José Guadalupe Robledo Guerrero.
Para mi amigo Ángel Eduardo.
Para desviar la atención de los graves problemas del país, la partidocracia encabezada por Morena y Claudia Sheinbaum, han sacado a relucir la reducción de la jornada laboral de 40 horas por semana, que según la propuesta presidencial será con un día de descanso por cada seis días de trabajo. Esta reducción del horario diario será gradual, con dos horas menos por año hasta llegar a las 40 horas semanales en 2030.

La propuesta anterior no es lo que entendemos en México como la semana laboral de 40 horas, pues en este caso se trabajan cinco días de 8 horas diarias con dos días de descanso obligatorio, tal y como laboran los burócratas gubernamentales, desde que en 1972 el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez acordó tal reducción.
Lo raro, es que hasta ahora ningún trabajador, mucho menos sus centrales sindicales han dicho esta boca es mía, a pesar de estarse discutiendo algo que les interesa; sin embargo, los que ahora discuten la reducción de la jornada laboral son precisamente los legisladores que nada saben de la realidad laboral del proletariado mexicano, y por más malabarismos retóricos, no logran convencer de la propuesta presidencial, porque es una vacilada.
A pesar que en todas sus ocurrencias, el obradorismo asegura que sus planteamientos son mandatos del pueblo, en el asunto de la reducción de la jornada laboral los trabajadores están al margen de la discusión, pero de lo que no hay duda, es que los trabajadores desean una semana laboral de cinco días con dos de descanso obligatorio. Los trabajadores actualmente laboran seis días, los mismos que incluye la propuesta presidencial, y el único cambio que se propone es reducir dos horas de su jornada cada año hasta que se alcancen las 40 horas, lo cual será en 2030.
Por tal razón, no hay duda que a quienes escucharon los legisladores para hacer realidad la propuesta presidencial, son a los empresarios, los que a pesar de los avances tecnológicos en la productividad, los horarios no se han reducido, y con la reducción de dos horas por año en sus jornadas laborales, los patrones seguirán produciendo lo mismo o más, incluso con dos horas menos de trabajo a la semana.
Una vez más, el obradorismo está engañando a los trabajadores, haciendo creer que legislaran lo que en México se conoce como la semana laboral de 40 horas, con cinco días de trabajo y dos de descanso obligatorio. Con esto se explica la razón de que no hayan consultado a los trabajadores mexicanos.
Sin embargo, los empresarios ya adelantaron que dicha reducción de dos horas por semana elevará los costos de la producción, y por lo tanto auguran que los precios de las mercancías se elevarán del 5 al 40 por ciento, pues los patrones no llenan con la inflación que han desatado reetiquetando constantemente los precios.
Política aldeana
Finalmente, Andrés Manuel López Obrador logró su sueño dorado: pasar a la historia como una figura trascendente y difícil de ignorar, pero no como libertador, revolucionario o justiciero; AMLO ya entró a la historia de México como el presidente más corrupto, inmoral y demagogo. Un mandatario ruin, al que sus cómplices de Morena han delatando con sus acciones y sus denuncias, las que seguirán con el transcurso del tiempo.
El último ejemplo, es el libro de Julio Scherer Ibarra “Ni venganza ni perdón”, en donde se cuentan las corruptelas de algunos obradoristas de primer nivel, entre ellos Jesús Ramírez Cuevas, ambos del primer círculo de AMLO, lo que obligará a los acusados a defenderse, delatando las corruptelas de su acusador.
Este libro dará mucho de que hablar, pues apenas empieza el espectáculo, que promete que se convalidarán las denuncias, que en los últimos siete años, han hecho los periodistas críticos como son el enriquecimiento de los obradoristas y su alianza con el crimen organizado.
Julio Scherer hace serias acusaciones, que con toda seguridad tendrán respuesta de Jesús Ramírez y de otros, bajo aquel refrán popular que dice “cuando las comadres se pelean, salen las verdades”, pero esto no los salvará del juicio histórico. Morena y sus líderes serán los protagonistas de la lucha sin cuartel que los ubicará como narcopartido, en donde militan todo tipo de delincuentes.
Pero independientemente de lo que dice el mencionado libro, quedan algunas preguntas: ¿A qué se atiene Julio Scherer?, ¿Por qué hasta hoy se decidió a denunciar lo que sabe?, ¿Quiénes están promoviendo la delación?, ¿Qué se quiere lograr en esta lucha pírrica?
Cuando se contesten estas preguntas, sabremos el fondo del espectáculo, que hoy se da con el protagonismo de los rijosos, corruptos y cómplices. De lo que no hay duda, es que este torneo de delaciones, les quitará la máscara a los delincuentes que hoy militan en Morena, bajo aquella mentirosa frase de “No mentir, no robar, no traicionar”, pero una cosa es cierta, ya no habrá muchos que griten a los cuatro vientos: “Es un honor estar con Obrador”. Veremos en qué termina este espectáculo.
Preguntas huérfanas
¿Quién será el político más oportunista y mercenario: Lenin Pérez o Telma Guajardo?
¿Sabía usted que en cuanto a corrupción México ocupa el lugar 141 de 182 países?
¿Será cierto como afirma el propagandista Epigmenio Ibarra, que en nuestro país millones de mexicanos darán la vida defendiendo a Claudia Sheinbaum ante una invasión de EU?
¿Qué tan cierto es que el puertorriqueño Bad Bunny representa la cultura latinoamericana, tan jodidos estamos?



























