Los hongos

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Rufino Rodríguez Garza.

Entre el cañón de La Falsa y el de Puente Grande hay una cañada muy modesta, a la cual solo había explorado en una ocasión y solo la boca.

Partimos a La Falsa con un frío congelante de 0 grados, que en unos minutos arreció aún más; pero con la elevación paulatina del sol y el transcurso del tiempo nos quitamos las chamarras para dejarlas a un lado, aunque estamos en pleno invierno el día fue soleado y la ausencia de nubes nos permitió avanzar y conocer el resto de la cañada.

De La Falsa a esta cañada no es ni medio kilómetro, la entrada en buena parte es pedregosa y de difícil acceso. De la boca de esta cañada sin nombre y observando hacia el sur se aprecia buena parte de la presa Pantalones, el lugar de la cortina y otras elevaciones que se reconocen desde estas alturas.

A unos metros de llegar a la cañada se observan algunos grabados más bien de carácter abstracto, donde se dejó uno de los mismos a medio terminar, sólo está punteado; de lo reconocible está un proyectil, una estrella de ocho puntos y cuentas que van de un lado a otro de la roca donde se dejaron estos indescifrables mensajes. Aquí guardamos parte de la impedimenta pues el calor empezaba a apretar.

Sergio cree que es un lugar de observación, pues desde aquí se puede observar una gran parte de la cuenca del Pelillal. Por las marcas que hice en el pasado en algunas rocas, todo me indica que cuando menos estuve tres veces en ese lugar.

Destaca un extraño grabado en la pared oriente donde se deduce que es un Atlat’l en el que el vástago es curvilíneo, el contrapeso es un círculo relleno y con una prolongación horizontal que cruza el vástago, gancho a la derecha y al final de dicho vástago, parte baja del ojillo o maneral.

Junto a este en el lado derecho otro grabado similar con el vástago recto y un círculo en la parte media que hace las veces de contrapeso, no se le ve el gancho ni maneral; otro Atlat’l más completa el grabado donde el vástago es recto, grande, con el maneral el gancho va a la izquierda. La presencia de este artefacto nos indica una profunda antigüedad, pues se aprecia que los naturales no conocían aún el adelanto tecnológico del temible arco y la flecha, los cuales son de invención tardía.

Otro motivo destacable es el de una cuenta a base de puntos, otra de ellas está conformada por cinco líneas de puntos en posición vertical y que suma la cantidad de 28 unidades que pueden ser un mes sinódico.

El otro numeral es más grande pues se pueden contar 50 puntos acomodados en seis líneas verticales.

Otro motivo llamativo y de incomprensible interpretación es el del “satélite” grabado de complicada ejecución y que se localiza en la parte poniente del mencionado cañón.

Este motivo se ha observado en otros sitios como por ejemplo en San Felipe, pero en forma de pintura; después de librar una parte pedregosa del principio se abre en un pequeño valle inter montano donde en algunas rocas dispersas se localizan grabados de muy buena factura.

Aparte de los grabados abstractos existen bastantes grabados de hongos ondas o símbolos de territorialidad.

El curioso de Sergio López se permitió hacer un rápido conteo de los hongos lo que dio por resultado la cantidad de 25 de estas extrañas representaciones. Le llamamos hongo por el meridiano parecido pero nuestros antepasados algo más quisieron decir al dejar estas curiosas plantas si bien el hongo tiene una “cabeza” semi curva el grabado también la tiene en una de sus representaciones pero a diferencia del hongo que sólo tiene una columna las representaciones dejadas por nuestros antepasados tienen dos columnas,,aunque en este caso y los grabados en su mayor parte tienen dos y raras ocasiones más de dos tirantes.

Para el doctor Herb Ealing (+) se trata de la representación de un raspador, para el profesor Carlos Cárdenas (+) se trataría de una planta con dos tallos o un “paracaídas de los extraterrestres”.

Para el compañero Ventura y para un servidor se creemos que se trata de un arma: “la onda”; artilugio para lanzar piedras utilizadas en la cacería o en la guerra contra tribus enemigas.

Una gran nación indígena en lo que ahora es el sur de los Estados Unidos que se hacían llamar “Hopis” siendo sus ancestros quienes realizaron grabados en piedra petroglifos para marcar su territorio, clanes y rutas migratorias a lo largo de siglos.

Lo anterior nos puede indicar que no sólo puede ser la representación de una onda sino que se trata de un símbolo de territorialidad este curioso símbolo sólo se ubica en un área de 500 km² que abarca no sólo el noreste de Coahuila sino que también parte de Nuevo León; abundaré en el tema ilustrando con fotos y dibujos del mencionado grabado.