redacción.
Estados Unidos llevó a cabo operaciones marítimas para interceptar y retener dos buques petroleros vinculados al transporte de crudo venezolano, uno de ellos con registro ruso, en un nuevo episodio de tensión geopolítica relacionado con la aplicación de sanciones energéticas contra Venezuela y actores asociados a su sector petrolero.

El primer buque, identificado como Marinera —antes conocido como Bella 1—, fue interceptado tras una persecución de más de dos semanas a través del Atlántico Norte. La captura ocurrió a unos 200 kilómetros al sur de la costa de Islandia, según confirmaron autoridades estadounidenses. Washington sostiene que la embarcación formaba parte de una red utilizada para evadir sanciones, mediante cambios reiterados de nombre y bandera, con el objetivo de transportar petróleo de origen venezolano e iraní.
De manera paralela, autoridades estadounidenses informaron la retención de un segundo petrolero en aguas del Caribe, también relacionado con el régimen bolivariano. Ambas acciones, de acuerdo con el gobierno estadounidense, forman parte de una estrategia para reforzar el control sobre el comercio de hidrocarburos sancionados y limitar los ingresos derivados de la exportación de crudo fuera de los canales autorizados.
Tras estas incautaciones, Washington anunció que supervisará directamente la comercialización del petróleo venezolano, permitiendo exportaciones únicamente bajo esquemas controlados y canalizando los ingresos a cuentas sujetas a vigilancia estadounidense, como parte de la presión política y económica contra Caracas.
La operación generó una reacción inmediata del gobierno ruso. El Ministerio de Transporte de Rusia expresó su desacuerdo con la captura del Marinera y sostuvo que ningún Estado tiene derecho a emplear la fuerza contra una embarcación registrada bajo la jurisdicción de otro país mientras navega en aguas internacionales. Moscú argumentó que la acción estadounidense vulnera principios del derecho marítimo internacional y solicitó garantías para la tripulación del buque.
Autoridades del Reino Unido confirmaron que brindaron apoyo logístico y de vigilancia aérea durante el seguimiento del petrolero ruso, aunque aclararon que no participaron directamente en el abordaje. Desde Londres se señaló que este tipo de embarcaciones forman parte de redes utilizadas para eludir sanciones internacionales.
La captura de los buques se produce en un contexto de creciente confrontación entre Estados Unidos, Venezuela y Rusia, marcado por sanciones económicas, tensiones diplomáticas y disputas sobre la legalidad de las acciones unilaterales en alta mar. Analistas advierten que estas medidas podrían profundizar el conflicto político y energético en la región, además de incrementar la fricción entre potencias en el ámbito internacional.
con información de Euronews.




























