Nueva York, 22 de septiembre de 2026.- El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió establecer mecanismos internacionales para gestionar los riesgos asociados con el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial (IA), al advertir que la tecnología avanza a un ritmo que dificulta anticipar todas sus consecuencias.

Durante la apertura del debate general de la Asamblea General de la ONU, Guterres señaló que el desarrollo tecnológico debe estar acompañado de normas, cooperación internacional y mecanismos de supervisión que permitan mantener bajo control los riesgos derivados del uso de sistemas de inteligencia artificial.
El secretario general ha planteado que uno de los principales desafíos no se encuentra únicamente en las capacidades de la tecnología, sino en la manera en que es utilizada y en la existencia de mecanismos que permitan exigir responsabilidades por sus efectos.
Entre los asuntos que forman parte de la discusión internacional se encuentran el impacto de la IA en el empleo, la seguridad, la información y otros ámbitos de la vida cotidiana.
Guterres también ha advertido sobre el uso de sistemas autónomos en conflictos armados y la necesidad de mantener el control humano sobre decisiones relacionadas con el uso de la fuerza. Naciones Unidas mantiene desde hace varios años discusiones sobre los llamados sistemas de armas autónomas letales y las reglas que deberían aplicarse a su desarrollo y utilización.
Otro de los aspectos señalados es la protección de niñas, niños y adolescentes frente a tecnologías digitales. La discusión internacional incluye la necesidad de establecer salvaguardas para evitar que los menores queden expuestos a sistemas tecnológicos sin controles adecuados.
Como parte de la respuesta internacional, Naciones Unidas ha impulsado iniciativas relacionadas con la gobernanza de la inteligencia artificial, entre ellas el Pacto Digital Global y mecanismos destinados a fortalecer el diálogo y la evaluación científica de los riesgos asociados con esta tecnología.
El llamado de Guterres ocurre mientras distintos gobiernos buscan establecer marcos regulatorios para determinar responsabilidades, proteger derechos y definir condiciones para el desarrollo y utilización de sistemas de IA.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum también ha planteado la necesidad de abrir una discusión sobre la regulación de la inteligencia artificial. En julio señaló que el país debía analizar qué tipo de normatividad requiere y anunció que el tema sería discutido con participación del Congreso, especialistas y la sociedad.
Uno de los puntos que el Gobierno mexicano ha colocado en la discusión es el uso de inteligencia artificial durante las campañas electorales. Sheinbaum ha propuesto que los contenidos electorales elaborados mediante IA sean identificados claramente para que los ciudadanos puedan distinguirlos de materiales convencionales.
La presidenta también ha planteado revisar el funcionamiento de cuentas automatizadas y bots utilizados en redes sociales durante procesos electorales, particularmente por su capacidad para amplificar contenidos y desinformación.
En septiembre, Sheinbaum señaló que una propuesta previa para exigir que la propaganda electoral generada con inteligencia artificial llevara una identificación visible no fue aprobada. También sostuvo que el tema debe continuar en la discusión pública y legislativa.
La regulación mexicana, de acuerdo con los planteamientos del Gobierno federal, también está relacionada con otros aspectos del entorno digital, como el funcionamiento de las plataformas, los algoritmos y la protección de niñas, niños y adolescentes.
En julio, Presidencia informó además sobre la realización de foros regionales destinados a construir una propuesta sobre el uso de plataformas digitales y redes sociales por parte de menores, con la intención de llevar posteriormente los resultados al Congreso de la Unión.
La discusión internacional y la mexicana coinciden en un punto: el desarrollo de la inteligencia artificial plantea cuestiones que abarcan desde la protección de derechos y la información pública hasta la seguridad y el uso de sistemas autónomos.
Mientras Naciones Unidas promueve mecanismos de cooperación internacional para abordar estos riesgos, en México continúa el debate sobre el alcance que debería tener una eventual regulación de la inteligencia artificial.





























