Memorias (II) desierto eterno

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Rufino Rodríguez Garza.

El hecho de acampar es para que rinda el poco tiempo que pasa uno en la sierra, pues se tiene la sensación de aprovechar al máximo la tarde de un sábado y regresar al día siguiente, pero con el gusto de haber visitado más territorio.

A mis amigos les digo, les comento solo soy un modesto aficionado a la arqueología y que me gusta escribir y describir mis andanzas por el desierto. Y lo hago desde hace más de 30 años, primero con una nota periodística mensual e impreso y luego impreso y digital y ya en los últimos años sólo en formato digital.

El periódico que me invitó a escribir se llama El Periódico de Saltillo donde el camarada José Guadalupe Robledo, dueño de este quincenario, da cabida a mis artículos sin ponerles ni enmendarles una coma.

Vale la pena comentar que el buen amigo Robledo me ha hecho el favor de acompañarme en mis carreras y en algunas ocasiones en compañía de sus hijos nos dimos el gusto de hacer campamento.

He tenido el honor de llevar al desierto a grandes fotógrafos entre los cuales se encuentra Miguel Ángel Reyna, el buen amigo Jan Kuyt de origen holandés avecindado en Saltillo, así como el fotógrafo y cineasta Sergio Avilés de la Garza, al también fotógrafo y autor de libros y un documental o película de los grandes desiertos del mundo el gran fotógrafo Alfredo Di Stefano; no haría justicia si no menciono a Javier Padilla Valdés el cual ha tomado fotos en varios continentes, entre ellos África  y Sudamérica, además de todo México y eso que tiene una ligera discapacidad física. 

También mencionaré al excelente fotógrafo de naturaleza y autor de más de 25 libros, me refiero a Daniel Garza Tobón el que ha retratado todas o casi todas las aves de México; ahora se le metió el deseo de hacer todo un catálogo de los osos de esta república nuestra.

Con Germán Siller en algunas ocasiones salimos al desierto para tomar sus espectaculares fotos en tercera dimensión; recuerdo también con agrado al camarada Julio César Carranza que toma fotos y hace reportajes, pero que le da por tomar fotos utilizando el macro, los insectos le salen de lujo y quiero agregar también que es compadre de Daniel Garza Tobón.

Hace algunos años se me desarrolló un dañino cáncer y que gracias a los médicos del Seguro Social de Saltillo y Monterrey desapareció, pero en el inter tenía un gran temor y una gran angustia, pues pensaba que ya no podría salir de exploración. Me vi tan mal que perdí más de 20 kgs de mi peso habitual, sin poder manejar, sin poder subir un modesto escalón o poder subir siquiera a la cortina de mi librería. Pero la medicina y las quimioterapias funcionaron y me curaron de ese dañino mal, ahora me hago una revisión anual para que no haya malestares y que la enfermedad surja de nuevo, a partir de esa fecha llevo 3 revisiones y las que faltan.

Fueron días de angustia donde pensé que se me acabarían mis andanzas de cada fin de semana. Esa enfermedad entre nosotros la conocemos como “el mal de la piedra”.