridad.

El Comandante Teto sostiene que la labor de la policía comunitaria se limita a la protección de la población local y rechaza cualquier subordinación a grupos criminales. No obstante, funcionarios federales reconocen que la compleja geografía, la presencia simultánea de varios cárteles y la debilidad institucional han permitido que la violencia se mantenga sin una solución definitiva.

Los grupos de autodefensa se han convertido en actores clave dentro de la disputa por territorios estratégicos utilizados para el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas. La ruptura entre El Abuelo y El Mencho detonó una guerra prolongada entre Cárteles Unidos y el CJNG, consolidando a Michoacán como uno de los principales escenarios del conflicto criminal en el país.

La escalada más reciente incluye el uso de artefactos explosivos lanzados con drones y la colocación de minas antipersona, lo que refleja un nivel creciente de sofisticación en las tácticas delictivas. A pesar de la presencia militar y de fuerzas federales, la captura de líderes criminales continúa siendo un reto ante la orografía de la región y la capacidad operativa de los grupos involucrados.

con información de El País.