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Coahuila enfrentó en 2024 el brote de dengue más alto registrado en su historia reciente, en un contexto marcado por la expansión del mosquito transmisor hacia regiones del norte del país y por condiciones climáticas favorables para su reproducción. De acuerdo con reportes oficiales y balances difundidos por autoridades sanitarias, ese año el estado acumuló más de 5 mil 600 casos confirmados, lo que obligó a reforzar de manera extraordinaria las acciones de vigilancia epidemiológica y control vectorial.

Durante 2025, la incidencia del dengue en la entidad mostró una disminución superior al 80 por ciento respecto al año previo. Distintos cortes oficiales citados por autoridades de salud y medios locales ubican el cierre del año entre 627 y poco más de 700 casos confirmados, con un número limitado de defunciones asociadas a la enfermedad. Las variaciones en las cifras obedecen a la actualización constante de los registros epidemiológicos, así como a la reclasificación de casos probables a confirmados conforme avanzan los estudios de laboratorio.
La reducción ha sido atribuida a una combinación de factores, entre ellos el fortalecimiento de las campañas de prevención, fumigación y descacharrización, así como a una mayor detección temprana de casos. La Secretaría de Salud estatal informó que las acciones se concentraron en zonas con mayor riesgo, particularmente en municipios de la Región Sureste y en áreas con alta movilidad poblacional.
Especialistas han señalado que el brote de 2024 estuvo relacionado con la expansión del mosquito Aedes aegypti hacia zonas donde históricamente su presencia era menor. Organismos internacionales y autoridades sanitarias federales han advertido que el cambio climático, las lluvias intensas y el manejo inadecuado del agua han favorecido la propagación del vector en amplias regiones del país, incluido el norte.
Aunque el descenso registrado en 2025 es significativo, las autoridades sanitarias de Coahuila mantienen la alerta epidemiológica activa. A inicios de 2026 ya se confirmaron casos aislados de dengue, incluso durante la temporada invernal, lo que refuerza la advertencia de que el riesgo no desaparece por completo con el frío.
La Secretaría de Salud ha reiterado que la prevención sigue siendo clave para evitar un nuevo repunte, especialmente ante la llegada de la temporada de calor y lluvias. Entre las principales recomendaciones se encuentran eliminar recipientes que acumulen agua, mantener patios limpios y acudir de inmediato a los servicios médicos ante síntomas como fiebre, dolor intenso, malestar general o signos de alarma.
El comportamiento reciente del dengue en Coahuila refleja una tendencia a la baja tras un año crítico, pero también confirma que la enfermedad se ha consolidado como un riesgo permanente que requiere vigilancia continua, coordinación institucional y participación comunitaria.
Con información de:
Secretaría de Salud de Coahuila




























