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La escasez de combustible en Cuba se ha intensificado en las últimas semanas, afectando sectores clave como la electricidad, el transporte y el turismo, y llevando a la suspensión de vuelos internacionales y cortes de energía que impactan la vida cotidiana en la isla.

Las autoridades energéticas cubanas han advertido que buena parte del país enfrentará apagones prolongados debido a la falta de combustible para alimentar las centrales eléctricas. La estatal Unión Eléctrica prevé que gran parte del territorio podría quedar sin suministro en momentos de alta demanda, mientras la capacidad de generación disponible es ampliamente insuficiente para cubrir las necesidades energéticas.
La escasez no se limita al uso doméstico. La aviación civil cubana ha informado a las líneas aéreas internacionales que no podrá suministrar combustible para aviones en varios aeropuertos de la isla por un periodo prolongado, lo que ha llevado a que algunas aerolíneas suspendan sus vuelos. Varias compañías canadienses han decidido cancelar sus operaciones hacia Cuba y organizar vuelos vacíos para repatriar a pasajeros afectados, mientras otras evalúan rutas alternativas para repostar combustible fuera del país.
La crisis energética se produce en un contexto de presiones externas sobre el suministro de petróleo hacia la isla, combinado con limitaciones estructurales internas en la producción y distribución de energía. El sector turístico, dependiente de conexiones aéreas y transporte fluido, enfrenta un impacto negativo adicional al restringirse la llegada de visitantes y complicarse la operación de servicios básicos.
Ante estas circunstancias, tanto residentes como visitantes experimentan cambios en la movilidad, en la disponibilidad de servicios y en la economía local, mientras las autoridades intentan implementar medidas de contingencia para mitigar los efectos de la crisis energética.
Con información de France 24.




























